Pedro no es el primer Papa – Tesis de grado U. de Chile

Universidad de Chile /  Facultad de Filosofía y Humanidades /  Departamento de Ciencias Históricas

 De la Confusión de Herodes a la Confesión y Bienaventuranza del Apóstol Pedro 

Interpretación del presente de las primeras comunidades  de creyentes a  través de la Literatura Cristiana  Primitiva.

Tesis  para optar al grado de Magíster en Historia. Mención Historia Europea.

Profesor Guía : Jaime Moreno Garrido

Alumno: Maximiliano Hartard Vásquez

Santiago de Chile, Diciembre de 2000

A todos los que no creen, para que a través de la historia  puedan hacerlo.

A Sandy y Kelly por enseñarme a reír. A Ruth, por enseñarme a amar. 

A Lucrecia, por enseñarme a creer  y a Jorge, mi padre, por enseñarme a leer….

y quien no alcanzó a ver en vida el final de este camino

y que habría hecho suyo este logro académico.

Gracias , Jorge, por el apoyo y todos aquellos “jueves”

de cuatro años en que una mesa nos reunió.


Indice

p                                 Contenido

5                     Introducción

11                   Capítulo 1.    El cristianismo y sus fuentes.

11                   1.1                  Fuentes del conocimiento histórico sobre el cristianismo.

11                   1.1.1               Las fuentes externas contemporáneas.

14                   1.1.2               Escritos del Nuevo Testamento.

a) Evangelio

b) Marcos

c) Mateo

d) Lucas

e) Hechos de los Apóstoles

f) Juan

g) Epístolas Paulinas

22                   1.2                  Tratamiento y uso de las fuentes neotestamentarias en                                           la historiografía.

22                   1.2.1               Crítica del texto.

23                   1.2.2               Crítica literaria.

a) Análisis del relato

b) Análisis estructural

c) Crítica de las fuentes

28                   1.2.3               Crítica de las formas

a) La Tradición oral

b) Crítica de la redacción

c) Clasificación de las formas

Apophtegmata

Historias de milagros

Historias de Jesús

Dichos de Jesús

Historias de la pasión

41                                           Sumario del Capítulo.

65                   Capítulo 2.    La Confesión y Bienaventuranza de Pedro.

67                   3.1                  Crítica de Texto.

71                   3.2                  Crítica literaria

a) Descomposición de la información

b) Análisis estructural

c) Crítica de las fuentes

85                   3.3                  Crítica de las formas

86                   3.4                  Secuencia e historia del relato.

94                                           Sumario del Capítulo

96                   Capítulo 3.    Proyección de La Confesión y Bienaventuranza  

                                               de Pedro e interpretación del    relato durante la                                                    formación de las comunidades cristianas.

96                   4.1                  Simón Bar Yona

103                 4.2                  La Cuestión de la Roca

105                 4.3                  Antioquía. La apertura a la gentilidad y los problemas de                                         liderazgo.

a) Antioquía

b) Apertura a la gentilidad

c) El incidente de Pedro y Pablo en Antioquía

d) El Concilio de Jerusalén y sus consecuencias

e) La apocalíptica judía y su relación con el                                                                     distanciamiento entre judaísmo y cristianismo.

112                 4.4                  Pedro el Papa

115                 4.5                  La Bienaventuranza de  Pedro  y la formación de la                                                 Iglesia.

120                                        Sumario del Capítulo

122                 Conclusión

135                 Glosario

138                 Glosario Onomástico

145                 Indice Geográfico

146                 Anexos

163                 Bibliografía

            INTRODUCCIÓN

Si observamos el evangelio de Mateo en el capítulo 16, leeremos entre los versos 13 al 20 , lo siguiente:

“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros Jeremías o alguno de los profetas.

El les dijo:  Y vosotros , ¿Quién decís que soy yo?

Respondiendo Simón Pedro dijo:  Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente.

Entonces le respondió Jesús:

Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló  carne ni sangre, sino mi Padre  que está en los cielos.

Y Yo también  te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré  mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Y a ti te  daré las llaves del reino de los cielos;  y todo lo  que atares en la tierra será atado en los cielos;  Y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Entonces mandó  a sus discípulos que a nadie dijeran que él era Jesús el Cristo.”

La Santa Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, Editorial Vida, Estados Unidos, Miami 1981, antigua versión de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602). Última  revisión de  1960.

Este pasaje interpreta en la actualidad a uno de los momentos más importantes de la vida de Jesús de Nazareth, puesto que relata el instante en que se proclama su mesiazgo y su calidad de Hijo de Dios. Además para algunos sectores del catolicismo es el momento en que se funda la Iglesia y se encomienda a Pedro la misión de pastorearla.

Estos sencillos argumentos han sido utilizados a lo largo de toda la historia del cristianismo y han sido objeto de grandes polémicas en la consolidación del pontificado romano y a partir de la Reforma Protestante.

Hoy, al hacer una lectura crítica de los evangelios y buscar en ellos su valor historiográfico (por separado y sin desmedro de su valor teológico), podemos llegar a cuestionar la veracidad de un hecho narado en estos textos, lo que a su vez  abre una discusión sobre el uso y el alcance que  una narración a tenido en la historia del cristianismo, como podría ser el caso del pasaje en cuestión.

Este relato, que suele denominarse “La Confesión de Pedro”, ubicado en el capítulo  16 del evangelio según Mateo, está presente también en las narraciones según Lucas, Marcos y Juan, pero solamente en el primero existe una segunda parte que se conoce como “La Bienaventuranza de Pedro” , y su situación y redacción final habría pasado por diferentes etapas, tal como ocurrió con todas las narraciones contenidas en los evangelios.

En términos muy resumidos podemos decir que las etapas por las cuales pasa una narración comienzan posiblemente en un acontecimiento que luego ha sido narrado y recordado convirtiéndose en una tradición oral. Aparecen luego los primeros textos que conservan dicha tradición, se les da un contexto dentro un marco mayor y finalmente se les sitúa en alguna parte del evangelio según la intencionalidad y objetivo del autor .

Existen varias razones para explicar el desarrollo de estas etapas y además numerosos aspectos a considerar en la correspondencia entre el hecho mismo y su registro final en los textos, de manera tal que ir en la búsqueda de un acontecimiento narrado en los evangelios nos obliga a analizar  los textos y contextos en que fueron escritos.

En este trabajo vamos a penetrar en el mundo de los primeros años del cristianismo y en el inicio de su producción literaria, buscando en estos primitivos textos nuestra fuente historiográfica sobre el lorigen de esta religión.

Veamos algunas consideraciones generales.

Cuando los discípulos y los otros testigos oculares de la vida pública  de Jesús de Nazaret, es decir, aquellos contemporáneos que conocieron de sus actividades en Galilea y Jerusalén,  comenzaron a desaparecer, el recuerdo y testimonio de sus enseñanzas tuvo la posibilidad de  correr la misma suerte. Sin embargo dentro de las tres décadas siguientes, la predicación y propagación del mensaje cristiano llegó  a distantes puntos del Mediterráneo y del Cercano Oriente en forma primeramente  oral, contribuyendo  a  conservar la tradición original. Luego el adoctrinamiento, la enseñanza y la defensa de la fe ante corrientes filosóficas y religiosas que estaban mezclándose con la tradición cristiana, hizo surgir la necesidad de complementar las tradiciones orales con registros escritos. Estos  circularon en forma independiente y correspondieron a la más variada forma literaria, extensión y objetivo. El primero en estructurar un texto de mayor tamaño fue el apóstol Pablo quien comenzó a escribir a partir de los años 50 , epístolas a las iglesias por él fundadas, visitadas o conocidas referencialmente. Luego entre los años 55 al 65, los evangelistas iniciaron el trabajo de redacción de sus textos utilizando su propia experiencia,  testimonios,  tradiciones orales, los mencionados textos escritos circulantes, dichos populares , relatos, mitos, leyendas, parábolas , profecías, etc. con los cuales elaboraron sus narraciones aunque no textos finales aún. Los redactores de los evangelios, en sus distintas etapas de formación (ya que no fueron escritos de una sola vez), estuvieron naturalmente bajo distintos contextos históricos, circunstancias sociales, lugares, preocupaciones e intenciones y no pudieron sustraerse de las realidades de su época. Al escribir, seleccionar, omitir y redactar sus textos tuvieron presente, entre otras cosas, las necesidades de las comunidades destinatarias y objetivos e intencionalidades diferentes,  dentro de un marco general común en la tradición cristiana, es decir, proclamar a Jesús de Nazaret como el Mesías, el Cristo, el Hijo de Dios. A pesar de que el mayor interés de los evangelistas no fue hacer una biografía o un relato cronológico de la vida pública de Jesús de Nazaret, ni de los primeros años de sus seguidores,  dejaron en sus   registros  valiosa información contextual y referencial de uso historiográfico.

Así al finalizar el primer siglo de nuestra era, la mayoría de los textos neotestamentarios ya estaban completos y quedaron para la posteridad, transformándose en la fuente de inspiración de  cientos de miles de cristianos que comenzaron a practicar esta nueva doctrina.

Dentro de los textos neotestamentarios se encuentran los evangelios compuestos de narraciones, discursos, relatos, etc., los cuales han sido interpretados y utilizados por  los cristianos de diferentes épocas  con el fin de elaborar  doctrina, principios y dogmas. Como ya se ha dicho, en este trabajo hemos querido seleccionar una de estas narraciones , primero porque a través del análisis de ésta podemos demostrar que es factible desarrollar el mismo tratamiento historiográfico a cualquier texto neotestamentario y segundo porque tiene gran importancia en el desarrollo de la historia cristiana debido a sus interpretaciones, alcances, proyecciones y consecuencias. La elección  como ya se ha adelantado es el texto según Mateo que suele denominarse  “La Confesión de Pedro”, ubicado en el capítulo 16 de dicho evangelio. Ahora, según los análisis  , se ha podido identificar que dicho relato no es uno solo sino que también está constituido  por una segunda narración que se conoce como  “La Bienaventuranza de Pedro”. Ambos forman parte de un mismo e interesante campo de investigación.

La aproximación a los textos evangélicos y su lectura crítica abre la posibilidad de cuestionar y tratar científicamente estas fuentes, pudiendo así  identificar el objetivo histórico por el cual han sido escritos. Gran desafío es, entonces, buscar el valor  historiográfico en los textos que narran el origen del cristianismo, permitiéndonos posiblemente,  entender  el criterio de selección de las fuentes realizado por cada autor, el ordenamiento que ha dado a  la narración y su coherencia con el trabajo  general.

En la actualidad los escritos neotestamentarios que circulan de manera común, corresponden a ediciones contemporáneas que no tienen  una buena traducción. Resulta interesante entonces, indagar también el original sentido en que fueron escritos aproximándonos a los  textos más antiguos a que tenemos acceso, la mayoría en  griego que, aunque con dificultad, nos aclara la mayor o menor profundidad que puede tener un vocablo o frase, no apreciado en el lenguaje actual.  Al desarrollar un estudio historiográfico encontramos  algunas dificultades para el investigador  que deben considerarse. Por ejemplo: Nuestras fuentes, o sea  los evangelios, no son estrictamente originales, ya que lo que ha llegado a nuestras manos en griego,  son copias de un primer  y original texto hoy inexistente. Este último fue a su vez  el resultado final de varias etapas de construcción histórica, etapas que se podrían identificar como :

1.- Jesús , su tiempo y lugar

2.- Tradición oral

3.- Coexistencia del flujo oral y los primeros escritos

4.- Recopilación del material y aparición de una fuente denominada «Q» junto al evangelio según  Marcos.

5.-  Etapa intermedia de redacción de los otros evangelios

6.-  Redacción final de los evangelios según Mateo, Lucas y Juan.

Sobre estos textos trabajamos hoy y en ellos tenemos información histórica, que para poder encontrar, utilizar y aprovechar, debe  ser analizada en un triple enfoque:

1.- Contexto histórico, contexto literario y posibles influencias sobre la narración del episodio.

2.- Contexto histórico y posibles influencias sobre los autores en el momento en que escriben.

3.-  Contexto histórico y posibles influencias sobre los destinatarios de los escritos.

Ahora considerando los puntos anteriores, llegamos a nuestro principal problema: Respecto a la Confesión y Bienaventuranza de Pedro ¿podemos  determinar acaso los objetivos, los criterios de selección  del material,  las etapas de redacción y el texto final, son una fuente histórica? ¿Qué uso da el evangelista a  la información histórica? ¿ Busca el evangelista interpretar su presente al usar una u otra fuente histórica?. Intentaremos elaborar una respuesta.

Por otra parte La Confesión y Bienaventuranza de Pedro ha pasado a ser un texto polémico desde su mismo origen. En primer lugar “La Confesión” está presente en los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas, es decir, en los tres textos que presentan una trama común)  y también, pero bajo una estructura gramatical y literaria diferente, en Juan. Pero “La Bienaventuranza” sólo se registra en Mateo. Esto nos lleva a preguntar ¿por  qué solamente en este evangelio se ha incluido?. La respuesta podríamos encontrarla en los objetivos particulares del evangelista, comprendidos al conocer el contexto en que se sitúa la etapa de redacción a la que pertenece dicho texto.  Veremos en este trabajo que el autor del evangelio según Mateo busca elaborar un cuadro de doctrinas básicas para la naciente iglesia (Eucaristía, organización, enseñanza, etc.) destacando la confesión , como un modelo, que cada cristiano debía manifestar al comenzar  su educación en la fe, también la  jerarquización que cada comunidad debía desarrollar, fortalecer el liderazgo de Pedro  y su autoridad apostólica en algunas  comunidades del primer siglo.  Se ha podido determinar que la última etapa de redacción del evangelio según Mateo se desarrolló en la década del 60 , época en que existían discrepancias entre Pablo y los cristianos provenientes del judaísmo debido a  la apertura del evangelio a la gentilidad. Esto provocó  los recelos de parte del nacionalismo judío y Pedro, aunque partidario de predicar a los gentiles, temió las consecuencias que podía tener el rechazo final de los judíos al cristianismo, postura cuestionada por Pablo a través de la epístola a los Gálatas. De ahí que en el evangelio según Mateo, La Bienaventuranza tiende a levantar la autoridad de Pedro, recreando para la necesidad del presente un ambiente en que a  Pedro se le asigna autoridad en el pasado.

Al siguiente siglo, la polémica continuó, cuando la tradición sostenía con gran fuerza  que los últimos días de Pedro fueron vividos en Roma, los obispos de dicha ciudad, al considerarse sus sucesores,  comenzaron a utilizar la tradición de La Confesión y Bienaventuranza como un argumento para demostrar la mayor jerarquía que tendrían frente a los ancianos y líderes de otras iglesias del Mediterráneo.

En los albores de la decadencia imperial, las autoridades  cristianas  se levantaron como la única institución capaz de asimilar la herencia cultural romana y fue  hacia donde se dirigió la mirada del hombre medieval   buscando el equilibrio y la dirección a seguir. Fue entonces el momento en que  la jerarquía local,  buscando explicarse la realidad por la cual estaba pasando , otra vez dio  una mirada al pasado para comprender su presente. Buscando justificar la autoridad que estaba asumiendo y recordando las tradiciones, encontró en  La Confesión y Bienaventuranza de  Pedro el momento y las palabras que transmitían la autoridad de Jesús  al apóstol de Galilea y vieron allí la tarea de edificar y pastorear la iglesia y el nacimiento del  primado episcopal romano.  La evolución teológica posterior, siguiendo el mismo procedimiento, encontró también en este pasaje , no sólo el origen del pontificado  petrino sino que, además el instante en que Jesús fundó su  iglesia.

Como sabemos, en el común de la cristiandad, las líneas anteriores se interpretan como el más veraz origen del papado romano. Sin embargo la historia a demostrado que en materia de interpretación bíblica no estaba todo dicho y después de un muy poderoso pontificado medieval, al llegar al siglo XVI y luego de una  dfícil etapa del catolicismo, el luteranismo y luego  la Reforma, pusieron en duda dicha  autoridad.

El mundo nacido del protestantismo ha aportado su interpretación de La Confesión y Bienaventuranza  de Pedro manteniendo la polémica ya por más de cuatrocientos años. Las palabras de Jesús diciendo a Simón que será llamado Pedro y que sobre esa roca edificará la Iglesia, son para las confesiones protestantes una mera confirmación de que la base  sobre la cual se debe edificar la Iglesia es  La Confesión de Pedro, es decir, las palabras que revelan que  Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y finalmente, en oposición al punto de vista católico, la iglesia se funda a partir de Pentecostés, con la llegada del Espíritu Santo y no en Cesarea de Filipo en donde se desarrollaría La Confesión y Bienaventuranza.

En fin , un pasaje, una historia y una interpretación tras otra para un relato que despierta el interés del historiador, interés que puede encontrar respuestas, como vemos, no sólo en el campo de la teología, sino también de la historiografía.

En este trabajo cuando leamos los relatos de los evangelistas  sobre La  Confesión y Bienaventuranza de Pedro, analizaremos lo que ahí está escrito , es decir, el texto, profundizando luego en el contexto sin suposiciones interpretativas y aplicando metodologías  científicas.

Así nuestro objetivo es  analizar y evaluar el valor historiográfico de los evangelios, tomando como muestra la narración de La Confesión y Bienaventuranza de Pedro, realizando un análisis literario e histórico. A partir de este  episodio, se pretende discernir las fuentes empleadas por los autores; Proponer una secuencia de las etapas de elaboración  de un texto, procurando establecer el contexto; confrontar los relatos de los cuatro evangelios desde el punto de vista histórico y  literario; Proponer  la suerte posterior del relato y su interpretación.

Este tema presenta una puerta abierta a la historiografía, pretendiendo superar  la concepción popular y en algunos casos hasta académica, de que los relatos bíblicos son sólo metáforas o  materia de fe, en circunstancias que constituyen también una fuente histórica.

Por otra parte, la metodología y las técnicas aplicadas al episodio seleccionado, pueden servir como medio para la lectura  crítica de las fuentes históricas del cristianismo en general.

En este trabajo haremos primeramente una presentación de las fuentes a las cuales tiene acceso el historiador del cristianismo, tanto internas como externas, analizando luego  la clasificación de textos neotestamentarios. También haremos un tratamiento de las fuentes utilizando la crítica de texto, literaria, de las fuentes, y de las formas literarias encontradas en los evangelios.  En el segundo capítulo, La Confesión y Bienaventuranza de Pedro será sometida a los mismos análisis y metodologías críticas  explicadas en el capítulo anteriorpara  así finalizar exponiendo una propuesta de la interpretación y utilización que las comunidades del primer siglo hicieran del pasaje, a partir de la problemática del liderazgo y disputas entre los principales discípulos. Finalmente podremos vislumbrar  la proyección histórica de este relato.

CAPITULO I

 

EL CRISTIANISMO Y SUS FUENTES

 

En la historia el cristianismo  ha sido una de las religiones seguidas por millones de personas. Su doctrina, tradiciones, filosofía y dogmas han condicionado el actuar de la humanidad en distintas épocas y por  supuesto han  significado un importante antece­dente de procesos sociales, culturales y políticos.  En desarrollo histórico de los pueblos, el cristianismo ha  ejercido su influen­cia incuestionable­mente. Entonces, la historia del cristianismo es en sí misma un capítulo en la historia de la humanidad y como tal tiene fuentes de información de gran relevancia.

1.1      Fuentes del conocimiento histórico sobre el cristianismo

 

Para el historiador, el comprobar que la  fe incide en los procesos históricos, despierta un atractivo deseo de investi­gar el origen del cristianismo e indagar sobre sus fuentes históricas y teológicas. Así se intenta recons­truir el pasado y origen mismo de esta religión, origen que nos remonta hasta su precursor, Jesús de Nazaret.

Actualmente las únicas fuentes referidas a Jesús de Nazaret y a los primeros años del cristianismo a las que tenemos acceso, son los escritos del Nuevo Testamento, consideradas en este trabajo como Fuentes Internas,  y algunos textos contemporá­neos,  denominados  Fuentes Externas.

Considerando la extensión y profundidad que queremos dar al material neotestamentario, comenzaremos examinando las Fuentes Externas por presentar mayor sencillez.

 

 

 

1.1.1   Las fuentes externas contemporáneas   

 

A continuación presentamos un resumen de las fuentes contemporáneas no bíblicas, tanto cristianas como judías, siguiendo el modelo de Joseph Klausner en su libro Jesús de Nazaret su vida, su época, sus enseñanzas, (Madrid, España, Editorial Paidos Orientelia),   en que encontramos informaciones, tradiciones y acontecimientos relacionados con la historia cristiana primitiva. Entre las fuentes griegas y latinas, Klausner menciona a Josefo y sus libros Antigüedades de los judíos  y Guerra de los judíos. Respecto a este escritor, nacido entre los años 37 y 38 d.C.,  podemos decir que ha sido considerado un cronista de fiar  en la gran mayoría  de sus relatos. Por tanto sus referencias sobre Jesús de Nazaret o del origen del cristianismo merecen atención, aunque sean bastante escuetas y resumidas. Según Klausner existen además posibles añadiduras al texto de Josefo hechas por copistas, situación  que levanta distintas opiniones entre los expertos de la crítica. No obstante podemos citar los párrafos más importantes en cuestión.

