Digitalización de fotografías

La fotografía digital ha desplazado hasta casi extinguir a la analógica. Con el paso de los años ya no vemos locales de revelado ni de venta de insumos fotográficos con la misma frecuencia con que sucedía en nuestra infancia, mas los registros de esas épocas siguen ahí esperando ser vistos una vez más. El día de hoy te mostraré cómo digitalizar fotografías, ya sea escaneando fotografías impresas como fotografiando diapositivas y negativos. ¿Qué esperas para recuperar tus recuerdos?

Fotografía análoga: Negativos, diapositivas y papel fotográfico

La fotografía análoga consiste en el registro de luz sobre superficies con emulsionados especiales. Estos elementos pueden ser transparentes (negativos y diapositivas) o blancos como el papel fotográfico virgen. El funcionamiento básico de la cámara es usar lentes para enfocar la imagen en un pedazo de este material que es expuesto por periodos de tiempo establecidos por el fotógrafo y que cuenta con químicos que le permite capturar la luz.

El proceso de revelado de negativos consiste en el procesamiento de rollos en cuartos oscuros donde, sin exponer la película a más luz se busca fijar los cambios a los que fue expuesta al momento de capturar la fotografía con químicos y así pueda ser visualizada sin velarse. Una vez revelado el negativo este antiguamente era proyectado sobre papel fotográfico el que, de la misma forma, capturaba la imagen y requería químicos para fijarla.

El proceso fue automatizándose con el tiempo al punto que existen hoy en día equipos Noritsu o Frontier que cuentan con un tanque de químicos para realizar el revelado del rollo, una estación de escaneo y una impresora a tinta de alta calidad para realizar un «revelado digital» de la fotografía. Es gracias a estos equipos que los centros de revelado nos ofrecen copias digitales junto a las físicas puesto que el escaneo ya ha sido realizado como parte del proceso de impresión moderno, pero como usuario no tenemos necesariamente control de la resolución ni del post-procesamiento que le apliquen en el momento a nuestras fotografías.

Resoluciones

Cuando la fotografía se realizaba en medios analógicos, la resolución de estas era mayor muchas veces a la del ojo humano y permitía realizar trabajos posteriores y ampliaciones sin las limitaciones de las cámaras digitales (pixelado). Entonces nos encontramos con el tema de la resolución, la cantidad de pixeles (puntos de un solo color) que tiene la imagen.

La dimensión de las imágenes digitales es medido en base a la cantidad de pixeles del alto por el ancho lo que nos lleva a resoluciones ampliamente conocidas como HD Ready (1280×720) y FullHD (1920×1080). Pero estos términos son más enfocados en pantallas y videos que para fotografías. A nivel de cámaras fotográficas el concepto a utilizar son los megapixeles (MP). Para calcular los megapixeles de una imagen basta que multipliquemos su alto por su ancho, lo que se traduce en que 1920×1080 = 2073600 = 2 MP. Esta unidad de medida es utilizada de forma aproximada, redondeándose para su interpretación.

¿Qué utilidad tiene una imagen de mayor resolución? Depende del uso que queramos darle. Si la imagen va a ser usada en un monitor de computador FullHD y la fotografía es de 1MP, la imagen es más chica y será agrandada viéndose pixelada. En cambio si colocamos una imagen de 30MP esta perderá detalles ya que no hay suficientes puntos en pantalla para poder reproducir todos los puntos que la componen. El lado bueno de una imagen de mayor tamaño es que podemos recortarla o utilizarla en una pantalla más nueva cuando tengamos un monitor 4K u 8K o quien sabe que, ya que la imagen tiene muchos datos. Pero si nos quedamos con una imagen pequeña, esos datos que faltan jamás serán recuperados.