«Aproximadamente en esa época (es decir, de cuando ocurrió el alzamiento contra Pilato, que quería retirar dinero del templo para llevar agua a Jerusalén desde una fuente distante) vivió Jesús, un hombre sabio, si es lícito llamarlo hombre  (+) . Pues fue un hacedor de prodigios, un maestro de los hombres que recibían la verdad con placer. Atrajo a muchos judíos y muchos gentiles. Era el Mesías (+) ; y cuando Pilato, a sugestión de nuestros principales hombres (+) lo condenó a la cruz, los que lo habían amado al principio no dejaron (de hacerlo)  pues se apareció a ellos nuevamente vivo  (+) al tercer día, según los profetas divinos habían predicho esta y otras diez mil cosas maravillosas concernientes a él; y la casta (+) de los cristianos, que toman el nombre de Jesús, no se ha extinguido hasta el momento.  (Antigüedades ,XVIII, iii,3.)»

(Joseph KLAUSNER, Jesús de Nazareth, su vida, su época, sus enseñanzas, Madrid, España, Editorial Paidos Orientalia, (1991), ob. cit.

p. 53 )

A pesar de las diferentes críticas al texto anterior, que van desde dar una  total autenticidad hasta una completa falsedad, para Klausner, lo más posible es que los párrafos en cursiva  (+) correspondan a adiciones posteriores, deduciendo que Josefo no escribiría que «era el Mesías» así como «si es lícito llamarlo hombre». Por el contrario, pensar en que todo es una añadidura cristiana posterior es difícil de aceptar si consideramos acaso que un creyente se refiriera a Jesús como un «hombre sabio», y al cristianismo como una «casta».

Klausner, citando  Antigüedades , XX, ix, 1 añade:

«Josefo menciona por segunda vez a Jesús en la parte en que narra que el sumo sacerdote Anás, hijo de Anás, en el interva­lo entre la muerte del procurador Festo y el arribo de su sucesor Albino, se apresuró a llevar ante el Sanedrín a Jacobo, «el hermano de Jesús, que era llamado el Mesías»  y a otros que él conside­ra­ba violadores de la Ley, condenándolos a ser lapida­dos.»

(Joseph KLAUSNER, ob. cit., p.55)

            Aplicando el mismo criterio anterior, en este pasaje de Josefo vemos que hay sólo una intención narrativa respecto a la forma de referirse a Jesús, es decir, es neutro, no hay descalificación ni elogios, por tanto tiene que ser de Josefo.

Entonces y aunque fragmentarias, las alusiones de Josefo pueden confirmar que existió un Jesús hacedor de prodigios, maestro y cuya muerte fue ordenada por Pilato a instancias de los principales judíos. Este además tuvo un hermano llamado Jacobo que fue ajusticiado en el interregno de los gobernadores Festo y Albino en Judea.

Posteriormente, hacia 115-117 d.C. en los Anales de Tácito existe una clara referencia a Jesús cuando dicho autor trata el incendio de Roma y la relación existente entre este evento y los cristianos. Tácito dice :

«Christus, de quien deriva el nombre, fue condenado a muerte durante el reinado de    Tiberio por el procurador Poncio Pilato. Anales, XV,44 »

(Joseph KLAUSNER, ob. cit. p. 57)

            Por otro lado, en relación al juicio religioso y político seguido a Jesús, en la investigación de Joseph Blinzler encontramos el siguiente resumen :

«A pesar de la escasez de las fuentes no cristianas sobre nuestro tema, esas fuentes garantizan, sin embargo tres hechos importantes:

1º         El motivo por el cual Jesús fue ajusticiado en la cruz fue una sentencia del       procurador Poncio Pilato (Josefo – Tácito),

2º         La acción de Pilato contra Jesús fue promovida por las autoridades judías (Josefo)

3º         La participación de los judíos en el  proceso de Jesús no pudo limitarse a una             simple denuncia ante el procurador; mas bien participaron de manera decisiva en      los hechos que condujeron a la ejecución de Jesús.»

(Joseph BLINZLER, El Proceso de Jesús, Barcelona, España, Editorial Litúrgica Española, S.A.  p. 48)

Entre otra de las fuentes latinas destaca Suetonio (135-165 d.C.) quien escribió  sobre un movimiento mesiánico durante el reinado de Claudio en su libro Los doce Césares.

 

«Judaeos impulsore Chresto assidue tumultuantes Roma expulit (desterró de Roma a los Judíos que hacían gran tumulto a causa de Chrestus).»

(Joseph KLAUSNER, ob. cit. p. 57)

Dando un aclara señal de que había seguidores de Cristo en Roma, asociados a los judíos residentes.

Se agrega a la lista de fuentes, la Epístola de Plinio el Joven, escrita aproximadamente el año 111, que  presenta una descripción del cristianismo. Klausner resume:

» En ella describe al cristianismo como un movimiento popular; de sus afirmaciones surge que en esta época había miembros de la comunidad cristiana cuya conversión databa de más de veinte años. No se sabe nada de la naturaleza de la doctrina, y sólo puede decir que los cristianos cantan algunos himnos sagrados en los que apelan a Christus como Dios (Carmen Christo quasi deo dicere secum invicem).»

(Joseph KLAUSNER , ob. cit. p. 58)

            Finalmente, si agregamos toda esta información a lo que sabríamos de Jesús por Josefo, diríamos que Jacobo, el hermano, murió por órdenes de Anás, hijo de Anás y que sus seguidores formaron una secta o grupo. Cincuenta años después de la muerte del maestro los cristianos fueron expulsados de Roma, pero continuaron expandiéndose a pesar de sufrir una severa persecución.

1.1.2   Escritos del Nuevo Testamento  (NT)

Para muchos historiadores los escritos del NT no son una fiable fuente histórica ya que son una combinación de temas teológicos,  doctrinales, apologéticos, seudobiográficos y narrativos, en la cual se basa el credo cristiano. El objetivo por el cual fueron escritos privilegia por sobre la crónica y el interés historiográfico , un mensaje espiritual para el hombre. Sin embargo, la lectura crítica de los textos ha permitido descubrir  y replantear el valor histórico del NT y considerar  a éste  como una fuente interpreta­tiva y reflejo del momento históricos que relata o del que fueron escritos.

Así, en nuestra búsqueda de las fuentes del conocimiento histórico  del cristianismo primitivo, los escritos del NT han adquirido gran relevancia.

Los textos del NT han sido determinados , mediante un criterio de clasificación literaria, histórica y teológica entre una gran cantidad de escritos del siglo I y II  determinando cuales son los componentes del Canon y cuales no. Los textos que conforman el NT actual son veintisiete , subdivi­didos en una variada gama de estilos literarios, diversos autores, y distintos enfoques dejando como resultado una composición de cuatro evangelios, el libro Hechos de los Apóstoles (Hch),  las cartas paulinas, cartas generales y  Apocalip­sis , (AP).

En la década del 50 d.C. , Pablo comenzó su producción literaria conjuntamente con su segundo y tercer viaje misionero. Al respecto no existe acuerdo en las fechas asignadas a las cartas paulinas, variando todas las apreciaciones con un margen de 2 a 3 años. En todo caso  en este decenio es cuando habrían aparecido las epístolas de Santiago (50 d.C.), 1ª de Tesalonicenses (50 d.C.) , Gálatas ( 52 d.C.),  los seis documentos que componen 1ª  Corintios y 2ª Corintios (52-55 d.C.) y Romanos (58 d.C.), única

carta escrita por Pablo a una comunidad que no conoce.

En la década del 60  se escribieron la mayoría de los demás textos neotestamentarios, por ejemplo Colosenses (61), 1ª y 2ª  Timoteo (63- 66), 1ª y 2ª de Pedro (63- 66), Tito (65) Hebreos (64 ó 68) y Judas a partir del 70, sin determinar claramente.

La última redacción de los evangelios se escribió aproximadamente en las siguientes fechas: Según Marcos en el 50, Según  Mateo y Según Lucas en el 60 y Según Juan en el 90.

Si pensamos exclusivamente en la categoría de fuente, los escritos neotestamentarios más antiguos ya no existen, es decir,  que en la actualidad no contamos con los textos originales, sino diferentes copias de los primeros siglos. Estas pasan a ser nuestras fuentes. En este trabajo hemos seleccionado los textos que reflejan los momentos más tempranos del cristianismo, sea por las circunstancias de la redacción o por los acontecimientos que relatan, refiriéndonos entonces a alguna de las  cartas paulinas consideradas auténticas  y los evangelios.

Aunque los evange­lios no son necesaria­mente los libros más antiguos del NT, constituyen una importante fuente histórica por sus datos sobre la vida de Jesús. Estos  serán nuestro principal campo de investigación, presentado a continuación  un breve resumen de sus características para ver luego  la temática general de las cartas paulinas.

a) Evangelio

           

Respecto a la primera parte del NT, llamaremos Evangelio, en singular y con mayúscula, al tema central, común y complementario de los libros  Según Mateo (Mt),  Según Marcos (Mc), Según Lucas  (Lc) y Según Juan (Jn), es decir, a una parte de la vida de Jesús y sus enseñanzas. [1]           En cambio cuando escribamos en plural y minúscula, evangelio,  nos referire­mos a cada uno de éstos   en forma individual.

Hecha esta aclaración, podemos decir que los evangelios comúnmente son tomados por una biografía, y en parte lo son, pero dada sus características, no son sólo eso. Debemos considerarlos además un relato histórico, pero con algunas secciones que no podrían clasificarse de tal, como por ejemplo las parábolas, las metáforas y leyendas. Los evangelios también están cargados de mensajes espirituales recibiendo una connotación teológica. Mt , Mr, Lc y Jn incluyen párrafos de tipo escatológico, complicando aún más la definición y o clasificación de estos textos, encontrándonos con que los evangelios tienen una fórmula literaria única, propia, exclusiva no sólo dentro de la Biblia, sino que en toda la literatura universal. Son un texto de profunda composición teológica, escatológica, con un mensaje y relato del origen del cristianismo, situación que lo hace difícilmente compa­rable con cualquier otro escrito.

El Evangelio, término que significa Buena Nueva, está registrado en los textos según Mt, Mr, Lc y Jn. Los tres primeros constituyen un cuerpo con grandes similitudes y paralelos en su estructura, relatos y fuentes utilizadas, situación que ha llevado a los especialistas a denominarles sinópticos, es decir, que al observar los tres en conjunto tenemos una visión global y de gran paralelismo. Por otro lado tenemos el texto según Jn, el cual forma parte de un cuerpo mayor, compuesto además por tres cartas y  Ap, atribuidos al mismo autor.

A pesar de encontrar a los cuatro evangelios tradicionalmente en el orden anteriormente descrito y en el primer lugar del NT, estos no fueron los primeros escritos, cronológicamente hablando, sino al contrario, son casi los últimos. Además en su actual estudio, podemos decir que Mc sería, según las evidencias y conclusiones que deja el análisis  de la crítica de las formas literarias, el más antiguo y no el de Mt, como muchos suponen.

b) Marcos

El evangelio según  Mc, no menciona quien es su autor y la tradición plantea que ha sido un intérprete de Pedro. Dicho de otra forma, asumiendo que el autor es el joven Juan Marcos (un seguidor aparentemente judío y nativo de Jerusalén. Miembro de una familia acomodada y según algunas interpretaciones, de la familia en cuya casa se habría llevado a efecto la Última Cena y posteriormente las reuniones de la iglesia jerosolimitana) este habría escrito los discursos, sermones y recuerdos de Pedro, no necesariamente en el orden en que ocurrieron los acontecimientos de la vida de Jesús. Esta postula­ción encuentra su dificultad cuando vemos algunas fuertes críticas a Pedro registra­das en el evangelio (8,33 ; 9,6 ; 14,29 -31, 37, 66, 72). Papías dice:

«Y esto afirma el presbítero:

Marcos escribió detalladamente como intérprete de Pedro todo lo que este guardaba en su  memoria de las palabras y hechos del Señor aunque no según sucesión real.(8) Pues Marcos no había oído ni acompañado al Señor, pero si posteriormente a Pedro, como hemos dicho, quien dispuso sus exposiciones doctrinales, según las necesidades, pero sin intentar aportar ninguna exposición coherente de las palabras del Señor»

(Philipp, VIELHAUER, Historia de la literatura cristiana primitiva. Introducción al Nuevo Testamento, los apócrifos y los padres apostólicos. , Salamanca, España, Sígueme, p. 278)

Respecto al lugar de la composición se discute entre Antioquía y Roma, esta última sostenida por la tradición desde los tiempos de Clemente de Alejandría (150 – 215 d.C.). La última redacción de los evangelistas se escribió aproximadamente en las siguientes fechas: Marcos 50, Mateo y Lucas en el 60 y Juan en el 90.

Si aceptamos el 50-51 como fecha de composición del evangelio según  Marcos, este evangelista escribió bajo el reinado del emperador  Claudio y los mandatos locales de Agripa II y el procurador de Judea Ventidio Cumano. Para aquel entonces  los grandes temas tratados en el Concilio de Jerusalén eran conocidos por los líderes de la iglesia primitiva y como hemos sostenido, el evangelista realizó su labor de recopilación y redacción de materiales. Marcos escribió mientras Pablo está en su segundo viaje misionero, instalado en Corinto y en un momento en que la evangelización ya se había desarrollado en Roma. Desde la capital imperial  entre el 49 y el 50 , Claudio procedió a expulsar a los judíos (entre los cuales hubo cristianos) según  lo registra el encuentro con Priscila y Aquila en Hch.

Marcos está escribiendo a la comunidad cristiana proveniente de la gentilidad (presumiblemente  romana), desde un lugar que es una incógnita  (Antioquía – Roma – Palestina), la cual  está enfrentando la oposición de los judíos , pero que continúa creciendo de todas formas, al amparo de muchos testigos de primera generación que aún quedan con vida.

Finalmente la cuestión sobre la fecha en que fue escrito no ha llegado a un acuerdo, postulándose entre el 50 y el 70 d C.

Según la estructura del texto, está dividido en dos partes, comenzando la segunda en un importante episodio.

«La Confesión de Pedro (8,27) significa un profundo corte; a partir de ese momento tiene lugar la instrucción de los discípulos sobre la pasión de Jesús que se avecina y sus propios sufrimientos como discípulos.»

(Philipp VIELHAUER,Historia de la Literatura Cristiana Primitiva, Salamanca, España, Edisiones Sígueme, (1992) p. 350)

Mc, al escribir, concentró su atención en la persecución que ha de sufrir el cristiano (cap 8,31-38), posible­mente motivado por el asedio de Nerón sobre estos creyentes. Además mostró interés por las historias de milagros y la expectativa del retorno de Cristo (Schierse). Finalmente Mc desarrolló un especial interés de mantener en secreto el mesianismo de Jesús, es decir, que no circulara libremente su identidad como “Cristo”, sino hasta el momento adecuado.

«Valiéndose de recursos redaccionales, Mc estampó sobre su exposición uno de los pensamientos teológicos más importantes, el llamado «secreto mesiánico» o dicho de forma más neutra: la «teoría del secreto»

(Philipp VIELHAUER, ob. cit. p. 360)

c) Mateo

El evangelio según Mt, es anónimo. Atribuido tradicio­nal­men­te al apóstol Mateo, identifi­cado por algunos como Leví, el cobrador de tributos.

El lugar y fecha de composición no se puede fijar con precisión variando los postulados entre Antioquía y Damasco, y los años 80, 90 ó 95. Otros dicen que por no haber evidencias implíci­tas de la caída de Jerusalén podría haberse escrito poco antes del 70 ó en el transcurso de la década del 60.

La temática de Mt es de tipo eclesial, es decir, busca en el fondo informar a sus lectores acerca de las doctrinas básicas en que debe sustentarse la Iglesia. De hecho es el único evangelio que utiliza el concepto ekklesia y presenta entre los capítulos 14 al 18 un Manual Eclesiástico.  Si Mc se divide en dos grandes secciones a partir de La Confesión de Pedro, Mt le da una mayor relevancia a este episodio.

Mt además incluye varias representaciones de la iglesia, como por ejemplo, la viña (21,41) ,  reduce considerablemente la teoría del secreto mesiánico y presenta un estilo literario más refinado que Marcos, a quien utilizó como una de sus fuentes, según veremos más adelante.

El evangelio de según Mateo, escrito según  algunos, aproximadamente en la década del 60 d.C., obviamente encuentra el mismo contexto imperial, social y político que el evangelio de Lc. No obstante los destinatarios de su texto parecen ser otros, es decir, los cristianos provenientes del judaísmo.  Las genealogía y  profecías que el autor incluye, sumado a expresiones tales como Rey de los judíos, avalan dicha  postura. La comunidad destinataria está recibiendo un conjunto doctrinal  y los primeros consejos para la  asimilación cristiana primitiva del concepto  Ekklesia. Por otro lado en los sesenta y antes de la rebelión judía, los cristianos se encontraban en la difícil tarea de estructurar una orgánica de la comunidad local, por lo cual , relata el ministerio de Jesús destacando el rol especial que  jugaron algunos de los apóstoles.

d) Lucas

El tercer evangelio,  compone un doble tratado junto a Hch. Estos textos se atribuyen a Lucas, a pesar de existir algunos puntos de discusión.[2]  En todo caso, si es o no el compañero de Pablo, el autor del evangelio de Lc y de Hch, muestra claramen­te su intención y el objetivo que persigue al inicio de cada texto:

«Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas , tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.»

                        Lc 1,1-4

            «En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a          hacer y enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado          mandamientos  por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.»

Hch 1:1,2

            Las fechas tentativas de la composición varían bastante. Se mencionan el 60, 61, 70 u 85 para el evangelio y el 80 ó 90 , según Vielhauer, para Hch.

El lugar es una incógnita aún mayor, dudándose entre Roma, Asia Menor, Macedonia y Grecia.

La obra lucana, no obstante lo anterior , es considerada como el evangelio más completo, por la superación que hace de los dos sinópticos anteriores en cuanto a la información y especialmente el orden que da a los  acontecimientos narrados.

Este autor ha hecho su trabajo durante el gobierno de Nerón cuando se desarrollaban los mandatos locales de Agripa II y Clodio Albino en la procuraduría de Judea. Hacia aquellos días Pablo se encontraba en Roma prisionero y las iglesias se encontraban en fuerte tensión por los liderazgos asomados en la jerarquía apostólica. Lucas habría escrito con el fin de ordenar los acontecimientos narrados sobre Jesús y según los investigadores, sus destinatarios serían cristianos  gentiles de procedencia griega y romana.

El evangelio de Lc tiene un trabajo que podría haber satisfecho las exigencias literarias de los hombres cultos. Muestra un especial cuidado en el tratamiento de las autoridades romanas tanto en el proceso de Jesús como en el de Pablo, prácticamente exonerándoles de la responsabilidad. Las persecuciones presumiblemente motivaron al autor a destacar un positivo comportamiento de los cristianos hacia el Estado.[3]

e) Hechos de los Apóstoles 

 

Hch, con su problema de autoría inclui­dos, deja registro de los primeros momentos de la expansión del cristianismo (confron­tados, comproba­dos y/o complementados con los textos paulinos) por Palestina, Siria  y  el Mediterráneo, destacando el trabajo apostólico de Pedro y Pablo. Según Schierse, aparecen en el horizonte cristiano algunos nuevos objetivos.

«Lucas abre una nueva fase en la historia de la literatura cristiana. El joven cristianismo se entrega con plena concien­cia a la tarea literaria.»

(Franz SCHIERSE, ob. cit. p. 120)

Como el texto inicial del evangelio lucano lo indica, entre una de las principales motivaciones está superar la falta de éxito en algunos de aquellos que intentaron poner en orden los hechos mediante otras narraciones. También pareciera manifestar una comparación entre las fuentes de aquellos y las propias, valorando los testigos oculares y los mismos ministros de la palabra por él conocidos.

Por su parte,  Hch abarca un período aproximado de treinta y ocho años divididos en dos grandes etapas misioneras: primero, la propagación en Palestina (cap 1 al 12) con Pedro, Juan, Esteban y Felipe. Segundo  la expansión por el Mediterráneo (cap 13 al 28) llevada a cabo  por Pablo, Bernabé, Silas, Marcos, Timoteo y Lucas.  Narra los conflictos que la iglesia primitiva tuvo con los judíos, los gentiles, el paganismo y las falsas doctrinas. Además incluye una descripción de la primera orgánica eclesiástica liderada por los ancianos o epíscopos o  presbíteros de diferentes lugares y finalmente la continuidad de la tradición y doctrina apostólica.

Los eruditos observan en la obra de Lucas un acercamiento a los gentiles, no sólo por el destinatario particular, Teófilo (aún cuando no se le nombra más en el texto), sino por el enfoque general de su obra. Para algunos , Teófilo pertene­cía  a  una  alta  posición   social  y  su  título de excelentí­si­mo , otorgado a funcionarios romanos, le daba este último rango.     Nada más se sabe acerca de Teófilo, pero deja una sensación de un prototipo de cristiano culto a quien se dirige el autor.

«Su exposición histórica, que satisface las exigencias de los literariamente educados, pretende demostrar la verdad del cristianismo. En este contexto se incardina también la apología política observada frecuentemente en Lucas y Hechos. En la exposición del proceso de Jesús y del de Pablo (Hch 22 ss) los romanos son exonerados de culpa al contrario de los judíos. Resalta en Hechos el comportamiento generalmente correcto de las autoridades romanas, a la vez que se acentúa la inocuidad política y la lealtad de los cristianos respecto al Estado.»

(Philipp VIELHAUER, ob. cit.  p. 423)

f) Juan

Este evangelio, aunque definitivamente no  es sinóptico, tiene algunos pasajes de gran similitud estructural, literaria y contextual con los demás evangelios. Tales semejanzas no son suficientes para disipar la apreciación general que le considera un evangelio diferente.

Podemos decir que así como existe un corpus paulino, o sea, un conjunto de epístolas atribuidas a Pablo, y así como la obra de Lucas está compuesta de dos tratados, actual­mente los textos joánicos también constituyen un cuerpo mayor compuesto además por tres cartas, que son  1ª, 2ª, 3ª de Juan y el libro de Apocalipsis. Llegar a tal conclusión no ha sido fácil, incluso hasta el día de hoy se ciernen dudas sobre la autoría de estos textos, motivando nuevas investigaciones.

El evangelio según Jn y los demás textos, al igual que los sinópticos, no identifica claramente a su autor, situación a la que sólo se puede aproximar mediante interpretación de ciertos párrafos que nos dan algunos indicios.

¿Por qué Juan, hijo de Zebedeo? Fundamentalmente la tradición lo estableció así, basándose en comentarios hechos por Ireneo, Polícrates y Papías, los cuales incluso no pueden ser definitivos. [4]

El conjunto de textos joánicos tendría una fecha aproximada al último decenio del siglo I o primeros años del siglo II d.C.

Hablando exclusivamente del evangelio, este texto está cargado de conceptos, expresiones y simbolismos espirituales que le acercaron a las corrientes helenísticas y gnósticas de la época. Juan muestra gran diferencia en el marco cronológico y geográfico de la vida de Jesús, situando su ministerio en Galilea, Jerusalén y Judea. Narra tres viajes a Jerusalén y tres pascuas así como una duración del ministerio por algo más de dos años. Finalmente, según los sinópticos, Jesús es crucificado el primer día de pascua, el 15 de Nisán, en cambio Juan lo sitúa el día antes, el 14.

El autor da preferencia a largos diálogos y extensos discur­sos, relata sólo siete milagros y hay una total ausencia de exorcismos. Busca contar la historia de Jesús desde la perspectiva de la fe, como los otros sinópticos y deja ver algunas características históricas del momento en que escribe. Por ejemplo, las comunidades cristianas de fines del siglo I muestran un interés histórico por Jesús, es decir, dan relevancia a los testigos y los ancianos, no veían en los textos que circulaban, un interés kerigmático, o sea una predicación, sino un ansia  por la revelación de las cosas futuras. Según Schierse, habían nacido ya cristianos que estaban en la fe desde su infancia, pero faltaba en ellos la experiencia personal, o sea eran sólo simpatizantes de la fe.

Por su parte las cartas del Anciano aconsejan cómo enfrentar a los movimientos gnósticos y el trato que deben recibir los misioneros que visitan las iglesias.

Sobre  Ap podemos decir que su alto contenido teológico y escatológico alargaría demasiado esta exposición, por tanto sólo agregaremos que su autor estaba exiliado en la isla de Patmos a causa de la persecución de Domiciano.

Por último, el evangelio según Jn , es decir el hijo de Zebedeo o el Anciano o el Presbítero, según se sostiene no exento de discusión, llegó a su última redacción  en la última década del siglo l, junto a todos los textos atribuidos al mismo autor. En esos años los ojos del autor vieron en el trono imperial a  Domiciano, Nerva y posiblemente Trajano. Juan habría escrito después y en medio de duros momentos vividos por los cristianos, (como por  ejemplo las persecuciones) o para  los judíos (destrucción  de Jerusalén  (año 70) por las huestes romanas).  Como se comentó anteriormente Domiciano revivió los días de Nerón y persiguió despiadadamente a los cristianos. Luego Nerva dio un respiro a los seguidores de la nueva fe, aunque  eso no quiere decir que en las provincias imperiales y bajo el arbitrio de gobernadores  locales no hubiesen existido nuevos abusos y persecuciones. Finalmente Trajano, quien gobernara con gran altura, ensombreció sus dotes de estadista con una nueva persecución. Jn incluso sufrió estas medidas imperiales, particularmente la de Domiciano, y estuvo exiliado en Patmos desde donde habría escrito el libro de Apocalipsis y donde, según la tradición, habría muerto.

En el contexto del primer siglo, también se destaca la  lucha del mundo cristiano contra la fuerte influencia de las corrientes gnósticas y las religiones del Cercano Oriente en la cultura grecolatina. Jn no estuvo ajeno a esta corriente  oriental que se abría paso entre las comunidades cristianas generando a veces confusión y polémica, sin embargo parece ser que en este apóstol genera una concepción algo renovada y distinta de la fe dando a  su evangelio un sentido más universal.

Luego de la redacción de este texto y la circulación de todos los escritos joánicos, alrededor del año 100, los historiadores postulan el término de la era apostólica puesto que tanto Juan como Pablo, abrían muerto aproximadamente en esas fechas.

g) Epístolas Paulinas

Según el orden en que aparecen los textos del NT actual, tendríamos que analizar a continua­ción las denominadas Cartas Paulinas, recordando nuestras palabras anteriores aclarando que los evange­lios no fueron los primeros textos en escribirse, sino precisamente este conjunto de epístolas.

Al respecto los especialis­tas han presentado dudas sobre la autenticidad de algunas de estas cartas, lo que ha llevado a elaborar una ordenación basada en el análisis literario, estilos, teología y sellos inconfundibles del apóstol. Así se definen como indiscutible­mente paulinas a las  cartas a Romanos, 1ª y 2ª a Corintios,  Gálatas, Filipenses 1ª, Tesalonicenses y Filemón (Vielhauer). Por otro lado encontramos las cartas a los Colosenses, Efesios, 2ª a Tesalonicenses , Timoteo y Tito definidas como deuteropaulinas (Schierse).

Presentaremos un resumen de los contenidos de las cartas indiscutiblemente paulinas, dado su aporte a la recreación histórica del siglo I d. C.

Schierse y Vielhauer presentan fechas tentativas sobre la redacción y envío de las cartas según el  cuadro nº1:

 

 

 

 

 

Cuadro nº1: Fechas aproximadas de redacción de las epístolas de Pablo

1ª Tesalonicenes                         año 51

Gálatas                                 entre 49 – 55

1ª y 2ª Corintios                  entre 53 – 57

 Filipenses                           sin determinar

 Filemón                               sin determinar

Romanos                              entre 56 – 59

Los principales temas que Pablo trata en estas cartas se refieren a problemas que los cristianos están viviendo y a la forma como enfrentarlos, a la luz de la doctrina de los apóstoles.[5]

Las epístolas paulinas son un cuerpo con bases existenciales para las primeras iglesias y comunidades cristianas organizadas de manera rudimentaria y enfrentadas a los más diversos problemas.

Considerando que una fuente histórica es la información que sirve para reconstruir un momento histórico, vemos que el NT  podemos clasificarlo de tal ya que no sólo los evangelios recrean momentos históricos, sino también  Hch y las diferentes epístolas que, junto al  mensaje a la iglesia primitiva, muestra  la realidad social y política del momento en que  se escribe permitiéndonos conocer e identificar la situación y contexto en que se encuentran los destinatarios  de  la misma.

Finalmente  podemos decir que sobre el origen del cristia­nismo, los textos neotestamenta­rios nos ofrecen una apreciable cantidad de datos e información implícita de la vida y ministerio de Jesús, de sus primeros seguidores y la proliferación del mensaje por las costas del Mediterráneo .

1.2      Tratamiento y uso de las fuentes neotestamentarias en la historiografía

Un pasaje  cualquiera del NT, factible de aislar y dar unidad, puede se analizado en forma completamente individual. A su vez se puede establecer la relación con los demás textos e incluso con el NT en su conjunto. Para poder hacerlo es necesario leer en forma crítica la información bíblica y por su intermedio establecer el aporte histórico de dicho pasaje.

Para una comprensión más precisa de la intención de los autores y redactores del NT, así como el mensaje a los primeros destinatarios es necesario desarrollar la crítica textual, crítica literaria, estudio de las formas y análisis de la redacción, métodos contemporáneos de análsisi bíblico que procuran dilucidar los procesos y etapas que dieron forma y estructura al texto.

A continuación haremos un análisis de los enfoques críticos, específicamente del texto, literario, de las formas y de la redacción,  que se pueden aplicar en el NT y en especial para los evangelios.

1.2.1   Crítica del texto

 

La crítica de texto se preocupa por fijar un texto aceptable a partir de las variantes textuales que se han transmitido o conservado en la tradición manuscrita. Estas variantes tienen un origen que se remonta a los escritos más antiguos de que disponemos, es decir, a los manuscritos, rollos, códices, fragmentos etc. los cuales relatan acontecimientos según la información de la cual dispuso el copista, de sus intenciones y de su habilidad literaria.

Entre los textos y códices más importantes que se conservan están el Sinaítico, Vaticano, códex Bezea, las versiones Jordanas y Siriaca y los textos de los autores que suelen ser llamados Padres de la Iglesia.

La crítica de texto es , entonces la comparación de las diferentes versiones de un mismo pasaje, según los manuscritos o códices. En lo tocante al tema que nos interesa, o sea, la Confesión y Bienaventuranza de Pedro, hemos tenido en cuenta estos aspectos.

Como veremos en el capítulo 3, el episodio seleccionado tiene distintas versiones según los manuscritos. Por ejemplo las palabras de Pedro diciendo que Jesús es El Mesías  varían a ,  Hijo de DiosSalvador,  Hijo del Dios viviente . Tales diferencias no son importantes para el contexto general, sin embargo en el fondo podemos encontrar argumentos del por qué de tales diferencias.

La crítica de texto implica realizar un análisis de lo que está escrito en su tradición más fiel del idioma original, no da lugar para desarrollar análisis teológicos o interpretaciones de lo que quiere decir, por eso aunque veamos semejanzas en los conceptos descritos entre uno y otro texto, esta crítica busca la valoración del texto por sí mismo.

 

1.2.2.  Crítica literaria

Cuando nos referimos a crítica literaria  estamos hablando de tres enfoques analíticos que se pueden hacer a un texto. Estos son el análisis del relato, el análisis estructural y la crítica  de las fuentes.

a) Análisis del relato.

 

Al seleccionar un capítulo, un discurso o una narración cualquiera del Evangelio, vemos que esta tiene información  y una idea que transmitir. La crítica literaria nos permite desmenuzar y analizar importan­tes detalles que se pierden al ver la globalidad del pasaje. Por ejemplo podemos identifi­car lugares, distancias, personajes, hora, características del tiempo, descrip­ción de aldeas, tipos humanos presentes en la escena, sentimientos, momento o contexto, actitudes o  malestares.  La identificación de los detalles puede demostrar la importancia asignada por el autor a una idea o mensaje en particular. La presencia o ausencia de una sola palabra puede cambiar completa­men­te el sentido del texto. Ahora bien, la crítica literaria no da lugar a las interpretaciones, sino que enfatiza lo que está escrito y no lo que el lector quiere leer en él.[6]

En otras palabras el análisis del relato en la crítica literaria se asemeja al cuestio­na­miento periodístico  sobre un hecho determinado, basado en las preguntas : Qué, quién, cuándo, dónde, cómo, por qué, aplicadas a una narración.

Este tipo de análisis permite identificar rápidamente el problema que quiere

atacar el autor, pero solamente en base a lo que está escrito. Ahora bien, existen

algunas inferencias que pueden realizarse del pasaje, pero que no alteran lo que

está escrito.[7]

Por otro lado el análisis del relato  no permite complementar el relato, ni especular situaciones. [8] Este ejercicio lo haremos exhaustivamente con el pisodio que narra La Confesión y Bienaventuranza de Pedro.

Este tipo de crítica literaria tiene vital importancia considerando que actualmente los evangelios que circulan en el mundo están en los más diversos idiomas, con traducciones de la más variada calidad. Las traducciones aludidas arrojan muchas deficien­cias en algunos casos ya que al traducir a veces se interpre­ta y altera el sentido del texto griego en que se basó el traductor de los manuscritos.  Así una crítica del texto nos acerca algo más al sentido e intención con que fue escrita cada palabra.

b)        Análisis estructural

El segundo enfoque de la crítica literaria corresponde a la forma en que se estructuran los textos o  párrafos de un capítulo. En esta encontra­mos la forma de descomponer los escritos, pero no en los detalles como lo hace el análisis del relato, sino en el plano un poco mayor, es decir, en oraciones conjugadas, diálogos entre personajes, introducción, descripciones del narrador, conclusiones, afirmacio­nes, etc. Cada pasaje trae información y tiene caracte­rísticas determi­na­das  que lo clasifica en catego­rías según el contenido, pero independientemente de esto, cada unidad literaria puede descomponerse según se ha mencionado. En otras palabras, podemos escoger el relato de un milagro, un discurso de Jesús, el diálogo entre Jesús y Nicodemo, la oración del huerto, una disputa con los fariseos, una parábola, etc,  sin importar su contenido o clasificación y podemos hacer una crítica literaria de cada uno de ellos, utilizando la misma técnica y cuestionamiento. Para este efecto es válido hacernos la siguiente pregunta: «¿Cómo está armado el texto?» y con ella realizar la crítica y análisis literario.[9]

Cada episodio puede ser analizado de esta manera identificando lo que más quiere destacar el autor, los versos introductorios o de enlace con el pasaje anterior, la conclusión o cierre del mismo, diferenciar los hechos de los diálogos, etc. Tal análisis nos permite identificar inserciones, indicadores lingüís­ticos (palabras que se repiten, frases recurrentes, expresiones aclaratorias) manifestaciones de fe y/o párrafos agregados al texto con el fin de reforzar una intencionalidad, en suma, la edición del texto que hizo el autor con la información adquirida.

c)  Crítica de las fuentes.

Este tipo de análisis parte del supuesto  que los autores evangélicos tuvieron diferentes fuentes de información con las cuales armaron y redactaron sus respectivos evangelios, es decir, cada evangelista tuvo en sus manos  diversos textos, tradiciones, recuerdos, testimonios, etc. que seleccionó o simplemente ordenó según mejor les pareció. La crítica de las fuentes busca identificar aquellos materiales anteriores a redacción final del  evangelio, presumiblemente utilizados por él o los redactores.

En los años anteriores a la redacción de los evangelios, circulaban entre las primeras comunidades  cristianas diferentes materiales que eran utilizados en la evangelización, la enseñanza, la defensa de la fe y en la liturgia, los cuales podían encontrarse en forma oral y/o escrita. Uno de estos, tempranamente configurado fue el   relato de la Pasión, reflejado en las tradiciones de Mc, Mt, Lc y Jn.

Por ejemplo la metodología estadística a demostrado que  si Mt y Lc tienen en común más de 8.000 vocablos que aparecen en Mc, podemos pensar que Mc habría sido un evangelio anterior a estos dos y utilizado por los mismos. Por esto existe hoy la certeza de que Mc sirvió de fuente a los otros dos evangelistas.

Ahora, además de estas pruebas de la primacía de Mc existen materiales comunes entre Mt y Lc que no aparecen en dicho texto, sugiriendo que ambos evangelistas tuvieron también otra fuente en común que no corresponde al evangelio de Mc. Estos pasajes se han podido identificar y aislar, concluyendo en un cuerpo con características bastante singulares. Podemos decir, entonces  que existen dos fuentes principales Mt y Lc que  serían Mc y  otra denominada «Q» (letra  con la cual se identifica un texto de la literatura cristiana primitiva, identificado con  el  vocablo  alemán  Quelle,  que  significa  “fuente”).  Esta  fuente

«Q», podría corresponder a una versión oral o escrita (de preferencia esta última) que reunía las palabras de Jesús y que pudo ser utilizada por Pablo, incluso antes que los evangelistas (1° Tes 4,15ss , 1°Cor 7,10ss , 9,14 , 11,23ss). Por otro lado al reconstruir «Q» se puede observar que muestra secuencias o secciones con el mismo orden de dichos, tiene tres secciones (según Manson) que se refieren a Jesús y sus discípulos, Jesús y sus enemigos y sobre el futuro.

«Q» comienza con la predicación de Juan el Bautista y concluye con las parábolas escatológicas de Jesús. Parece ser que esta fuente era una colección de las enseñanzas de Jesús, o sea su doctrina, sin relatos sobre sus hechos. No incluye referencias a la muerte de Jesús y sólo muestra dos narraciones que corresponden a la tentación (Mt 4,1-11 y Lc 4,1-13) y la historia del centurión de Cafarnaum ( Mt 8,5-13 y Lc 7,1-10).

Para los especialistas «Q» no era un proto evangelio ni un evangelio; Estaba destinado a la comunidad de creyentes, es decir, al uso catequético o parenético.  En resumen

«la fuente de los dichos («Q») , en cuanto podemos saber, surgió progresivamente       mediante la fusión de pequeñas colecciones de sentencias. Los estadios de este proceso     de surgimiento en cuanto a su extensión, tiempo y lugar, resultan incontrolables. Lo único cierto es que la fuente de los dichos se retrotrae hasta la primitiva comunidad Palestina,         que se hallaba ya en parte escrita en lengua  aramea, y que Mt y Lc la utilizaron en       traducciones griegas, todo lo demás es suposición.»

( Phillip VIELHAUER, ob. cit. p. 347)

Ahora bien, los materiales que faltan simultáneamente en Mt y Lc o en uno de ellos, se consideran material especial de Mc. Este material habría sido conseguido por Mc presumiblemente después de haber  sido  utilizado por los redactores de etapas  intermedias de Mt y Lc, es decir,  en una etapa intermedia de redacción del evangelio según Mc. Este material exclusivo de Mc se reduce a la historia de la curación en 7,31-37 y 8,22-26, la parábola de la simiente que crece por sí sola (4,26-29), y el gusano y la sal en el infierno (9,48 ss) y la sorpresa de Pilato por la rápida muerte de Jesús ( 15,44 ss). Existen además pasajes marcanos comunes a “Q” y concordantes en vocabulario y estilo  con Mt y Lc, por lo cual es posible que Mc haya tenido conocimiento de algún material de «Q».

Por último lo que queda después de eliminar los componentes de «Q» y de Mc en Mt y Lc es el denominado material especial de Mt y Lc, es decir pasajes que sólo aparecen en un evangelio  y constituyen una apreciable parte en ambos textos.

Cuadro nº2 : Etapa de difusión oral y literatura cristiana primitiva

 

Estadio                                 Contenido                                                   ldioma

Oral                Pasión 1        Palabras del Señor             Pasión 2        Arameo

Escrito           Mti – Mci         “X”    “X”    “X”                   Proto Lc – Jni     Arameo

Escrito                                            “Q”                                                        Arameo

Escrito                                            “Q”                                                        Griego

Mc                                                      Griego

M                                              L

Mt                   Lc                                           Griego

La duda que surge es si acaso existió un solo «Q» y qué textos pudieron ser anteriores a él. Al respecto podemos decir que la tradición  comenzó con las mismas palabras del Señor, obviamente en una fase oral y en lengua aramea. Luego debieron existir uno o varios textos (que denominamos «X» en el cuadro 2) , probablemente los primeros, también en arameo. Una maduración, recopilación  o simplemente un texto con mayor cuerpo, paralelo y/o autónomo respecto a los «X», seria «Q», o varios «Q», en arameo. Aparece posteriormente un «Q»,  también escrito pero parece ser que en griego. Este ultimo «Q» en griego fue la fuente de Mc, Lc y Mt, no olvidando que estos últimos también usaron parte de Mc.