¿Qué pasa si quiero imprimir la fotografía? Nuevamente nos importa la resolución. Al imprimir se suele usar una resolución de 300 puntos por pulgada (600ppp en impresoras láser y en revistas especializadas hasta 1200ppp). Si usamos una menor resolución, la imagen se verá poco nítida. Ahora bien, necesitamos hacer un cálculo, por que sabemos que la impresora debiera hacer caber aproximadamente 300 pixeles en 300 puntos a los que imprimirá (pueden ser 290 o 310, no importa). ¿Qué pasa si queremos imprimir una fotografía a un tamaño determinado? La calidad de la impresión se verá limitada por los megapixeles de la imagen digital. Existen muchas tablas, pero como para tener una noción considera que para imprimir en buena calidad (~300ppp) en un papel de «X» dimensión necesitas una foto de a lo menos «Y» megapixeles.:

  • Fotografía 13x9cm – imagen de 2MP
  • Fotografía 15x10cm – imagen de 3MP
  • Impresión en hoja Carta/A4 – imagen de 10MP

¿Y para qué las cámaras modernas ofrecen incluso sobre 100MP? Para que puedas hacer «zoom» (recortarlas) sin perder calidad. Imagina que tomaste una imagen y salió parte del marco de la ventana. Ahora con Photoshop puedes recortar la fotografía e imprimirla sin que se note que la editaste ya que se obtendrá la mejor calidad que permite la impresora. Otro uso de los megapixeles es poder imprimir gigantografías con alto nivel de detalle. Esto último puede o no ser necesario para los publicistas, ya que los paneles de gran tamaño usualmente son diseñados para ser vistos a distancia y la resolución requerida no es de 300ppp sino que puede ser de 72 o menos (según desde donde será visto por la gente). Pero puede ser útil en una exposición donde la persona estará al frente de la gigantografía, quizá una impresión de una persona a escala real.

Entonces… ¿con que tamaño me quedo? Dependerá del uso que quieras darle. Yo decidí ir por una calidad de aprox 10MP para fotografías escaneadas cuyo origen sea papel fotográfico (ya que la cantidad de detalles que guardan es mayor) y de 2MP para diapositivas por que el método utilizado no me permitía mayores dimensiones sin perder calidad.

Escaneo de fotografías en papel

La forma más fácil de traer al mundo digital nuestros recuerdos es a través de un escáner plano, el mismo con el que cuentan la mayoría de las multifuncionales en los hogares y que ilumina la fotografía por el frente para generar la copia.

Sin duda este sistema es más que suficiente para la mayoría de los recuerdos impresos, debiendo tener cuidado solamente en que el vidrio del escáner esté limpio (sin polvo ni huellas digitales) y que las fotografías también se encuentren en el mejor estado posible para que la edición posterior requerida sea la mínima. Herramientas como Photoshop no solo nos permitirán ajustar los colores de la imagen, sino también enderezarla e incluso eliminar arrugas o daños que haya tenido el papel y otras restauraciones.

¿Qué ajustes debo utilizar? Tanto para impresiones de 13×9 como de 15×10 una resolución de escaneo de 300ppp será más que suficiente para la mayoría de los usos. En mi caso, yo quise igualar una resolución de 10MP por lo que a 800ppp conseguí lo que quería (ojo que a mayor resolución mayor el tiempo requerido para el escaneo, en este caso casi 3 minutos por fotografía)

Medios transparentes (negativos y diapositivas)

El procedimiento anterior no es útil para las diapositivas o los negativos, los que son medios transparentes y requieren iluminación por posterior. Existe equipamiento de mejor calidad para esta finalidad como lo son escáneres planos de la serie Epson Perfection como dispositivos dedicados Plustek OpticFilm y escáneres profesionales de tambor (que al doblar de forma controlada la película logra una calidad sin igual al momento de la captura). Estos medios, sumados a la posibilidad de pedir copias digitales en centros de revelado son atractivos pero de alto costo y debemos sopesar si la cantidad de copias que realizaremos son suficientes para justificar la inversión. De todas formas, a modo de referencia, un escaneo directo de diapositiva o negativo de 35mm a 4000ppp nos entrega una imagen de aprox 10MP.

La solución a la que llegué para poder realizar la digitalización de diapositivas en casa sin grandes inversiones fue acudir a un teléfono celular con cámara de buena calidad y aplicar sugerencias de fotógrafos que se enfrentaron al mismo problema en décadas anteriores (mi padre en la época análoga duplicando fotografías al tomarle una fotografía, Wayne Fulton de Scantips y barkergk en Instructables).