1.2.3 Crítica de las formas 

Como se ha señalado, un evangelio llegó a su fase final luego de pasar por varias etapas y reuniendo diferentes infromaciones y textos aislados que cada autor contextualizó.  Ese  conjunto de párrafos, pasajes y relatos se pueden identificar y clasificar mediante la crítica de las formas, la que junto a la crítica de texto y la crítica literaria busca recrear  el trabajo historiográfico, teológico y literario realizado por el autor de cada evangelio, en otras palabras, arroja luces respecto a la forma como llegó a componerse cada texto.

Resulta factible comprobar que los evangelistas realiza­ron un trabajo editor, compositor y de investigación, basados en distintas o comunes fuentes, experiencia personal, entrevistas, recopilación de datos, etc. La crítica de las formas clasifica las diferentes unidades que componen los evangelios y propone cual de estas corresponden a textos anteriores, a mitos, leyendas, narraciones tradicionales, cantos, formas litúrgicas, etc.

Finalmente, al aceptar que los escritores de los evangelios realizaron un trabajo de recopilación, edición y estructuración de sus textos cave preguntarnos:

» Recopilación, redacción y estructura­ción, ¿de qué?», ¿Acaso entonces existían materiales orales y escritos anteriores a los evangelios?. Claro que sí. La crítica de las formas, como metodología de análisis, permite no sólo responder a esta interrogante, sino que nos lleva a la clasificación de las formas literarias propuestas por diferentes eruditos.

«La crítica de las formas intenta llenar este vacío de transmisión oral a escrita en los  evangelios.»

(Josh McDOWELL, Evidencia que exige un veredicto, v II, Barcelona, España, Clie, 1988, p. 279)

Aquellas formas literarias tanto anteriores como posteriores a la 1º,2º  o posterior redaccción de los evangelios, pueden ser identificadas y analizadas, sin embargo un importante papel jugó con anterioridad la tradición oral, primer estadio de la propagación del mensaje cristiano y sin el cual no habría existido la producción literaria posterior.

a) La tradición Oral

Si los evangelios comenzaron a escribirse alrededor de dos décadas después de la muerte y resurrección de Jesús, durante esos años necesariamente debió mantenerse vivo el recuerdo de muchos hechos acaecidos durante su vida y actividad. Las enseñanzas, los discursos y sus palabras quedaron en el ambiente socioreli­gioso constituyendo la fuente de predicación y expansión de esta fe.

El interés por mantener viva la tradición, doctrina, enseñanza y el recuerdo de los hechos de Jesús, llevó a los primeros cristia­nos a conservarlo en forma oral y/o escrita, transformándose en fuente de información para los nuevos creyentes y muy pronto para los mismos evangelistas.[10]

¿Dónde comienza la tradición oral? Para algunos con Jesús mismo, para otros con las primeras comunidades cristianas. En ambos casos la tradición se mantiene como respuesta a una necesidad. Groebel dice:

«La tradición nunca es preservada en su valor intrínseco, con un consciente interés en la preservación de algo antiguo, sino solo debido a que alguna necesidad o interés de la comunidad la lleva a su servicio. En este sentido permanece viva como tradición oral en tanto que persiste un interés práctico.»

(Josh  McDOWELL,ob. cit  p. 309)

Las razones por las cuales las comunidades mantuvieron la tradición y comenzaron a dejar un registro escrito del ministerio de Jesús son muy variadas. Estas van desde que los testigos oculares comenzaron a morir,  el debate con el judaísmo (según Bultman), o los fines misioneros (según Dibelius). Bultmann señala:

«La transmisión de las palabras del Señor fue motivada no por un interés histórico-biográfico , sino por el interés práctico en regular la forma de vida del creyente y para mantener su esperanza viva.»

(Josh  McDOWELL , ob. cit. p. 313)

            La motivación por estructurar unidades literarias mayores y escritas, identificada en la última fase de la tradición oral, ha llevado incluso a postular la hipótesis de que los evangelios son finalmente una creación según las necesidades de la comunidad, hipótesis que si se acepta de una forma radical, desacre­dita al manteni­miento fiel de la tradición llegando a señalar que los evangelios serían una mera invención de las comunidades. Las necesidades de la comunidad, aunque existentes, no podrían sobrepasar la conservación de la tradición cristiana  sostenida mediante la memoriza­ción, la repeti­ción, el breve lapso de tiempo, el papel de los testigos oculares que quedaban y los testigos apostólicos, entre otros.  Easton afirma:

«Las comunidades pueden adoptar y transmitir  dichos y pueden modificarlos y estereotiparlos, en la transmisión, pero los dichos tienen primero que existir.»

( Josh McDOWELL, ob.cit. p. 372)

Ahora bien, independientemente de esta postura, las necesida­des de la comunidad cristiana primitiva significaron una fuerte motivación para llevar al papel los fundamentos de esta fe. Filson en su libro Origins of the Gospel, identifica las necesidades de la iglesia primitiva:

«1.-       Necesidad de un bosquejo que sirviera de guía en temas de fe y conducta.

2.-       Necesidad de una guía al significado de su fe y entendi­miento de su Salvador.

3.-       Necesidad de expresar su fe en adoración y necesidad de materiales para expresar aquella fe.

4.-       Necesidad de material cuando entrara en contacto con problemas de herejías o de persecución.»

(Josh McDOWELL,ob. cit.  p. 366)

Si a las tradiciones orales sumamos los  intereses y necesidades de la comunidad cristiana primitiva , tenemos como resultado el inicio de una tradición escrita anterior a los evangelios. Ambas pasan a ser la fuente de los evangelistas, consideran­do también la experien­cia y/o conocimientos del propio autor. Ahora ¿podemos cuestionar la fidelidad de la tradición oral y escrita en materia historiográfica, literaria, biográfica y teológica? Veamos algunas respuestas.

1.- Los evangelios no tienen un interés biográfico. 

 

La ausencia de información sobre la vida de Jesús es para los primeros cristianos intrascendente. Bultmann sostiene:

«Desde luego, pienso que ahora no podemos saber casi nada acerca de la vida de Jesús, por cuanto las primitivas fuentes cristianas no muestran interés en ninguna de ambas cosas, y además son fragmentarias y frecuentemente legendarias; y no existen otras fuentes acerca de Jesús.»

(Josh  McDOWELL, ob. cit. p. 389)

Si hubiese existido un interés biográfico, ¿por qué no hubo un mayor énfasis en la investigación sobre la infancia de Jesús, entre la presentación en el templo y el bautismo? Porque simplemente no era lo más importante para la fe del creyente.

2.- El ambiente judío en que comenzó a desarrollarse el evangelio hizo que este utilizara los mismos estilos de aprendizajes judíos.

 

Se imitó la relación maestro-discípulo, o sea, la memorización,  dado en la vida de la sinagoga. Respecto a la fidelidad de las perícopas y otros relatos, McDowell resume algunas ideas de Taylor y propias ,muy atendibles.

«La presencia de testigos oculares, al menos durante una generación, servirá de freno a las corrupciones inocentemente debidas a la imaginación.» Taylor

«Existen tradiciones orales que se forman durante siglos, con mayor seguridad hay en una de dos décadas.»

«Existía una costumbre religiosa judaica en que el discípulo memorizaba las enseñanzas.»

(Josh McDOWELL, ob. cit. ps. 207-314-317 )

            En su libro además menciona a los críticos de la crítica de las formas, entre ellos a Basil Redlich.

«Los críticos de este método creen que las historias acerca de Jesús se habrían transmitido con precisión. Señalan a la tradición judía de transmisión oral precisa (memorización) y al hecho de que muchos que habían conocido a Jesús vivían aún en este período.»

(Josh McDOWELL, ob. cit. p. 332)

3.- Mecanismos socioreligiosos regularon la transmisión doctrina.

La presión cultural y religiosa sirvió para frenar los errores doctrinales y la modificación de los hechos acontecidos.  Alfred Wikenhauser explica:

«En contra de esto  se tiene que destacar vigorosamente que no podemos excluir de la formación de la tradición el testimonio ocular de la vida y obra, pasión y muerte de Jesús. Lucas dice explícitamente que los relatos de sus predecesores, que él conoce y emplea, estaban garantizados por aquellos «que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la palabra (esto es, de la proclamación del Evangelio), y tiene la intención de que su propia obra sea una prueba de todo lo que sus lectores habían aprendido (1,1-4). Había aún un suficiente número de testigos oculares en las primeras décadas durante las que  la tradición adquirió su forma definitivamen­te, sólo tenemos que pensar en Pedro, Jacobo y Juan, las columnas de la iglesia de Jerusalén (Ga 2,9) en la época del concilio de Jerusalén (1ªCo 15,6) »

(Josh McDOWELL, ob. cit. l, p. 404)

4.- La apología jugó un papel muy importante.

La presencia de oposito­res  al cristianismo durante el desarrollo de la tradición oral pudo tener un efecto positivo. La apología de los creyentes les hizo mantener firme e inalterados los principios y argumentos de la fe, para evitar contradicciones ante los opositores. Por otro lado los enemigos del cristianismo, entre los cuales pudiera haber también testigos oculares o conocedores de la tradición, rechazarían fuertemente cualquier adición, cambio y sumatoria de la historia original.

b) Crítica de la Redacción

De la misma manera en que la crítica de las formas centra su estudio en la tradición oral y en las características de cada pasaje, la crítica de la redacción centra su interés en los evangelios ya terminados.  Norman Perrin sostiene:

«Tiene que ver con el estudio de la motivación teológica de un autor tal como este es revelado en la recogida, disposición, redacción y modificación del material tradicional y en la redacción de nuevos materiales o en la creación de nuevas formas dentro de las tradiciones del cristianismo primitivo.»

( Josh  McDOWELL, ob. cit. p. 450)

Los especialistas de la crítica de las formas se dividen en dos posiciones según conciben el trabajo de los autores evangéli­cos. Algunos ven al evangelista como un mero editor y armador del texto en base a pedazos, colocados como mejor le pareció, basándose en una aproximación cronológica y/o semejanzas en las estructuras de las perícopas. Otros ven al evange­lista como el autor, redactor y armador teológico del evangelio, quien sabía que no estaba desarro­llando una biografía o una crónica, sino que seleccionó , incluyó y omitió informacio­nes flotantes de la tradición oral con el objetivo antes señalado.

Para ellos, los evangelistas tienen pleno mérito en la construcción final del texto y no son meros recopiladores, «recolectores, hombres de tijera y pegamento» ( Robert Stein, citado por McDowell, p 451) , sino que son autores por derecho propio.  Según Borkamm :

«Los escritores sinópticos dan evidencia – los tres y cada uno de ellos a su propia manera- , mediante su selección, inclu­siones y omisiones, y no menos por aquello que a primera vista parece un tratamiento insignificante, pero que bajo un examen más riguroso se ve como característico del material tradicio­nal que no se trata en absoluto de meros recopiladores y transmisores de la tradición, sino que son también sus intérpretes.»

(Josh  McDOWELL, ob. cit. p. 450)

Yo pienso que se debe valorar en su justa medida la edición de los autores evangélicos. Es cierto que estos estructuraron su discurso y armaron el texto con materiales previamente escritos y tradiciones orales, no se puede negar eso, pero también es cierto que los evangelistas aportaron fuentes propias y un sello individual en cada relato y fueron sus intérpre­tes. Además  debieron seleccionar y ubicar las tradiciones, contextuali­zar cada una de ellas en un marco cronológico y geográfico, atender a las caracte­rísticas de los lectores, entiéndase judíos, griegos o romanos, etc. no perder de vista las necesidades de las comunidades, a los opositores y fundamentalmen­te al carácter teológico global en la suma de los materiales individuales. Para Rhode, la redacción , es decir,

Según Marxen, podemos agregar:

«Suponiendo que Marcos tuviera ante él una colección de secciones mal conectadas de narración y enseñanza, ¿qué impulso lo movió a ponerlos en una pauta coherente que comunicara un mensaje unificado? No puede haber sido por accidente que su evangelio naciera, porque no es absoluto evidente que este material totalmente heterogéneo debiera finalmente  encontrar  su  puesto  en la unidad de un Evangelio .»

(Josh McDOWELL, ob.cit. p. 463)

Finalmente debemos mencionar que la crítica de la redacción es el estudio de la última etapa de la composición evangélica y su resultado es un elemento más que explica la actual estructura de los evangelios. Smalley resume:

«La más reciente disciplina de la crítica de la re­dacción … trata  de descubrir la singularidad de los evangelistas en relación con sus fuentes. Se trata más bien de una considera­ción de la manera creativa en que estos escritores han tratado sus fuentes en las últimas etapas de la composición.»

(Josh  McDOWELL, ob. cit.  p. 453)

En el futuro de la investigación historiográfica de los evangelios, la crítica de la redacción podría jugar un papel cada vez más importante.

c)   Clasificación de las formas

 

Ahora que ya hemos considerado la tradición oral, las motivaciones y necesidades de las comunidades y el trabajo redaccional del evangelista, veamos las formas literarias por estos empleadas.

Cualquiera de nosotros que leyera un evangelio sería capaz de diferenciar la narración de un milagro con respecto a un diálogo entre dos personajes; las palabras de Jesús a una multitud respecto de una parábola explicada en una cena, etc. Del mismo modo, pero con una profundidad mayor, los críticos de las formas han elaborado una clasificación de los materiales presentados por los evangelis­tas dividida en cinco grandes áreas.

1.-        Historias de pronunciamientos (según Taylor), denominadas Apophthegmata por Bultman.

2.-        Historias de milagros.

3.-        Historias acerca de Jesús, llamadas por Dibelius Novellen

4.-       Dichos de Jesús, según Bultman, clasificados en:

a) Logia o dichos sapienciales

b) Dichos proféticos

c) Dichos legales

d) Dichos en «Yo»

e) Parábolas

5.-        Historia de la Pasión

1.-  Apophtegmata

Rudolph Bultman dice:

«Contaría como parte de la tradición de los dichos una especie de material tradicional que bien podría ser contado como historias: esto es, aquellas unidades que consisten en dichos de Jesús puestos en un breve con­texto. Empleo yo un término para descri­birlas  que proviene de la literatura griega, y que es de lo más neutro: «apophtegmas». El carácter dis­tintivo de una apop­htegma es el hecho de que retrata una escena menor que da el marco para un importante pronunciamiento de  un  héroe, de  un  filósofo, de un  predi­cador religioso o de alguna otra persona similar. Lo que es realmente importante es el pronunciamiento mismo.»

                                               (Josh  McDOWELL,ob. cit.  ps. 343 y 344)

Al pié de página tenemos  una lista de los apophtegmatas señalados por Bultman.[11]

Las apophtegmas entonces corresponden a relatos en que se prepara el camino para la expresión final de Jesús, la cual puede ser una enseñanza o reflexión. Puede evitarse la confusión con los denominadas dichos de Jesús al tener presente el acompañamiento que precede el pronunciamiento de Jesús. Los breves contextos pueden ser incluso acomodaciones literarias para que al final , el pronunciamiento tenga el efecto esperado.

 

2.- Historias  de milagros

«Bultman encuentra las mismas características estilísticas para el modelo general de los milagros de Jesús que las comu­nes en los relatos en el mundo helenístico: la descripción de una enfermedad, con un énfasis especial en su terrible carác­ter a fin de magnificar la curación; el relato de la curación; una declaración acerca del efecto sobre los presentes.»

(Josh McDOWELL, ob. cit.  p. 334)

Schubert Ogden  explica la clasificación de las historias de milagros de Bultman:

«Los relatos de las curaciones milagrosas son dados así: Primero, se describe la condición de la persona enferma de tal manera que se destaque la magnitud del milagro. Después de la descripción introductoria de la enfermedad se da el relato de la curación misma. La conclusión de la historia milagrosa describe la consecuencia del milagro, perfilando frecuentemen­te el asombro o el terror o la aprobación de los que fueron testigos del acto milagroso. En otros casos la conclusión de la narración  muestra al que ha sido sanado demostrando , mediante alguna acción apropiada, que está totalmente curado.»

( Josh  McDOWELL, ob. cit.  p. 349)

Por su parte Vincent Taylor elaboró una lista de los milagros de Jesús, presentados al  pié de la página.[12]

En resumen, los milagros son una forma literaria que está presente en los tres sinópticos y corresponden a relatos de distintos momentos de la vida de Jesús. Su veracidad histórica siempre se cuestiona, no obstante podemos decir que la historia no puede comprobar, que  es un milagro o hecho sobrenatural, sino que puede comprobar que, por ejemplo,  un individuo antes no caminaba y ahora sí. Lo importante es la definición que han dado los especialistas y la estructura de un relato que puede clasificarse luego como un milagro, es decir, la descripción de la enfermedad, las acciones curativas, la reacción de los presentes y la conclusión con una enseñanza o un efecto visible de la curación.

3.- Historias acerca de Jesús

Esta clasificación recibe el nombre dado por Dibelius de Narraciones o Novellen. Enten­deremos por Narra­cio­nes o  Nove­llen a las histo­rias de mila­gros, pero con algunas diferencias respecto a la clasificación anterior. Estas últimas yo me atre­vo a divi­dir­las en tres grandes categorías: Curaciones físicas, resurrecciones y sobre la naturaleza. En cada caso, las narraciones son «histo­rias acerca de Jesús que lo exponen como un obrador de maravillas. Según Dibelius:

» Su objetivo es «exhibir el poder de Jesús sobre la naturaleza y las enfermedades», «muestra a Jesús como el Señor de poderes divinos»,

( Josh  McDOWELL, ob. cit. ps. 338 y 340)

Según este mismo investigador encontramos abundantes  narraciones.[13]

Entonces vemos que estos relatos tienden a resaltar, más que el hecho mismo, a la persona de Jesús. No obstante lo anterior es comprensible que no se llegue a un pleno acuerdo en la clasificación de los milagros o en las narraciones entre los especialistas o entre los lectores de este trabajo, dado el fino  límite entre una y otra.

4.-  Dichos de Jesús

Estas narraciones pueden clasificar­se desde dos puntos de vista. Veamos primeramente la postura de Rudolph Bultman:

a) Palabras sapienciales

b) Dichos profético (bienaventuranzas, apocalíptica) – destrucción  del templo

c) Palabras legales

d) Palabras en «YO»

e) Parábolas (método de enseñanza)

Dado que los diferentes «dichos de Jesús» están siempre dentro de un contexto mayor, los críticos de las formas se preguntan sobre el origen de los mismos. Así el propio Bultmann postula que el origen de los logia o dichos sapienciales tuvo lugar en las necesidades comunitarias. Por otro lado, McKnight (citado por McDowell, p 346) elabora una clasificación de los dichos, según el posible origen:

a) Jesús fue el verdadero originador

b) Jesús empleó proverbios populares de su época

c) La iglesia primitiva puso los dichos en la boca de Jesús que en realidad habían           sido tomados de la tradición proverbial judía.

Los dichos proféticos son aquellos que proclaman la llegada del reino, llamando al arrepentimiento y  amenazando con el castigo a los que no se arrepienten. Bultman, dando lugar a la autentici­dad así como al aporte comunitario señala:

«Uno puede con todo derecho reconocer entre ellos palabras auténticas de Jesús; y aunque la comunidad cristiana misma produjo muchos dichos proféticos, como se puede dar clara evidencia, se debe reconocer, sin embargo, que, en base al testimonio de los más antiguos cristianos, debían su entusias­mo profético a la aparición profética de Jesús.»

(Josh  McDOWELL, ob. cit. p. 347)

Las palabras legales de Jesús son aquellas en que este se refirió a la Ley. El pasaje más característico de esta forma literaria está en Mt 5, 17-18 y ss. donde dice:

«No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.»

Jesús se refirió a la Ley también en Mt 5, 27-48.

Respecto a los dichos en Yo  debemos decir que corresponden  a aquellos en que Jesús habla de su obra , de su destino o de sí mismo.[14]

En todo caso, Bultman postula que Jesús nunca habló en primera persona, además de añadir alguna cuota de escepticismo acerca de la precisión histórica de estos pasajes.

Finalmente las parábolas, que quizás sean el estilo literario más conocido de

los evangelios, constituyen una forma definida por McKnight como una:

“Historia concisa y sencilla que se parece mucho a una historia popular en su lenguaje concreto, en su empleo de lenguaje dialectal y soliloquio y en su repetición. Es una           historia dada para que el oyente emita un juicio: se adopta un juicio acerca de la historia         de asuntos humanos corrientes, juicio que es a continuación aplicado al reino de la vida             espiritual»

(Josh  McDOWELL, ob. cit.  p. 348)

            Por su parte , Wikenhauser, que da una gran relevancia a la creatividad de la comunidad, señala que algunas debieron tener dicha procedencia.

Si quisiéramos elaborar una lista de las parábolas tendríamos un resultado de treinta y  ocho. Aquí algunas de ellas.[15]

Finalmente, citando a Wikenhauser, se pueden decir que algunas de las parábolas anteriores se destacan dada la posible ampliación alegórica realizada por la comunidad (Del sembrador, Mc 4, 14-20 ; Del trigo y la cizaña, Mt 13, 26-43), otras netamente creadas por la iglesia primitiva (De la viña y los labradores malvados, Mr 12, 1-12 ; De las diez vírgenes, Mt 25, 1-13) y por último aquellas con alguna probabili­dad de origen tradicional judío, adscritas a Jesús por la comunidad cristiana (Del rico y Lázaro, Lc 16, 19-31 ; De los invitados a la cena, Lc 14, 7-14).

5.- Historias de la Pasión

Recordando que los relatos de la Pasión son considerados por los críticos de las formas como un relato preexistente a los evangelios y como el único con un cuerpo propio, estos están presentes en los sinóptico y en Juan.

Los relatos de la pasión narrados en los evangelios los encontramos en:

Mt 26 – 27,1,66 ; Mc 14 – 15,1,47; Lc 22 – 23,1,55 y Jn 18 – 19,1-37

Desde el momento en que Jesús es crucificado, toman forma oral y  van adquiriendo cuerpo como texto. La redacción final en que quedaron obedece al

Cuadro nº3: Fuentes escritas y orales de los textos evangélicos

Idioma                         Etapa                                    Tipo de análisis

________________________________________________________

 

Griego        ULTIMAS REDACCIONES DE      Crítica de la Redacción

Mt – Mc – Lc – Jn                 100 d.C.

EVANGELIOS

_________________________________________________________________

         recopilación     –        redacción                   –        edición

                                                                           50 al 100 d.C:

________________________________________________________

 Griego y                               fuentes                             Crítica de las Fuentes 

Arameo

_________________________________________________________________

Griego y         leyendas- recuerdos                                textos diversos     

Arameo        mitos – relatos – tradi-                                M – L- A-B-C             Crítica de

                     ciones orales – testi-                                   Protolucas              texto

                    monios                                                            Mci – Mti

                                                                                              porfecías del AT    Crítica de

                                                                                              Q1 – Q2 – Q3          las formas

 

1ª y 2ª GENERACIONES                                                 TRADICIÓN  ESCRITA

 

 

F U E N T E S        35 AL 50 d.C.

__________________________________________________________________

Arameo                     TESTIGOS – 1ª COMUNIDAD     Historia

                                                                                  30 al 100 d.C:

________________________________________________________

Arameo         HECHO HISTORICO  – JESUS DE NAZARET

06 a.C. al 33 d.C.

trabajo y sello de cada autor. Dibelius  ejemplifica a través de  Mateo:

«Mateo aumentó su material acerca de la Pasión introduciendo detalles copiados  del Antiguo Testamento. p.e. las treinta monedas de plata, la hiel en la bebida, la detenida formula­ción de los escarnios de los que pasaban al lado de la cruz (Mt xxvi,15; xxvii, 34,43). Aumentó también su material tomando leyendas o extensiones legendarias de la narración, tales como la descripción del traidor y de su muerte, de Pilato lavándose las manos, y de los centinelas ante la tumba y sus palabras (xxvi,25; xxvii, 3-10, 24,25,62-66; xviii, 11-15).»

«Tenemos que presuponer la primitiva existencia de una narrativa de la Pasión completa en sí misma, por cuanto la predicación, tanto dirigida a los propósitos misioneros como el culto, exigía un texto así.»

(Josh McDOWELL, ob. cit p. 327)

Los relatos de la Pasión tuvieron seguramente mucha importancia entre las primeras comunidades. Sin duda fue el primer relato utilizado con fines apologéticos y el primer contacto que tuvieron los primeros cristianos con el Jesús post pascual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sumario

 

         La historia del cristianismo primitivo comienza con la vida misma de Jesús de Nazaret que,  para poder reconstruir históricamente, debemos recurrir a

dos tipos de fuentes: las extrabíblicas contemporáneas (externas) y las neotestamentarias (internas).  Sobre las primeras existen escasos datos ofrecidos por cronistas como Josefo, Tácito, Suetonio y  Plinio. En las fuentes bíblicas debemos recurrir a los evangelios, Hechos de los Apóstoles y algunas  epístolas.

         El historiador, antes de utilizar las fuentes neotestamentarias se pregunta sobre la autenticidad y/o la fiabilidad de las mismas, a lo que debemos responder que sí la tienen y que para aproximarse a ella se deben utilizar metodologías críticas de análisis de los textos.

         Los evangelios asoman como las principales fuentes sobre la vida de Jesús, sin embargo, éstos, las  tradiciones y los autores no tenían un marcado interés biográfico sobre Jesús de Nazaret. Las otras fuentes neotestamentarias aunque relatan acontecimientos posteriores, fueron escritas antes o paralelamente a los evangelios, por tanto reflejan los problemas de las primeras comunidades cristianas para quienes se estaban redactando.  Por tanto al conocer las características de las comunidades podemos acercarnos a la intencionalidad que cada evangelista dio a su relato  y comprender así el por qué de las diferencias o semejanzas.

 

         Entre las metodologías de análisis mencionadas tenemos : la crítica de texto, crítica literaria, crítica de las fuentes, crítica de las formas y crítica de la redacción, con las cuales se puede aproximar a los distintos tipos de relatos con que se armaron los textos además de elaborar una clasificación de los mismos .  Al respecto podemos decir que los evangelios están  formados por relatos clasificados por los especialistas como apophtegmatas, historias de milagros, novellen, dichos de Jesús y la historia de la pasión.

         Los análisis mencionados son los métodos de mayor aproximación al personaje  histórico de Jesús de Nazaret, y mediante estos se puede intentar reconstruir los primeros años de la historia del  cristianismo.

 

CAPITULO II

LA CONFESIÓN Y BIENAVENTURANZA DE PEDRO

 

            Si hoy leyéramos el capítulo 16, 13-20  del evangelio de Mt en una de las Biblias de uso más común,  encontraríamos este relato:

“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros Jeremías o alguno de los profetas.

El les dijo:  Y vosotros , ¿Quién decís que soy yo?

Respondiendo Simón Pedro dijo:  Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente.

Entonces le respondió Jesús:

Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló  carne ni sangre, sino mi Padre  que está en los cielos.

Y Yo también  te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré  mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Y a ti te  daré las llaves del reino de los cielos;  y todo lo  que atares en la tierra será atado en los cielos;  Y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Entonces mandó  a sus discípulos que a nadie dijeran que él era Jesús el Cristo.”

La Santa Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, Editorial Vida, Estados Unidos, Miami 1981, antigua versión de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602). Última  revisión de  1960.

Para poder conocer la historicidad, el contexto y la importancia de este episodio necesitamos aplicar las metodologías críticas descritas en el capítulo I   identificando  el trabajo de los evangelistas y las etapas de  redacción.

Sobre este pasaje, los análisis de texto y contexto nos permitirán esbozar una secuencia de la construcción del relato, identificar la importancia que éste tiene dentro del ministerio de Jesús y su influencia en las comunidades cristianas primitivas y posteriores.

¿Por qué elegimos esta narración? La Confesión y Bienaventuranza de Pedro  constituyen el momento cúlmine en la revelación de Jesús como  Mesías y  dentro de la ubicación en los evangelios pasó a ser el instante en que la vida de Jesús hizo un giro rumbo a Jerusalén a enfrentar a sus principales oponentes y cumplir la obra redentora en la cruz.

Desde el punto de vista histórico y literario vemos que la estructura y forma del pasaje ha originado dudas en algunos especialistas sobre la fiabilidad del hecho, para otros en cambio, el análisis del texto les ha dado argumentos para demostrar la importancia de la creatividad de la comunidad y, finalmente, otros plantean que sólo en Mt existe una inserción posterior producto de la comunidad  y sus necesidades.

Por otro lado , desde el punto de vista teológico, existen algunos que ven en este episodio la fundación de la Iglesia y yendo más lejos aún , el primado de Pedro.

Entonces, vemos  que es un pasaje de gran relevancia dentro de los evangelios y de especial interés para el historiador que está reconstruyendo los primeros años de la comunidad cristiana primitiva.

Nuestra única manera de aproximarnos a la fiabilidad de un hecho está en las mismas fuentes. Para ello analizaremos más adelante, en forma crítica, los pasajes que hablan de La Confesión y Bienaventuranza de Pedro.

Por otra parte, en relación al denominado  Giro histórico  que sufre la vida y actividad de Jesús , los sinópticos dividen la acti­vidad de Jesús en dos grandes partes que son: la actividad en Galilea y en segundo lugar el viaje a Jerusalén. Dichos textos (recordemos que es diferente en Jn) , en especial Mc, presentan tal división luego de La Confesión de Pedro.

«Los últimos días en esta ciudad (Jerusalén) y la historia de la pasión son narrados con gran acuerdo. La exposición de la actividad en Galilea mantiene también la misma secuencia de los acontecimientos de un modo global; en los tres evangelios constituye La Confesión de Pedro un cesura.»

(Philipp ,VIELHAUER, ob. cit. p. 283)

«La Confesión de Pedro (8,27) significa un profundo corte; a partir de ese momento tiene lugar la instrucción de los discípulos sobre la pasión de Jesús que se avecina y sus propios sufrimientos como discípulos.»

(Philipp VIELHAUER,ob. cit., p. 350).

Además Mt, luego de este episodio, elabora un argumento muy importante para la Iglesia a partir de las palabras mismas puestas en boca de Jesús.

«Es verdad que Jesús echó ya los cimientos de la Iglesia antes de su muerte, durante su vida terrena. No se pueden impugnar científicamente las palabras dirigidas a Pedro sobre la Iglesia (Mt 16,18) considerándolas como creación tardía de la comunidad. Pero hay que observar que en la versión griega se refieren al futuro en el evangelio de Mateo: edificaré mi Iglesia. El contexto en el cual ha encuadrado el evangelista estas palabras , demuestra que en su mente, ese futuro ha de indicar la necesidad previa de la muerte de Cristo. En efecto no es simple azar , que en el evangelio de Mateo, predica Jesús por primera vez su pasión en el mismo momento en que anuncia la fundación de la Iglesia, y que el evangelista haga, expresamente, justamente después de las palabras  sobre la Iglesia futura, esta indicación temporal: «a partir de aquel momento», Jesús «comenzó a manifestar a sus discípulos…. que tenía que sufrir mucho, y ser muerto , y al tercer día resucitar.»

(Oscar CULLMAN,  La realeza de Cristo y la Iglesia , Madrid, España Traducido por Eloy Requena, Stvdivm – Ediciones, 1974,  p. 41)

En suma,  La Confesión de Pedro pasa por ser un pasaje de gran importancia en la estructura general de los evangelios sinópticos, marcando un hito en la vida de Jesús, según la narración de los autores.

A continuación aplicaremos las metodologías de análisis descritas en el capítulo l  recordando que  actualmente no disponemos de textos originales y que los manuscritos más antiguos con que contamos son copias que se remontan al siglo Il en adelante. Por último las actuales traducciones de los evangelios en castella­no, inglés, alemán, italiano, etc. no son muy fidedignas en relación a los mencionados textos y por ello hemos adjuntado un cuadro sinóptico de La Confesión y Bienaventuranza de Pedro en el cual realizaremos nuestro análisis.

3.1  Crítica del texto

En primer lugar debemos observar y leer detenidamente el cuadro sinóptico que adjuntamos.

En el relato de Mt , la pregunta de Jesús del vv 13 «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?» tienen otras variantes. Por ejemplo en el Codex Bezae (s VI)[16] y en algunos minúsculos la pregunta se lee «¿Quién dicen los hombres que soy yo?», que como vemos tiene una radical diferencia considerando que la expresión «Hijo del Hombre» contiene un sentido escatológico y habría sido utilizada por Jesús en otras ocasiones.

Luego la expresión que tiene la más variada lectura correspon­de a la misma Confesión de Pedro. Por ejemplo, en Mt vemos que la respuesta de Pedro en el v 16 dice: «¡Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios Viviente!». En cambio en el Codex Bezae dice «El Hijo de Dios Salvador», expresión que a mi juicio pretende enlazar aún más a Jesús con su misión de redentor.

Ahora bien, la misma respuesta de Pedro en el relato de Mc  dice: «¡Tú eres el Mesías!»,  simple, como  todo el estilo marcano. Pero en el Códex Sinaítico (s IV)[17], la respuesta es más completa al decir: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios»

Por último el texto editado por Bernard Weiss es igual al de Mt , «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios Viviente».

Por su parte Lc pone en boca de Pedro la siguiente expresión: «¡El Mesías de Dios!». Ahora el texto de Lc en el Códex Bezae (s VI) agrega la palabra «Hijo», diciendo: «El Mesías, Hijo de Dios».

El evangelio de Jn, una vez más muestra sus diferencias con respecto a los sinópticos, partiendo por la Confesión. Veamos, Jn en el vv 68  dice: «Señor ¿hacia quién partiremos?. Palabras de vida eterna tienes tú. Y nosotros hemos creído y sabido que tú eres el Santo de Dios.»

Pues bien, las variantes que se leen en otros textos corresponden a las últimas palabras y no todo el vv. Veamos. Tertuliano [18] cambia «El Santo de Dios» por «El Mesías», expresión más significativa por ejemplo, a los mismos judíos. Luego encontramos en un manuscrito Copto la variante: «El Mesías, el Santo de Dios».

 

 

Cuadro 4: Cuadro Sinóptico de la confesión  y Bienaventuranza de Pedro

Mt                                           Mc                                          Lc

(13) Habiendo ido Jesús                  (27) Y Salió Jesús                              (18) Sucedió que estando él orando

hacia las partes            y sus discípulos hacia  las aldeas   a solas , estaban con él sus discípulos

de Cesarea, la de Filipo                   de Cesarea, la de Filipo

preguntaba                en el camino interrogaba                                                            y los interrogó

a sus discípulos diciendo:                                a sus discípulos diciendo:                                diciendo:

-”¿Quién dicen los hombres *         -”¿Quien dicen los hombres            -”¿Quien dicen  las muchedumbres

que es el Hijo del Hombre?”           que soy yo?”                                       que soy yo?”

(14) Ellos dijeron:                                              (28) Ellos dijeron :                              (19) Ellos respondiendo, dijeron:

-”Unos, Juan el Bautista;   –              ”Que Juan el Bautista;                       -”Juan el Bautista

pero otros Elías;                                 y otros, Elías;                                       pero otros, Elías;

pero otros, Jeremías                         pero otros                                            pero otros

o uno de los profetas                        que uno de los profetas                    que algún profeta, de los antiguos,

resucitó

(15) Les dice:                                      (29) Y les interrogó.                           (20) Pero él les dice:

-”Pero vosotros ¿quien  decís          -”Pero vosotros, ¿quien decís          -”Pero vosotros ¿quien decís

que soy yo?”                                       que soy yo?”                                       que soy yo?”

(16) Respondiendo Simón                              Respondiendo          Pedro dijo       Pedro, respondiendo, dijo:

Pedro dijo:

-”¡Tú eres el Mesías,                          -”¡Tú eres el Mesías!”*                       ”¡El Mesías de Dios!” *

el Hijo del Dios viviente!   **

Jn

(68)Le respondió Simón Pedro

-”Señor, ¿hacia quién partiremos?

Palabras de vida eterna tienes tú.

Mt                                                                                                            Y nosotros hemos creído y sabido que

(17)Respondiendo, Jesús le dijo:                                                         tú eres el Santo de Dios”.  *

-”Bienaventurado eres Simón bar Yona

porque ni carne ni sangre te reveló

sino mi Padre, el (que está) en los cielos.

(18) Y yo, por mi parte te digo

que tú eres  Pedro y sobre esa misma piedra

edificaré mi iglesia y las puertas del Hades

no la sobrepasarán.

M t                                                                                                        Jn

(19) Te daré las llaves de la soberanía de los cielos                (22) Y habiendo dicho esto, halitó y les dijo: **

y cualquier cosa que ates sobre la tierra                                     -”Recibid un hálito Santo:

será atada en los cielos;                                                                  De cualesquiera que perdonéis los pecados   y cualquiera cosa que sueltes sobre la tierra                                      les han sido perdonados;

será soltada en los cielos.”                                                             de cuales quiera que los retengáis,   ***

les serán retenidos”.

Mt                                                       Mc                                          Lc

(20)entonces ordenó(***) a los discípulos    (30) Y les ordenó                                               (21) Y habiéndoles ordenado

que a nadie dijeran que él era el Mesías.    que a nadie hablaran de él              mandó no decir esto a nadie ..

* ¿Quien dicen los hombres que                    * Tú eres el Mesías, el Hijo              * El Mesías , Hijo de Dios

soy yo? (D + Minúsculos)                                 de Dios                                                 (D)

** El Hijo de Dios Salvador  (D)                      Tú eres el Mesías, el Hijo

***  Entonces mandó    (     Hasych)               del Dios Viviente     (W)

Jn

* El Mesías  (Ter)

El Mesías, el Santo de Dios  (Copto)

El Hijo de Dios   (Sir)

El Hijo del Dios viviente    (Georg)

El Mesías el Hijo de Dios   (min)

El Mesías, el Hijo del Dios viviente  (min)

**  les halitó   (D)

*** De cualquiere   (bis) (B)

D : Códex Bezar  (s VI)

W : Texto editado por Bernard Weiss

: Códex Sinaítico  (s  IV)

B  :  Códex Vaticano  (s IV)

En el texto Siríaco dice «El Hijo de Dios«, aún más cargado de implicancia teológica. Por su parte hay similitud entre la expresión de Pedro registrada por Mt con el texto Georgiano donde dice: «El Hijo del Dios Viviente». Los minúsculos que contienen este episodio del evangelio de Jn, se parecen aún más al Mt sinaítico y al Mc editado por Weiss, en donde dice respectiva­mente: «El Mesías el  Hijo de Dios»   y » El Mesías, el Hijo del Dios viviente».

Luego, en las últimas líneas  y palabras de Jesús encontramos las siguientes situaciones: En el texto de Mt el vv 20 termina diciendo:

«entonces ordenó a los discípulos que a nadie  dijeran que él era el Mesías.»

El texto de Hesych dice en cambio «Entonces mandó…». Por su parte el texto  de Mc se parece al mateano al señalar  «Y les ordenó que a nadie  hablaran de él.»

Por su parte en el evangelio de Lc encontramos la siguiente expresión:

«Y habiéndoles ordenado, mandó no decir esto a nadie diciendo.».

Finalmente Jn, mantiene sus características rematando el pasaje de manera completamente diferente.[19]

3.2.  Crítica literaria

a) Descomposición y clasificación de la información.

Siguiendo el esquema del capítulo I, un análisis simple del texto , o sea una descomposición de la información que éste trae, nos daría como resultado más o menos lo siguiente:

1.- Personajes:

a)        Presentes:

Mt:       Jesús, sus discípulos, Pedro.

Mc:      Jesús, sus discípulos, Pedro.

Lc:       Jesús, sus discípulos, Pedro.

Jn:      Jesús, sus discípulos, los que no creen, los doce, Judas,  los que                                    creen, uno que es diablo.

b)        Referenciales

Mt:       los hombres, Juan el Bautista, Elías, Jeremías, alguno de los profetas

Mc:      Los hombres, Juan el Bautista, Elías, Jeremías, alguno de los profetas

Lc:       las muchedumbres, Juan el Bautista, Elías, alguno de los profetas antiguos resucitado.

Jn:       los que lo abandonaron

2.- Lugar:

Mt:       hacia las partes de Cesarea de Filipo

Mc:      hacia las aldeas de Cesarea, la de Filipo

Lc:       no es señalado, aunque se presume por el párrafo anterior que pudiera ser Betsaida

Jn:       no se aclara, se asume que La Confesión está dentro de un diálogo más extenso en Capernaum

3.- Contexto :

Mt:       después de dialogar sobre la «levadura de los fariseos» y antes de la transfiguración

Mc:      después de la curación de un ciego en Betsaida y antes de la                               transfiguración

Lc:       después de la alimentación de cinco mil          y antes de la transfiguración

Jn:       después del discurso sobre el pan de vida y antes de la fiesta de los tabernáculos

4.- Situación:

Mt:        Jesús interroga a sus discípulos en medio de una caminata

Mc:      Jesús interroga a sus discípulos en medio de una caminata

Lc:       Jesús interrumpe una oración para dialogar con los discípulos

Jn:       Pedro interrumpe a Jesús al final  de un sermón o discurso

5.- Clasificación : Un diálogo

6.- Problema: ¿Qué percepción tenían de Jesús la gente y los discípulos?

Al respecto podemos señalar:

1.-        Los autores pone en boca de Jesús la primera interrogante que abre el diálogo general. Según esto, Jesús quería saber qué imagen o convencimiento tenían sobre él los discípulos.

2.-        Existía una confusión en la gente respecto a quien era Jesús

3.-        Pedro responde la pregunta abierta hecha a los discípulos, pero no se puede asegurar que en ese momento todos pensaran igual.