Sin duda la tecnología ha progresado en los últimos años, por o que ya no es necesario el uso de una cámara Reflex para el procedimiento. Las cámaras de los celulares tienen mayor resolución y además mejor calidad de imagen. No obstante, la cantidad de ajustes manuales alcanzable con una cámara profesional y calidad de los sensores en las de gama alta no permiten que sean desplazadas por los prácticos celulares inteligentes.

Este método se encuentra limitado en cuanto a resolución por la resolución de la cámara a utilizar (mi teléfono tiene una resolución de 48MP pero hace mezclas de 4 pixeles en 1 para mejorar la calidad de la imagen por lo que de forma efectiva queda en 12MP) y por la distancia focal mínima (vamos a realizar fotografías macro, con la diapositiva lo más cerca que se pueda logrando que el teléfono la enfoque). Ello se traduce en que la diapositiva no ocupará toda la fotografía y tendremos que recortarla. En pruebas iniciales del equipamiento hechas a ojímetro logré resultados en torno a los 0,7 y 1,5MP, y con ajustes posteriores hasta 2-3 MP (suficientes para poder compartir en internet y rememorar momentos).

¿Forma fácil? Existe, pero no te la recomiendo. Es posible colocar la diapositiva frente a una pantalla (por ejemplo un iPhone con pantalla retina con un fondo blanco) y tomarle una fotografía, pero se verán los pixeles. Puedes tomarla contra una ampolleta, pero verás los filamentos de la ampolleta o no será homogenea la luz. Y finalmente puedes proyectarla en un muro y fotografiarla, pero te saldrá la textura del muro y este debe ser idealmente blanco o alterará los colores.

Para solucionar el tema del fondo blanco y que aparezca la textura del fondo podemos colocarlo frente a un difuminador (papel diamante o un vidrio esmerilado) pero no apoyado, hay que ponerlo a unos centímetros de distancia (estas superficies tampoco son lisas y pueden alterar la fotografía en especial en partes blancas como nubes o nieve). Lo que mejor resultó fue colocar una hoja de papel blanco en ángulo para reflectar la luz de una ampolleta led. Como la ampolleta led tiene una calidez conocida, ajustamos el balance de blancos de la cámara de forma manual a esa temperatura (no a la fotografía ni al marco de esta, ya que si requiere ajustes posteriores los podemos hacer a través del software de edición y así no generamos artefactos al momento de la captura)

¿Revisaste las publicaciones de los otros entusiastas que tomaban fotografías de sus diapositivas? Es curioso, pero no hay ningún método que se repita 100% igual. En uno de ellos usaban un tubo entre la cámara y la diapositiva, el cual debe ser opaco y oscuro por dentro para no generar reflexiones de luz que se interpongan a la fotografía. En mi caso logre buenos resultados sin necesidad de un tubo. ¿Lo que sí necesite? Armarme una superficie que me permitiera colocar la diapositiva en un punto fijo y el teléfono en otro para así mantener constante la distancia adecuada. Esto me permite tomar varias diapositivas en días diferentes bajo las mismas condiciones y mayor velocidad en el proceso. Además incluí un botón disparador Bluetooth para no mover la cámara al momento de capturar.

Anexo

Para el almacenaje de los archivos digitales mantuve el mismo esquema de serialización que utilizaba mi papá, marcando los rollos con una letra B, las diapositivas con una letra A y las fotografías sueltas (externas) con una letra C, seguido del número del conjunto, un guión, el número de toma y un comentario (Ejemplo: «B14-13 Navidad 1998″para la fotografía 13 del rollo negativo nº14 que corresponde a la navidad de 1998). De esta forma no solo cuento con la copia digital identificada sino que además puedo buscar el negativo de donde salió y repetir la digitalización o solicitar una impresión directa a partir del medio análogo.

En caso de que uno cuente con más tiempo, también es posible añadir metadatos EXIF a la fotografía a través de herramientas como GeoSetter y PhotoLinker de las que he hablado previamente. Estos metadatos permiten a programas de fotografía como la app de «Fotos» (ex iPhoto) de Mac, la app de fotografías integrada en el iPhone y a la app de «Google Photos» identificar el lugar y año de toma y ordenarlas de forma automática. Así podrás ver todas las fotografías de todos los años a los que fuiste a veranear al mismo lugar sin tener que buscar una por una.

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