4.-        Pedro recibe la bienaventuranza relatada en Mt.

5.-        La Confesión de Pedro y la Bienaventuranza sobre éste, revela a los demás discípulos el mesianismo de Jesús, de otro modo no se explica que les ordene guardar silencio sobre esto.

b) Análisis estructural.

 

 

 Mateo.            Mt 16:13-20

Mt es uno de los sinópticos que muestra las mayores diferencias en el relato de la Confesión al incluir un segundo diálogo entre Jesús y Pedro, posterior a la respuesta del discípu­lo. Mt sitúa el episodio después de un diálogo con los discípu­los sobre «la levadura de los fariseos» y antes de la transfigura­ción. Por sus indicios creo que el texto puede estructurarse en dos partes principales.

I.-         Diálogo entre Jesús y sus discípulos, hasta la respuesta de Pedro.

A)  Introducción

a) Habiendo ido Jesús hacia las partes  de Cesarea, la de Filipo

b) preguntaba a sus discípulos diciendo

B)   Diálogo. Consiste en dos preguntas y dos repuestas.

1  pregunta directa : «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?»

1  respuesta abierta  : «Ellos dijeron :”Unos Juan el Bautista; pero otros Elías; pero                                    otros Jeremías o uno de los profetas.»

2  pregunta  abierta   : «Les dice: Pero  vosotros ¿Quién decís que soy Yo?»

2  respuesta puntual e individual: «Respondiendo Simón Pedro dijo:»

Una pregunta por los ausentes y otra a los presentes.

CONFESIÓN           : «Tú eres , el Mesías, el Hijo del Dios viviente.»

 

C)  Bienaventuranza

1 Enlace : «Respondiendo, Jesús le dijo:»

2 Bienaventuranza sobre Pedro:

«Bienaventurado eres Simón bar Yona porque ni carne ni sangre te reveló sino mi Padre , el (que está) en los cielos.”

“Y Yo por mi parte te digo»            a) que tú eres Pedro

b) y sobre esa misma piedra edificaré mi iglesia

c) y las puertas del Hades no la sobrepasarán.

d) te daré las llaves de la soberanía de los cielos                                                       e) y cualquier cosa que ates sobre la Tierra será                                                            atada en los cielos;

c) y cualquier cosa que sueltes sobre la tierra                                                                            será soltada en  los cielos.

D)  Conclusión y cierre.

«Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que él era el Mesías.»

 Marcos.            Mc 8:27-30

En Mc el pasaje es sencillo, ubicado después de que Jesús sana un ciego en Betsaida y antes de la transfiguración. Está estructurado de la siguiente manera:

A) Introducción

a) Y salió Jesús y sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea, la  de Filipo

b)  en el camino interrogaba  a sus discípulos diciendo:

B) Diálogo compuesto de dos preguntas y dos respuestas.

1 pregunta abierta :   «¿Quién dicen los hombres que soy Yo?»

1 respuesta abierta : «Ellos dijeron: Que Juan el Bautista; y otros, Elías, pero otros,                                que uno de los profetas

2 pregunta abierta :   «Y les interrogó:  Pero vosotros ,¿Quién decís que soy Yo?

2 respuesta puntual e individual:            «Respondiendo Pedro, dijo»

CONFESIÓN           “¡Tú eres el Mesías!”

C) Conclusión y cierre:  «Y les ordenó  que a nadie hablaran de él.»

En el relato, también existe una pregunta por los ausentes y una a los presentes.

 Lucas            Lc 9:18-21

Lc sitúa la escena después de la alimentación de los cinco mil cerca de Betsaida. La ubicación del texto no presenta una notoria continuidad con lo anterior. Al igual que Mc, posterior a la Confesión encontramos la transfiguración.

A) Introducción

a) Sucedió que al estar él orando a solas

b) estaban con él sus discípulos

c) y los interrogó diciendo:

B) Diálogo

1  pregunta directa: ¿Quién dicen las muchedumbres que soy yo?

1  respuesta  abierta : Ellos respondiendo dijeron: Juan el Bautista, pero otros                                         Elías, pero otros que algún profeta de los antiguos resucitó

2  pregunta abierta  :  Pero él les dice: “Pero vosotros ¿quién decís que soy Yo?»

2  respuesta puntual e individual            : «Pedro, respondiendo, dijo:»

CONFESIÓN           “¡El Mesías de Dios!”

Una pregunta por los ausentes y otra a los presentes.

C) Conclusión : “Y habiéndoles ordenado, mandó no decir esto a nadie, diciendo:..”

 Juan              Jn 6: 67 – 68

Como sabemos, Jn siempre nos muestra un enfoque distinto a los sinópticos. El sitúa la Confesión al final de un discurso más extenso, en Capernaum. La estructura del discurso  nos permite dividirlo en tres partes.

I .-        Palabras de Jesús a los discípulos ( 6,60 –  6,66)

II.-        Palabras de Jesús a los doce  (6,67)

III.-       Palabras de Jesús a Simón referidas a Judas (6,70 a 6,71)

Veamos específicamente en La Confesión de Pedro.

Le respondió Simón Pedro: -”Señor ¿hacia quién partiremos? Palabras de vida eterna tienes tú…

CONFESIÓN       “ tú eres el Santo de Dios”.

Posteriormente existe un paralelo a la ordenanza de atar y desatar encontrado en el capítulo 20, 22. En este caso  dicha atribución es para todos los discípulos y no exclusivamente de Pedro. Allí dice:

“Y habiendo dicho esto, halitó y les dijo: “Recibid un hálito Santo:

De cuales quiera que perdonéis los pecados les han sido perdonados;

De cuales quiera que los retengáis, les han sido retenidos”.

Jn 20,22

            Este tipo de análisis  nos permite conocer y diferencias las partes constitutivas  de un texto. Por ejemplo al identificar las palabras introductorias del pasaje,  podemos apreciar si acaso el autor ha seguido una línea cronológica o simplemente insertó dichas palabras para llegar al punto de interés de su relato. También a través de este tipo de análisis podemos valorar y conocer el estilo redaccional del autor, además de llevarnos a identificar esquemas o fórmulas redaccionales.  Se puede apreciar el uso reiterado de palabras o ideas que se encuentran  en otras partes del libro o evangelio. Finalmente la identificación de similitudes nos lleva a considerar el uso común de las mismas fuentes  que hicieron los evangelistas.

Para el caso que nos atañe, el análisis nos permite decir que los sinópticos tienen la misma estructura hasta La Confesión. La Bienaventuranza está relatada sólo en Mt y luego un mismo remate aludiendo al secreto de la identidad de Jesús. Esto nos permite concluir que Mt o insertó dicha sección o bien tuvo otras fuentes, situación que veremos más delante. Por otro lado vemos que Mt y Mc conocían el lugar en donde se habría producido esta escena y Lc lo ignora. Por último la   introducción y el claro  final nos permiten pensar en la unidad  del relato,  en una perícopa en Mc, Lc, Jn y dos en Mt.

c) Critica de las fuentes.

Si observamos el capítulo 1 en donde tratamos la crítica de las fuentes,  recordaremos que ésta busca identificar las fuentes de información con las cuales los evangelistas armaron sus respectivos textos, seleccionando o simplemente ordenando según mejor les pareció. Esta metodología crítica nos permite identificar en muchos casos los textos anteriores al evangelio utilizados luego por los  redactores.

Ahora bien, para aproximarnos a la forma en que han sido armados los distintos textos de  La Confesión y Bienaventuranza de Pedro, incluimos el cuadro nº5  que muestra las propuestas adelantadas por los especialistas acerca de la existencia de  diversas fuentes empleadas por los evangelistas. Éstas  se remontan posiblemente hasta dos textos anteriores a la última redacción de cada evangelio. Los especialistas identifican un Mateo Intermedio (Mti), un Marcos Intermedio (Mci), un Proto Lucas (pLc) y un Juan Intermedio (Jni). En la redacción de éstos se habría utilizado 4 textos escritos denominados  «A», «B», «C», «Q». Este último, un poco más conocido, correspondería a uno o más textos escritos posiblemen­te en arameo,  traducidos al griego.

Ahora bien, independientemente de «Q», cada evangelista utilizó fuentes  propias y comunes, creándose un interesante campo de análisis literario a partir de las semejanzas y diferencias. Para desarrollarlo iremos directo a la fuente guiándonos por el trabajo realizado por Piere Benoit sobre la crítica de las fuentes.

Debemos mencionar que Benoit no analiza los contenidos del Doc A y Doc C limitándose solamente a decir que tendrían similitud con respecto al Doc B. Resulta  difícil en este trabajo reconstruir el Doc A a excepción de la localización del episodio en “Cesrea de Filipo”.

El diferente uso de colores que hacemos en esta parte del  trabajo tiene como objetivo identificar la conservación de las tradiciones a través de la utilización que fue haciéndose de los textos en los trabajos  posteriores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro nº5 : Las fuentes de los evangelistas

Origen Palestino                                Reinterpretación                   Tradición  Palestina

Ambiente de A para uso                   independiente de A.

judeocristiano.                                    Iglesias pagano-cristianas

Doc A              Doc B               Doc C

Doc Q                                                                    Doc Q

Mti                   Mci

pLc

Jni

Último redactor       Último redactor       Último redactor

de Mt                      de Mc                      de Lc

                                                                         Último redactor

                                                                                                          de Jn

Según el análisis de Benoit, los documentos y textos que se presentan serían una tentativa de reconstrucción de los mismos y una propuesta de las fuentes utilizadas por los evangelistas.

a) Doc B.

Este documento habría tenido la siguiente estructura a partir de la utilización del capítulo 6,14-16 del mismo Doc B. Allí se habría  escrito lo siguiente (partiendo del supuesto que Mc, conserva la tradición de Mci y éste del Doc B):

14 ”llagó a enterarse el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían:”Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.”

15  “Otros decían:”es Elías”; otros :”es un profeta como los demás profetas.”

16  “Al enterarse Herodes, dijo: “Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado.”

 

Se presume que el autor de este texto utiliza la misma información y la repite más adelante complementando su relato con otra tradición diferente que sería el diálogo de Jesús y sus discípulos sobre la imagen que la gente tenía de él. Así el resultado sería lo que Benoit postula como el texto de La Confesión según el Doc B.

 

Oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había  hecho notorio, y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.

Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas.

Jesús preguntó a sus discípulos: Quién decís vosotros que soy yo?

Respondiendo Pedro dijo: Tú eres el Santo de Dios.

Este texto es considerado por algunos como el Proto Mc. El autor de este documento puso  un contexto bastante distinto al que tuvo la evolución del relato en los demás redactores y autores.  Como ya se adelantó, éste utilizó el cap. 6, 14-16, del mismo Doc. B o como podríamos llamar Proto Mc, momento en que Herodes tomó conocimiento de Jesús y su fama y sintió temor pensando que Juan el Bautista había resucitado. Esto permitió elaborar luego las especulaciones de los acompañantes de Herodes quienes comentaron la opinión de la gente, diciendo que  creían que Jesús era Elías, Jeremías o algún profeta. Como se ha dicho, Benoit piensa que los documentos A y C, deben haber sido parecidos, a excepción del detalle de la localización en Cesarea de Filipo, existente sólo en el Doc A. Pues  bien, el redactor entonces, utilizó este incidente como preámbulo a un  diálogo posterior sostenido por Jesús con los discípulos en algun momento que por ahora no podemos definir y complementó el relato con la pregunta de Jesús y La Confesión de Pedro.

b) Mci:

Y salió Jesús y sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea, la de Filipo en el camino interrogaba  a sus discípulos diciendo: Quien dicen los hombres que soy yo?

Ellos dijeron que Juan el Bautista y otros,  Elías, pero otros que uno de, los profetas

Y les interrogó: Pero vosotros quién decís que soy yo?

Respondiendo Pedro dijo: Tu eres el Cristo.

Y les ordenó que a nadie hablaran de él.

El Mci correspondería a un texto elaborado con posterioridad al Doc B y habría utilizado  éste último a partir de las dudas de la gente, las respuestas que sugieren que es Elías u otro y en él se reestructura el diálogo haciendo que sea Jesús el que pregunta por su identidad. Mantiene la respuesta de Pedro y agrega la idea del secreto que Jesús ordena a los discípulos que deben mantener en torno a su identidad.

Además, es el primer texto que presenta cambios respecto al Doc B y suponemos que del Doc A. Por ejemplo señala la localización del episodio en Cesarea de Filipo. Este importante dato, como veremos más adelante, está ausente en el texto pLc y en Jn, pero no así en Mti, lo cual nos hace pensar que no se encontraba en el Doc B (fuente común para pLc y Jn) y por tanto debió encontrarse en Doc A aunque es difícil de comprobar, pero sí sostener como hipótesis, por ahora.

La pregunta de Jesús a los discípulos es incertada , o sea no estaba en Doc B, y  proviene de otra fuente o tradición, diciendo “¿Quién dicen los hombres que soy Yo?” . Luego el autor vuelve al texto del Doc B agregando entre las respuestas a “Juan El Bautista” (que no está en Doc B) hasta la respuesta de Pedro, también modificada, es decir, cambia  “Tú eres el Cristo”  por  “Tú eres el Santo de Dios”.

El Mci, aunque sencillo, es un documento con una idea desarrollada y completa y tal vez por esa razón sirvió de fuente a textos posteriores.

c) Mti:

Habiendo ido Jesús hacia las partes de Cesarea, la  de Filipo preguntaba a sus discípulos diciendo: Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?.

Ellos dijeron: “Unos Juan el Bautista; pero otros Elías, pero otros, Jeremías o uno de los profetas.

Jesús preguntó a sus discípulos: Quién decís vosotros que soy yo?

Respondiendo  Pedro  dijo : Tú eres el Santo de Dios.

 

Según el esquema de Benoit este texto utiliza los Doc A, Q y Mci. Según vemos la localización de “Cesarea de Filipo” proviene desde Doc A o del Mci. La pregunta de Jesús, “¿Quien dicen los hombres….?” tendría la misma procedencia sufriendo una modificación al cambiar “…..que soy Yo?”  por “ el Hijo del Hombre’”.

Esta última expresión sólo la volvemos a encontrar en el último Mt (uMt), por tanto podría provenir de una fuente exclusiva de Mt que podría ser  la conocida fuente “M”. (no aparece en el esquema)

Las respuestas de la gente sugiriendo a Juan El Bautista, Elías, etc. hacen presumir que es información tomada desde Mci.

Del mismo modo podemos pensar respecto a la pregunta de Jesús a los discípulos “¿Quien decis vosotros que soy Yo?”, más la respuesrta de Pedro tendrían que provenir de Doc A porque el Mci cambió “El Santo de Dios” por “El Cristo”, mientras que el Mti mantiene “Santo de Dios” . Creo que puede provenir de Doc A porque según el esquema de Benoit el Mti no recibiría información directa del Doc B.  (En el esquema se mantiene el color azul al párrafo proveniente del Mci ya que éste se remonta al Doc B)

d) Proto Lc (pLc):

y sucedió que estando él orando a solas, estaban con él sus discípulos y los interrogó diciendo: Quién dicen las muchedumbres que soy yo?

Ellos, respondiendo, dijeron: «Juan el Bautista pero otros Elías, pero otros que algún profeta de los antiguos, resucitó.

Pero él les dice: Pero  vosotros quién decís que soy yo?

Pedro respondiendo dijo : Tú eres el Santo de Dios.

Según el esquema de Benoit éste texto recibiría información del Doc B, Doc C, Q y Mti . En su inicio notamos la ausencia de la localización, razón por la cual su introducción  podría ser solamente redaccional, además de que hay una cierta contradicción al señalar qué Jesús “estaba orando a solas y estaban con él sus discípulos “, entonces ¿Estaba a solas o con los discípulos?.  No sabemos por qué teniendo el texto Mti a su alcance, este autor no incluye la localización  ¿Será porque prefiere seguir la tradición proveniente desde el Doc B?.

En seguida usa la expresión “muchedumbres” a cambio de “hombres”, no utilizado en  Mci, Doc B , ni ningún otro texto, sino solamente el último Lc (uLc)en forma posterior, así que podemos pensar que podría provenir desde Doc C o Q, de preferencia este último. Desde Doc B, el autor – redactor de este texto utilizó la idea de un personaje resucitado, pero en lugar de Juan El Bautista lo usa pensando en “uno de los profetas” .

En seguida continúa con la línea trazada  Mti, especialmente la pregunta de Jesús sobre las  muchedumbres, y La Confesión de Pedro diciendo “Tú eres el Santo de Dios”.

e) Último redactor de Mc (uMc)

Y salió Jesús y sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea, la de Filipo en el camino interrogaba a sus discípulos diciendo:

Quién dicen los hombres que soy yo?

Ellos dijeron: Que Juan el Bautista; y otros , Elías: pero otros que uno de los profetas

Y les interrogó. Pero vosotros, Quién decís que soy yo?

Respondiendo Pedro dijo: Tú eres el Cristo.

Y les ordenó que a nadie hablaran de él.

Este texto no presenta modificación alguna respecto de Mci. Se mantiene el mismo esquema, es decir, localización, las preguntas de Jesús y las dudas de la gente, la pregunta a los discípulos, La Confesión de Pedro y la orden de mantener en secreto tal revelación.

Copias posteriores como por ejemplo la de Tertuliano cambiaron “Tú eres el Cristo” por “Tú eres el Mesías”.

Este texto es el que presenta menos complicaciones respecto a las fuentes utilizadas y a la vez resulta ser el más completo en cuanto a la redacción final del episodio. Tal vez esa sea la razón por la cual Benoit sostiene que sirve (al ser igual a las anteriores) de base para las últimas redacciones de Mt, Mc y Lc.

f) Último redactor de Lc (uLc)

Sucedió que estando el  orando a solas, estaban con el sus discípulos y los interrogo diciendo: Quién dicen las muchedumbres que soy yo?

Ellos, respondiendo , dijeron  : «Juan  el Bautista pero otros, Elías, pero otros que algún profeta, de los antiguos que resucitó.

Pero él les dice: Pero vosotros quién decís que soy yo?

Pedro, respondiendo, dijo: Tú eres el Cristo de Dios.

Y habiéndoles ordenado mandó no decir esto  a nadie diciendo:

Este texto sigue la línea establecida por el pLc desde el comienzo hasta la pregunta a los discípulos, es decir, utiliza la lmisma introducción de tipo redaccional, luego la pregunta sobre la opinión de “las muchedumbres”, la respuesta a ésta y finalmente el cuestionamiento de Jesús a los discípulos acerca de su propia opinión sobre su identidad. A partir de allí aparecen los cambios puesto que  La Confesión de Pedro cambia la expresión “Tú eres el  Santo de Dios”  por  “Tú eres el Cirsto de Dios”, situación que nos hace presumir que emplea la expresión ya modificada del texto de Mci. Luego agrega la orden de mantener en  secreto  estas afirmaciones.  El pasaje encadena en seguida a una nueva perícopa, esta vez, un discurso de Jesús.

Recordemos que “Cristo” es el vocablo griego para la palabra hebrea “Mesías” y quizás el redactor de este texto estuvo pensando en los potenciales lectores no exclusivamente hebreos y se decidió a realizar el mencionado cambio.

g)  Jn

Vale la pena decir que el cuadro presentado por  Benoit  incluye un texto identificado como ”Jn”  y otro denominado “Última Redacción de Jn”.  Benoit no presenta ninguna alternativa de reconstrucción de “Jn” situación que dificulta nuestro propio intento. Considerando que nos resulta extremadamente difícil reconstruir aquel “Jn” , que bien podría ser una etapa intermedia (a modo del pLc o Mci, por ejemplo) pasamos directamente a analizar este último texto.

 

Le respondió Simón Pedro: «Señor hacia quien partiremos? Palabras de vida eterna tienes tú. Y nosotros hemos creído y sabido que  tú eres el Santo de Dios».

En , relación a la Confesión de Pedro, tiene aproximaciones bastante interesantes a los otros textos  a pesar de no ser sinóptico. Veamos.

El último redactor joánico sitúa La Confesión en un contexto muy diferente,  es decir,  está relacionada a un largo discurso de Jesús en Capernaum .   En medio de éste, Pedro interrumpe sin mediar pregunta alguna sobre la opinión de la gente. Allí el mencionado apóstol dice, «Señor, ¿hacia quien partiremos?  Palabras de vida eterna tienes tú. Y nosotros hemos creído y sabido que tu eres el Santo de Dios.”  Dejando de lado la contextualización y dedicándonos solamente a La Confesión, vemos en los textos anteriores al último Jn que la expresión «el Santo de Dios» es utilizada por  el pLc, el Mti y doc B. Pues bien, al  seguir el esquema de Benoit, estas palabras habrían sido utilizadas por el Último Jn al conocer un Jn anterior y a través de este, el pLc y la fuente B.

«Juan depende directamente del Doc B; podemos, pues, pensar que toma del Doc B la fórmula de la confesión de fe de Pedro: «tu eres el Santo de Dios»; si hubiera leído en su fuente una fórmula como la de Mc o con mayor motivo, una como la de Mt, no se ve por qué la habría cambiado por una fórmula menos significativa. »

(Pierre BENOIT,Sinopsis de los Cuatro Evangelios, v II Bilbao, España, Editorial Española, 1977,  p. 228)

h)  Último redactor de Mt (uMt):

Sabiendo en primer lugar que la última redacción de Jn es posterior a la última redacción de Mt, se ha querido dejar para el último este texto dada las mayores diferencias que existen con respecto a los anteriores, por la importancia que estas tienen y  porque es el texto base de todo este trabajo.

Siguiendo al mismo Benoit, además de nuestros propios aportes el texto sería el siguiente:

Habiendo ido Jesús hacia las partes de Cesarea, la de Filipo preguntaba a sus discípulos  diciendo: Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?»

Ellos dijeron: «Unos, Juan el Bautista; pero otros, Elías; pero otros, Jeremías o uno de los profetas.

Les dice :  Pero vosotros Quién decís que soy yo?

Respondiendo  SimónPedro dijo:  Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Respondiendo, Jesús le dijo: Bienaventurado eres Simón bar Yona porque ni carne ni sangre te reveló sino mi Padre, el (que está) en los cielos.

Y yo por mi parte te digo que Tú eres Pedro y sobre esta misma piedra edificaré mi iglesia y las puertas del Hades no la sobrepasarán.  (logion 1)

Te daré las laves de la soberanía de los cielos  (logion 2)

y cualquier cosa que ates sobre la tierra será atada en los cielos; cualquier cosa que sueltes sobre la tierra será soltada en los cielos. (logion 3)

entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que él era el Mesías.

 

Este pasaje, como se ha sostenido , es el que presenta mayores diferencias respecto a los anteriores y será el principal objeto de nuestro análisis en el resto de este trabajo.  Las diferencias no sólo radican en los versos posteriores a La Confesión de Pedro, es decir, la llamada “Bienaventuranza”, sino que en su estructura anterior se observa un trabajo editor y la selección de algunas partes de  textos anteriores.

Según Benoit, en este texto se aprecia la localización del episodio, la que corresponde a Cesarea de Filipo. Esta información es común en Mci y Mti , que a su vez lo han recibido presumiblemente desde el Doc A y que  lo han transnmitido al uMt . Luego vemos que en la pregunta de Jesús, el uMt mantiene la estructura de Mci, pero emplea la expresión “Hijo del Hombre”, proveniente desde el Mti. En seguida, el diálogo de Jesús y sus discípulos continúa tal cual lo han transmitido Mci y Mti, ambos siguiendo la línea planteada por el Doc B.

Aparece a continuación un elemento nuevo. Este corresponde a “Simón” el nombre original del Pedro, siendo éste texto el único en que se incluye. La Confesión de éste toma elementos de Mci, o sea, “Tú eres el cristo”, para luego complementarla con otro aporte propio que es la expresión “El Hijo del Dios viviente”.

A continuación el pasaje incluye una segunda perícopa que es conocida como “La Bienaventuranza de Pedro”, compuesta por tres logion que son exclusivas del uMt. La Bienaventuranza en sí comienza diciendo que Pedro ha sido capaz de expresar que “Jesús es el Cristo, el  Hijo del Dios viviente” por inspiración divina, que no ha sido revelado por carne ni sangre, sino por Dios mismo. Tal revelación  hace merecedor a Simón  de transformarse en  Pedro, un nombre con significado especial. A este discípulo se le entregan según este pasaje tres responsabilidades puntuales:  Ser el fundamento sobre el cual se edificará la iglesia (logion 1) , tener las llaves de la soberanía de los cielos (logion 2)  y la facultad de atar y desatar en la tierra “cualquier cosa”. (logion 3)

Estos materiales redaccionales o tradiciones como también podríamos llamarle, provienen de una fuente exclusiva del uMt. Por ejemplo, La Bienaventuranza podría corresponder a algún encuentro particular de Jesús y Pedro, para algunos en un contexto postpascual. Como veremos más adelante corresponde a una tradición que circulaba entre las primeras comunidades cristianas de Palestina y que por algún motivo este redactor-autor decidió incluirla junto a La Confesión. El hecho de que no aparezca en los demás textos, hace concluir que es una añadidura del uMt, ya que no se encuentra una explicación satisfactoria para entender por qué, por ejemplo, el Mci, Mti y pLc, lo hayan omitido si es que tal tradición hubiese estado ya en los primeros documentos, o sea Doc A,  Doc B y Doc C.

Del mismo modo  encontramos los logia que presentan gran similitud con expresiones tradicionales semitas utilizadas por rabinos e incluso en textos del Antiguo Testamento y otros anteriores a los evangelios  en el Nuevo Testamento. Tal vez estas responsabilidaes asignadas a Pedro, Jesús las haya dicho en los mismos momentos que La Bienaventuranza, aunque Benoit sostiene que son tradiciones proveniente de otra fuente de uMt y que se han reutilizado en este contexto para complementar la idea final y central del autor.

«Tal vez todo 17 -19 tenga una raíz semítica. «Dichoso eres», es una expresión muy rara en el griego  profano.

Simón Bariöna es el nombre arameo completo de Pedro; «Carne y Sangre» es una fórmula hebrea para designar la naturaleza de las cosas, (1ªCo 15,50; Gal 1,16; Ef 6,12 ; Heb 2,14)  «Puerta del hades» corres­pon­de a una expresión semítica (Isa 38,10; Sb 16,13; Jb 38,17) y  la antítesis «atar y desatar» corresponde al vocabulario jurídico de los rabinos que significa «prohibir / permitir; condenar / absolver.»

El número y la variedad de estos semitismos garantizan el origen palestino del texto.» (Pierre BENOIT,ob. cit.  p. 229)

Finalmente el uMt incluye la instrucción de Jesús de mantener en secreto la identidad revelada por Pedro, idea que proviene desde Mci, una de las fuentes  de

este texto. Esta última inclusión fortalece aún más la idea de que La Bienaventuranza es una añadidura del uMt, producto del dominio de otras fuentes y una intencionalidad particular dada al texto.

3.3 Crítica de las formas

 

Si recordamos, las perícopas son  unidades completas en sí mismas que eran repetidas entre los seguidores de Jesús durante la fase oral, es decir, antes de que aparecieran, por ejemplo, «Q» y otros textos. Estas fueron luego tomadas por los escritores y contextualizadas, unidas, editadas, interpretadas, etc. construyendo así los primeros textos escritos.  Dibelius señala:

«En el período más temprano no había una narración conectada de  la vida, o al menos de la obra de Jesús, esto es, una narración comparable a una biografía literaria o a la vida legendaria de un santo. Las historias contenidas en los Evangelios  Sinópticos, cuyas categorías esenciales he intentado describir, fueron al principio transmitidas aislada­mente como historias independientes. Las tradiciones populares contenidas en los Evangelios podrían pasar como paradigmas, narraciones y leyendas, pero no como una descripción detallada y global de la obra de Jesús.»

(Josh McDOWELLl, ob. cit.  p. 325)

 

La Confesión           y Bienaventuranza de Pedro no está clasificada según las alternativas que nos ofrece la crítica de las formas, es decir , no se le incluye   entre los apophtegmas, historias de milagros, historias de Jesús, dichos de Jesús y menos aún entre las historias de la pasión. Solamente Dibelius lo clasifica como una Novelle. Por nuestra parte ya hemos podido comprobar que es una pasaje armado a partir de otras  narraciones y situaciones, lo que dificulta el poder proponer una posible clasificación literaria para todo el pasaje.

Nuestro texto de análisis indiscutiblemente es una de éstas unidades literarias en donde ha existido un trabajo redaccional y editorial, resultando interesante definir si es una o más perícopas.

Al respecto el análisis de texto y literario nos permite señalar que en Mc y Lc  es una sola. En Mt en cambio, si sostenemos el posible origen arameo de una tradición desconocida por los otros evangelistas, habría dos perícopas, correspondiendo  una a “La Confesión” misma y otra a “La Bienaventuranza de Pedro”. Por tanto, en adelante La Bienaventuranza será dentificada como una perícopa aparte, dada la trascendencia que va a tener.

3.4  Secuencia e historia del relato

 

Pensando exclusivamente en Mt, en la fase oral se recordaba por separado la perícopa de la preocupación de Herodes y la confusión de la gente. Por otro lado  se recordaba en las comunidades el diálogo de Jesús y los discípulos en el que Pedro habría manifestado La Confesión y posiblemente circulaba en otro ambiente la tradición de La Bienaventuranza. Estas pasaron del estado oral al escrito y en el caso de La Confesión pasó a ser base del kerigma y de la fe de los primeros cristianos, es decir,  Jesús de  Nazaret era el “Santo, el Hijo de Dios”. Esta era sin duda la confesión de fe personal  e interna  con la cual el pagano o judío pasaba a ser cristiano.

El primero en utilizar la expresión : “Jesús de Nazaret, el Cristo, el Hijo de Dios”, fue el apóstol Pablo quien la incluyó en su predicación y las cartas  a diferentes  iglesias. Posiblemente las fuentes paulinas no deberían variar mucho respecto de las utilizadas por los evangelistas.

Posteriormente, es posible que el redactor-autor del Doc B haya comenzado su trabajo, así como la espontánea aparición de  otros textos. Luego el redactor-autor del Mci y  quienes siguieron en esta tarea, al conocer la importancia de La Confesión que debía salir de la boca de cada nuevo cristiano,  usaron la tradición  primeramente  oral, y  luego escrita, de la Confesión de Pedro y le pareció bien  situarla en Cesarea de Filipo, según la posible información provenientes del Doc A. Tal vez el autor pensaba aclarar también, con dicho texto, las dudas que tenían algunos cristianos contemporáneos y posiblemente destinatarios del evangelio. La Confesión de Pedro , entonces  estaría perfilada ya al menos en el  Doc B y  presumiblemente en Doc A, desde donde, junto a Mci y Mc  pasó a los siguientes evangelios unos años después.

Mientras se desarrollaba esta fase oral y de redacción de los primeros textos, Pedro y Pablo se encontraron en Antioquía (Gal 2,11-14), donde tuvieron algunas discrepancias que  provocaron una trascendente polémica, debido a la incongruencia petrina entre su prédica favorable hacia los gentiles y su  práctica de  apartarse  de ellos. En esos años, como era natural, la iglesia primitiva se encontraba en un incipiente sistema de organización, en donde tenían especial importancia los liderazgos espontáneos. Gran parte de la comunidad cristiana veía en Pedro a un líder entre los apóstoles y sintió algún impacto por la crítica de Pablo. Presumiblemente,  la directa relación que Pedro y los otros apóstoles tuvo con Jesús, le otorgó desde la perspectiva de la gente, un nivel de supremacía con respecto a Pablo, basado además en una tradición que sostenía a Pedro como el primer testigo de la resurrección. Entre ambos se generó una crisis de autoridad o mejor dicho en las comunidades que sentían un favoritismo hacia uno u otro. Pablo al escribir sus cartas, manifestaba por medio de ellas su opinión sobre el incidente,  así como sus atributos para disputar con Pedro sobre cualquier asunto. Utilizando los mismos argumentos que las comunidades y con  conocimiento de la fuente en que se narra La Bienaventuranza (que eleva la figura de Pedro), él también tendría  un encuentro personal con Jesús, camino  a Damasco que le da la misma autoridad.. Por su parte las primeras y pequeñas iglesias comenzaron a elaborar comentarios y argumentos para levantar la supremacía de Pedro a la luz de su experiencia y liderazgo entre los apóstoles.

Con tal objetivo fue recreada o recordada en el ambiente las tradiciones que hablaban, por un lado,   del diálogo entre Jesús y los apóstoles, en donde Pedro reconocía el mesianismo de Jesús, y por otro , aquella que decía que Jesús habría dado una  bienaventuranza a este discípulo  que había confesado que Jesús era el Santo y que tal convencimiento no era una revelación humana, sino de parte del  mismo Dios. Pedro sería quien tuviera, a partir de ese momento, la autoridad para abrir o cerrar las puertas del reino al transformarse en el portador de las llaves y  tendría la autoridad para frenar los ataques del Hades[20]  hacia esta nueva comunidad , denominada iglesia.

La bienaventuranza de Jesús a Pedro se habría desarrollado en algún momento dentro del ministerio en Galilea o en Jerusalén o con mayor seguridad después de la pascua y resurrección. Conocida por Pablo, la  perícopa de La Confesión circulaba  por separado en un contexto prepascual, es decir, que habría ocurrido antes de la Pasión,  y por otro lado La Bienaventuranza en uno postpascual , o sea, luego de la resurrección de Jesús. Así los evangelistas las tomaron y utilizaron.

La posible ubicación temporal de los episodio es difícil de determinar si consideramos que los evangelios no llevan un relato cien por ciento cronológico y que los autores tuvieron la libertad de contextualizar según mejor encajara con la secuencia que  estaba siguiendo y según la importancia que asignaba a uno u  otro  mensaje. Por tanto no debe extrañarnos que finalmente la perícopa de la Confesión pre pascual fuera redactada seguida por la perícopa de  La Bienaventuranza de contexto postpascual, armando un todo, que fortaleciera la imagen de Pedro.

Pablo enfrentó esta tradición sin desmentirla, sino al contrario , reconociendo que el Espíritu había revelado a Pedro  el mesianismo de Jesús. Sin embargo el mismo Pablo argumentó que el mismo Espíritu también se reveló a él camino a Damasco  y que tal hecho le otorgaba la misma  autoridad . Debemos insistir que Pablo debate con la tradición de La Bienaventuranza, no con  la tradición de La Confesión. Las reflexiones paulinas no son solamente comentadas sino que también quedan escritas en las cartas a los Gálatas y los Corintios (años 52 al 55 d.C. aproximadamente) redactadas después del choque de Antioquía.

En medio de esta situación, comenzó el trabajo de recopilación de las fuentes que dieron forma a la última redacción del evangelio de Mt, entre las cuales se  identifican Q, Mti, una fuente M,  o sea fuentes únicas de Mateo, y el mismo Mci. Con ellos se elaboró el texto bajo una fuerte influencia  de la comunidad a la cual se estaba escribiendo. Para estos, el último redactor de Mt, a partir del año 60,  estaba elaborando  un manual doctrinal y teológico concentrado entre los capítulos 14 al 18. En este se consideraban el  adoctrinamiento de la iglesia primitiva y el fortalecimiento de la jerarquía local. Entre esos capítulos escribió lo más importante que un nuevo creyente debía saber y practicar, así como lo necesario para que las comunidades contaran con información  para la enseñanza de los nuevos discípulos.  Siguiendo a  Mti y Mci el uMt, situó la Confesión de Pedro en Cesarea  de Filipo y añadió  la segunda perícopa de La Bienaventuranza, considerando que esta dejaba en la comunidad lo suficientemente claro que el principal reconocimiento  de la nueva fe era  Jesús como el Cristo,  revelada por el Espíritu al primer testigo de la resurrección entre  los apóstoles, o sea Pedro.

Como ya hemos señalado , el uMt es el único que contiene La Bienaventuranza por tanto existe la posibilidad de que éste haya  utilizado en esta parte su fuente M y/o, según Benoit, alguna tradición  semita la cual sostiene la autoridad de los sacerdotes para atar y desatar, perdonar y no perdonar, atribuciones que luego se aplicaron a los discípulos del nuevo pacto. Habría pensado además que, independientemente de la  contextualización de Cesarea de Filipo, situar allí mismo lo anterior sería apropiado para la conformación del manual doctrinal que estaba elaborando y consolidar la autoridad de Pedro entre  las comunidades de creyentes.

Como hemos demostrado en la crítica de las fuentes, los autores de los textos según  Mc y Lc no tuvieron acceso a la tradición que incluía La Bienaventuranza y por ese motivo al transcurrir el tiempo y llegar al momento de  su última redacción no la agregaron a sus respectivos relatos.

Ahora, si Mt toma la perícopa de La Bienaventuranza y la sitúa junto a La Confesión de  Cesarea, nos podemos  preguntar  ¿Cuando ocurrió el episodio de La Bienaventuranza? ¿Qué tradición la mantenía vigente?

Existen algunos casos en los sinópticos en que los autores han relatado los mismos acontecimientos en contextos diferentes, unos tratando de seguir algún orden cronológico, otros teológico o sin un objetivo determinado, pero siguiendo las tradiciones que llegaron a sus oídos. Incluso hay ejemplos de contextualizaciones pre y postpascual.[21]

Si aplicamos este modelo, podemos proponer que La Bienaventuranza  a Pedro no ocurriera en Cesarea de Filipo, sino en otro lugar, incluso después de la Pascua.

Así  el último redactor mateano tomó la tradición de La Bienaventuranza de Pedro y decidió insertarla en La Confesión de Cesarea aprovechando el contexto doctrinal del manual mencionado  (cap 14 – 18) como una respuesta y una confirmación a la comunidad para la cual escribe. Recordemos que Mt dio reiterados énfasis a la persona de Pedro, individualizándolo y destacándolo por sobre los Doce dejando ver un liderazgo asumido por este apóstol. Vemos  a Pedro en 14,28 andando sobre el mar; 15,15 en una parábola, es influenciado por Satanás para tentar a Jesús  (16,22), entre otras.[22] Ahora, a pesar de que existen pasajes en que Mt pudo nuevamente mencionar a Pedro y no a los discípulos (como lo hace Mc), resulta de todas formas que este apóstol es el más nombrado haciendo presumir que existiría un liderazgo en desarrollo. Entonces Mt incluye  este pasaje por la importancia teológica que tiene para su comunidad y por la necesidad de destacar el  liderazgo de Pedro en los destinatarios del exto.

Entonces parece ser que el uMt también es quien agregó a La Bienaventuranza los logia de las llaves, el atar y desatar y perdón de pecados ya mencionados.

Ahora bien, resulta interesante observar los relatos postpascuales que podrían reflejar la tradición de La Bienaventuranza  a Pedro, mediante una manifestación de Jesús resucitado. Por ejemplo en el relato de Mc 16, 12, dice que Jesús se apareció a dos discípulos que iban por un  camino, pero no especifica a quienes ni continúa dando más detalles. En Lc 24, Jesús se manifiesta a dos discípulos camino a Emaús, uno de ellos era Cleofas, esposo de María, una de las mujeres que estuvieron a los pies de Jesús en la Cruz junto a María la madre de Jesús y María Magdalena (Jn 19,25). El otro no se identifica. Según el relato, Cleofas habla con Jesús quien es reprendido por su falta de entendimiento. Una vez que le son abiertos los ojos y reconocen a Jesús resucitado, los discípulos vuelven a Jerusalén. Dice el texto que allí estaban los 11, por tanto el compañero de Cleofas no era uno de los apóstoles, sino uno más de los discípulos. Sin embargo el mismo evangelista señala en  24,34  que «ha resucitado el Señor verdaderamente y ha aparecido a Simón». Estas tradiciones  nos permiten pensar que la manifestación de Jesús a Pedro era sabida y reconocida, pero no quedó  relatada en Lc .

Por otro lado, después de  la resurrección, Lc relata que luego de la noticia  dada por las mujeres a los discípulos, Pedro corrió al sepulcro «maravillándose de lo que había sucedido». ¿Se habría manifestado Jesús a Pedro en ese momento? Si fue así, ¿por qué no es narrado?. Jn por su parte muestra un análisis diferente: María Magdalena ve el sepulcro  vacío y va a Simón Pedro, «y al otro discípulo , aquel que amaba Jesús». Ambos corren y  Pedro llega al sepulcro después, pero entra primero. Luego entra el otro discípulo. ¿Habría sido tiempo suficiente para que Jesús se manifestara a Pedro antes de la entrada del segundo discípulo? Si fue así , ¿Por qué no es narrado?.

Jn al aproximarse a sus últimas líneas del evangelio reconoció que Jesús «hizo además muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro«  (20,30) dejando ver claramente que no todo quedó escrito. La aparición a Pedro, según este pasaje pudo ser, pero no quedó registrada  tampoco  en Jn.

Jn, como comentamos anteriormente, relata la pesca milagrosa en un contexto postpascual  y allí se manifiesta Jesús a Pedro, Tomas Dídimo, Natanael y los hijos de Zebedeo, otros dos de sus discípulos. Podríamos decir que Pedro tiene nuevamente un protagonismo , especialmente en la perícopa posterior a la pesca milagrosa cuando Jesús le pregunta:  «Me amas más que a estos?….»apacienta mis ovejas»,  termina diciendo. Estas se transformaron en una fuerte tradición y  reutilizadas nuevamente por Lucas en  Hch 20, 28.  En el evangelio de Jn, luego de este intercambio de palabras con Jesús , nuevamente toma protagonismo  al recibir reproche y orientación respecto a él y el discípulo al cual Jesús amaba. Quizás la bienaventuranza estuvo presente allí  (Jn 21,18).

Según Dufour existen varios tipos de  manifestaciones o apariciones postpascual, así como el reconocimiento de la ausencia de algunos relatos en que  se habrían producido tales fenómenos, no obstante mencionados en otros textos, como por ejemplo el mismo caso de Pedro, atestiguado en 1ª Co  15,5, escrito por Pablo. Las manifestaciones postpascual tienen por ejemplo el denominado tipo Jerusalén,  relatado por Lc y  Jn, cuyos textos en sinopsis hacen suponer la existencia de una narración pre-evangélica o estadio pre-literario que narra las apariciones. Además existe una estructura en las mismas caracterizadas por  a) una iniciativa, b) un reconocimiento y c) una misión. La variedad de testimonios y lugares hace concluir que existe una fuerte tradición que dispone a Jesús resucitado compartiendo los alimentos con sus discípulos. Dufour sostiene  además la posibilidad de que tales relatos tengan un trasfondo o ambiente eucarístico, catequético y fundacional. Sobre este último punto haremos un análisis más adelante.

El relato de aparición denominado por Dufour tipo Galilea , mezcla tradiciones y pasajes del A.T.   como Mt 28,16-20: discípulos aún incrédulos , pero obedientes esperan a Jesús en un monte.

Destacable es que :

“Todos los evangelistas muestran en la aparición del resucitado el coronamiento de la existencia y de la obra de Jesús, es decir, la inauguración, mediante su muerte, del tiempo de la Iglesia. Las apariciones tienen todas como fin, fundar la Iglesia”.

LEÓN – DUFOUR , Javier , Resurrección de Jesús y mensaje pascual , Ediciones Sígueme, Salamanca, España, 1978, 3ª Edición.

Concluimos que  existió   una manifestación  postpascual de Jesús a Pedro no relatada en los evangelios, pero recordada por las comunidades e incluso reconocida por Pablo. Además  no solo se abría aparecido a Pedro, sino también a Jacobo según atestigua el mismo Pablo en 1ª Cor 15,4 ss  diciendo:

»  y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aun, y otros  ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles y al ultimo de todos, como un abortivo me apareció a mi.»

1ª Cor 15,4 ss

            Ahora bien, si pensamos en los primeros años de la iglesia primitiva, era lógico que surgieran liderazgos, tal cual como debió ser lógico que entre los propios apóstoles existiera tal.  Pedro pudo ejercer tal rol sin pretender  ser el sucesor de Jesús, pero no en vano tiene un protagonismo especial en Mt y Mc que no puede ser casual, es decir, que no es asignado artificialmente por los evangelistas. Debían formarse líderes. Entre estos yo creo que Pedro, por su puesto contaba con crédito, Jacobo con otro , Pablo tardía pero verazmente entre los gentiles y  finalmente Juan (asumiendo que corresponde al «discípulo amado» y  al «Anciano»).

La  tensión surgida entre las diferentes posturas de los líderes en la orgánica de la iglesia primitiva y su apertura a la gentilidad se debió zanjar en el  Concilio de Jerusalén.

El último redactor de Mateo, cuyo texto habría comenzado a ser escrito entre los años 58 d.C. y 65 d.C.,  levantó la figura de Pedro frente a la crítica de Pablo enunciada en la epístola a los Gálatas entre  5 a 8 años antes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro nº 7.  Síntesis de la seceuncia del relato de La confesión de Pedro en el evangelio según Mateo.

 

 

 

DOC A             CONFUSION DE HERODES          DOC C

        TRADICIÓN                    DOC B             LOGIA SEMITAS

        DE  LA

BIENAVENTURANZA

                        CONFESION DE PEDRO STANDAR

 

CONFESION                                                  CONFESION

TIPO Mt                                                         TIPO  Mc

        ULTIMO REDACTOR DE Mt

 

 

 

 

 

 

Sumario

 

         La vida y actividad píblica de  Jesús  de Nazaret tuvo importantes momentos. Estos fueron narrados y contextualizados según  los intereses de los redactores y autores de los evangelios.

         La Confesión de Pedro, adquiere especial relevancia puesto que, a partir de ésta, los textos toman una orientación y secuancia narrativa de los acontecimientos que llevan a Jesús a Jerusalén y a la cruz. Mediante la crítica de texto podemos sostener que el episodio en  que Pedro confiesa el mesianismo de Jesús, sí ocurrió, pero no necesariamente en el contexto o momento cronológico que el lector imagina según su ubicadción en el evangelio.

 

         También la crítica de texto nos permite conocer diferentes versiones narrativas del hecho, es decir, existen variantes de La Confesión. Estas diferencias provienen de distintos manuscritos (Códex Beza, Códex Sinaítico, Vaticano, etc.) a que se tiene acceso en la actualidad.

 

         Por su parte, la crítica literaria nos ha permitido identificar  a los personajes presentes en los relatos (Jesús, sus discípulos y Pedro), las referencias a otros  (Juan El Bautista, Elías, Jeremías, algún profeta), el lugar  (Cesarea de Filipo)  y su posible contexto .

 

         La estructura del pasaje es sencilla en Lc y Mc en donde se destaca una introducción descriptiva del lugar y momento elegido por los autores para situar La Confesión, el núcleo compuesto por los diálogos entre Jesús y los discípulos y Jesús y Pedro, la conclusión referida al silencio mesiánico. En cambio en Jn la estructura es muy diferente ya que La Confesión se sitúa al final de un largo discurso. Por último en Mt encontramos  dos perícopas. La primera hemos denominado precisamente La Confesión, cuya estructura es igual a la de Lc y Mc, la otra, que hemos llamado La Bienaventuranza de Pedro es única en Mt.  Esta última tiene palabras de enlace con la perícopa anterior (“Respondiendo Jesús dijo”), la Bienaventuranza misma (“Bienaventurado eres Simón Bar Yona porque ni carne ni sangre te reveló sino mi Padre, el que está en los cielos”). Finalmente aparecen tres logia (“Tú eres Pedro y sobre esa misma piedra edificaré mi iglesia”  – “Te daré las llaves de la soberanía de los cielos –  y cualquier cosa que ates sobre la Tierra….”). La conclusión toma nuevamente la misma forma que Mc, instando a guardar el secreto de la condición mesiánica de Jesús.

 

         La crítica de las fuentes, trabajo para el cual nos basamos en el texto de Pierre Benoit, nos permitió identificar y en parte reconstruir, textos anteriores a las últimas redacciones de los evangelios y cómo llegamos a obtener estos mismos. Los escritos corresponden al Doc A, Doc B, Doc C, Q1, Q2, Mti, Mci, pLc, Jn  y la última redacción de los cuatro evangelios. Su análisis nos permitió identificar el proceso de formación de un texto empleando escritos anteriores, los aportes del autor y los elementos característicos de cada relato.

 

         La crítica de las formas nos permitió concluir algo ya mencionado anteriormente, es decir que solamente en Mt encontramos dos perícopas, a diferencia de Mc y Lc y particularmente de Jn.

 

         En este capítulo incluimos una posible  reconstrucción del relato.

         Los textos finales de los evangelios, así como cada relato escrito, tenían una intencionalidad y un destino específico. Como sabemos se habrían escrito después de la década del 50 d.C.  y por lo tanto buscaban satisfacer las necesidades de las primeras comunidades de creyentes. En esos momentos se levantaban los primeros liderazgos espontáneos y también aparecieron las primeras diferencias entre éstos. Luego se generó una polémica entre los  apóstoles Pablo y Pedro acerca de la relación con los gentiles, polémica que siguió en las comunidades, pero derivada hacia la autoridad de uno u otro. Se levantaron así diferentes argumentos para establecer la supremacía entre los cuales estaba la revelación espiritual que habían tenido Pedro en La Bienaventuranza y Pablo camino a Damasco. También se habla sobre la manifestación de Jesús a Pedro en la cual habría recibido La Bienaventuranza, sin embargo los evangelistas no relatan una manifestación postpascual, mas si es mencionado el hecho.

 

         Ahora, al elaborar los textos finales de los evangelios, ambas perícopas circulaban por separado a la vez que aparecían argumentos para el debate, especialmente Mt que estaba preparando una sección doctrinal. Estos tres elementos, es decir, la circulación separada de La Confesión y Bienaventuranza, los argumentos paulinos, petrinos y de las comunidades que debatían y el manual docrinal de Mt, llevaron al último redactor a unir ambas perícopas aunque no tuvieran exacta secuencia cronológica, pero si doctrinal :  Jesús era el Santo de Dios, y quienes creían esto pasaban ser parte de la iglesia, la cual estaba pastoreada por los apóstoles entre los que destacaba Pedro.

 

 

 

 

Capítulo  III

Proyección  de La Confesión y Bienaventuranza de Pedro e interpretación del  relato durante  la formación de las primeras comunidades  cristianas

 

El capítulo l nos muestra las características literarias de los textos del Nuevo Testamento, especialmente su clasificación, significado y función original. Este mismo estudio nos permite conocer y valorar el trabajo de recopilación , intervención y redacción de los autores así como los aportes posteriores de otros redactores.

Mediante  este análisis literario resulta factible aproximarse a las fuentes que utilizaron los evangelistas. Hallaremos , entre otras cosas, que no existe una exacta cronología de los hechos narrados y que cada autor interpretó la información recibida según su punto de vista y con un objetivo particular.

Posteriormente  en el capítulo II hicimos una aplicación de todos estos análisis al episodio denominado La Confesión de Pedro, elaborando una propuesta en cuanto a su forma. Al respecto ya podemos decir que dicho episodio pudo perfectamente  haber ocurrido en algún lugar distinto a Cesarea de Filipo y en   momento diferente al  propuesto por los evangelios sinópticos.

Luego vimos que la última redacción de Mt contiene una segunda perícopa, la de La Bienaventuranza de Pedro, que no  habría sido enunciada por Jesús  inmediatamente después de la Confesión, sino en otro momento  posiblemente postpascual. Al  autor le habría parecido bien situarlas una  a continuación de la otra con  objeto de resaltar la figura de Pedro como uno de los líderes de las primeras comunidades

La trascendencia de este relato es tal que aún hoy las palabras de Pedro representan al credo cristiano y junto a la Bienaventuranza son objeto  de discusión teológica y eclesiológica debido a las diversas interpretaciones que han hecho de ella las confesiones católica y protestantes.

En este capítulo haremos un tratamiento sobre Pedro, reconstruyendo el imaginario del apóstol. Veremos también el significado de que tiene la expresión “La Roca”  en los escritos bíblicos y finalmente daremos una mirada a los liderazgos apostólicos entre las  primeras comunidades cristianas.

3.1 Simón bar Yona, el pescador de Galilea

La formación de un  liderazgo es algo completamente natural en un grupo  de personas. Generalmente aparece en forma espontánea como fruto de  las características  personales, sabias y/o  valientes  que se destacan en  uno u otro de sus miembros.  Así, mientras los individuos que formaron el grupo de discípulos, en general,  y de los Doce, en particular,  tenían sin duda a  Jesús  mismo como líder, perfectamente pudo levantarse un representante de los discípulos frente a él , quien eventualmente asumiera un liderazgo de segundo plano.  Los textos muestran a Pedro, Juan,  posteriormente Jacobo y Pablo , asumiendo un mayor protagonismo a través de los diálogos,  milagros o enseñanzas,  asignándole un  rol de liderazgo.

Hacer una secuencia  biográfica de Pedro utilizando los evangelios es tan impracticable como la de Jesús, por tanto a continuación haremos una exposición  de los episodios en que Pedro es mencionado en los textos, usando como fuente los evangelios sinópticos ,  Hch y cartas atribuidas a Pablo y  a  Pedro, mostrando finalmente un cuadro   sin que esto pretenda ser una “vida del apóstol”. Al respecto  podemos decir que  los sinópticos y Jn tienen información sobre Pedro proveniente de tradiciones distintas y por lo tanto  nuestro imaginario de Pedro va a estar basado en ambas  por separado.

Recordemos que  a veces  unos escritores neotestamentarios dieron más o menos importancia a uno u otro personaje. Ahora bien aunque esto podría abrir una interesante discusión , yo me inclino a pensar que tal protagonismo debe tener alguna importante cuota de veracidad, independientemente del rol y actuación que los evangelistas les han atribuido  en sus relatos.

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Los sinópticos nos muestran a un Pedro portador del nombre Simón bar Yona. Según Lucas en Hch, su nombre original podría haber sido Simeón, el hebreo de Simón (Hch 15,14) e hijo, según Mt, de Yona (Mt 14,16). Mc señala que era residente de Capernaum, Galilea (Mc 1,21) lo que explicaba su inconfundible acento nortino (Mc 14,17)  presentando concordancia con los demás sinópticos al señalar su llamado como discípulo  mientras pescaba  a orillas del Mar de Galilea (Mt,4,18-20; Mc 1,16; Lc 5,1-11), en el Norte. También  Mc agrega que en dicha zona fue confirmado entre los Doce.

Pedro estaba casado y aún estaba con vida su  suegra ( Mt 8,14-15 ; Mc 1, 30;  Lc 4,38), en los momentos en que acompañaba a Jesús y si los relatos de la  confirmación de su lugar entre los Doce están en correcto orden cronológico, eso explicaría que luego halla sido  enviado en misión especial junto a los otros once (Mt 10,2 ; Mc 3,16).  Lc y Mc señalan que Pedro estuvo con Jesús cuando éste sanó a la hija de Jairo (Lc 8,51 ;  Mc 5,37), mientras que solamente Mt  narra su caminata sobre el mar (Mt 14,28-32).   Los relatos siguientes  en los evangelios nos muestran a  Pedro pidiendo una explicación a las parábolas, como por ejemplo en Mt, cuando Jesús está criticando a los escribas y fariseos (Mt 15,15)  y cuando habla de la segunda venida (Lc 12, 41).  Mc por su parte narra un diálogo con Jesús sobre la maldición de la higuera  (Mc 11,21).

En los capítulos centrales de cada evangelio sinóptico aparece el relato de La Confesión ( Mt 16,13-20 ; Mc 8, 27-33 ; Lc 9,18 – 20) y posteriormente en Mt  encontramos las palabras de  Pedro que se interpretan como una tentación para Jesús ( Mt 16, 21-23).

Pedro aparece nuevamente, al lado de  Jacobo y Juan,  acompañando a Jesús durante la transfiguración en el monte ( Mt 17,1-4 ; Mc 9, 2-5) y solamente Mt nos lo muestra junto a Jesús hablando sobre el pago de tributos, relato que termina con Pedro sacando una moneda desde la boca de un pez para pagar a los cobradores.  El mismo Mt, quien vemos aporta una mayor cantidad de información sobre Pedro respecto de los demás discípulos, individualiza a este apóstol una vez más en medio de las enseñanzas y discursos de Jesús. Es Pedro quien habla en nombre de los discípulos o bien por su propia cuenta, pero ahí está de nuevo. El Maestro enseña sobre el perdón y  Simón  pregunta  “Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?”, (Mt 18,21-22), apareciendo con  mayor protagonismo  en este evangelio.

Luego   nos encontramos con la intervención de Pedro, señalada en Mt (Mt 19,27-30) y  Mc (Mc 10,28), en que declara en nombre de los discípulos,  haber dejado todo para seguir a Jesús , a propósito de la perícopa El joven rico.

A partir de  los siguientes capítulos las intervenciones de Pedro se relacionan con los acontecimientos pascuales, siendo el primero en incluir una perícopa  el evangelista Lucas quien lo sitúa junto a Juan con la misión de preparar la pascua (Lc 22,7-13).  Lc inserta la perícopa de la discusión sobre ¿Quién es el mayor?  y luego coloca una mención sobre Pedro. Jesús anuncia su negación y asegura haber orado por él ( Lc 22,31-34 ; Mc14, 26-31).  Posteriormente vemos a Pedro (con Jacobo y Juan) acompañando a Jesús a orar al huerto de Getsemaní , narración ausente en Lc, pero señalada en los otros dos sinópticos ( Mt 26,37 ; Mc 14,33), episodio que sabemos concluye con el arresto de Jesús. Pedro sigue desde lejos al Maestro, hasta el patio del sumo sacerdote ( Mc 14,54) en donde lo niega una  y otra vez     ( Mc 14,66-72 ; Mt 26,69 – 75 ; Lc 22 54 – 62).

Pedro no vuelve a ser nombrado por Mt. Mc le menciona cuando el ángel  ordena a las mujeres que avisen a Pedro que el Señor había resucitado y va delante de ellos a Galilea (Mc 16,7).  Lc nos cuenta del momento en que Simón habría visitado la tumba y ve los lienzos solos ( Lc 24, 12). Finalmente el mismo Lc, y solamente en ese evangelio, se menciona que el Señor resucitado se había aparecido a Pedro (Lc 24,34).

Los investigadores y críticos han manifestado que Mc bien podría ser llamado el Evangelio de Pedro, pero no por un rol más destacado, sino por la tradición que dice que éste transmitió sus vivencias y recuerdos a Juan Marcos, autor – redactor del texto. En éste encontramos 14 menciones directas. En Lc se menciona sólo 10  y en Mt, en cambio,  hay un especial protagonismo, independientemente del  igual número de menciones directas. El Pedro de Mt tiene un mayor protagonismo dado el peso o profundidad de algunas  perícopas de gran importancia en la tradición.  Sin embargo hay  ocasiones en que en este evangelio no aparece en 1º plano.[23]

            Tal vez el hecho de que en algunos diálogos de Jesús y Pedro, el Maestro responda a todos sea precisamente por la posibilidad de que Pedro hable en nombre de todos.

El libro de Hch , nos recrea los primeros años de las comunidades cristianas,  aunque no en estricto orden cronológico y Pedro asoma de nuevo con fuerza.

Antes de Pentecostés Pedro comenzó a ejercer el liderazgo a la hora de elegir al sucesor de Judas (Hch 1, 16.26), luego, acompañado por Juan,  fue el gran predicador de Pentecostés (Hch 2,14-42)  y en el pórtico de Salomón ( Hch 3,11-26) , obrador de prodigios ( Hch 3,1-10 y 5,15)  y defensor  del nuevo credo ante las autoridades judías (Hch 4, 1-22). Este apóstol asumió la autoridad de administrar disciplina ( Hch 5,3) frente a Ananías y Safira, acrecentando su liderazgo.  Junto a Juan sufrió un primer  encarcelamiento y se enfrentó nuevamente a las autoridades judías.

Pedro y Juan fueron a Samaria para apoyar el trabajo misionero que había hecho Felipe (Hch 8,4-25)  y allí reprende a Simón el Mago que pretende recibir al Espíritu Santo a cambio de dinero.

Según las narraciones de Hch, Pedro viajó a Lida y sanó a un hombre llamado Eneas. Posteriormente  intercede por la resurrección  de Tabita en la ciudad de Jope.

Pedro habría sido uno de los primeros en abrir las puertas del evangelio  a los gentiles, según la visión narrada en Hch 10,9-16 donde comprende que su visita a Cornelio es una señal de apertura a los no judíos.  Esta experiencia la comparte  con los demás miembros de la comunidad de Jerusalén, explicándoles lo acontecido ( Hch 11,1-18). [24]

El imaginario de Pedro se complementa con narraciones paulinas y lucanas (Hch) que nos hablan de un encuentro con Pablo en Antioquía (Gál 2,11) que termina en una discusión.  Rivalidad para algunos, posturas kerigmáticas hacia gentiles y judíos, para otros. Pablo nos da cierta información.[25]

Molesto porque Pedro compartía con gentiles sin problemas hasta la llegada de emisarios de Jacobo desde Jerusalén, Pablo condena su posterior temor a los judaizantes y  el apartarse de los gentiles apoyando la perspectiva de dicho grupo político-religioso. El incidente de Antioquía,  que profundizaremos más adelante, termina con el Concilio de Jerusalén  ( Hch 15, 6-14) en donde se trata el problema de la apertura a los gentiles y  de si era necesario exigirles el cumplimiento de normas judías antes de  practicar la nueva fe. Jacobo, líder de la comunidad jerosolimitana, concluye enviar una carta y no exigir un comportamiento judaizante a los nuevos creyentes provenientes de la gentilidad.

Luego y aunque narrado antes del Concilio, parece acertado situar cronológicamente una nueva persecución de las autoridades judías contra la comunidad de Jerusalén y producto de ello Pedro fue otra vez a la cárcel, teniendo luego otra milagrosa liberación ( Hch  12, 1- 16).

Los últimos años de Pedro son un tema muy interesante. Veamos los testimonios bíblicos y las tradiciones.

Hch 12,17 atestigua que  Pedro se fue “a otro lugar”, texto que no significa un gran aporte y que deja abierta la interrogante sobre su destino. Se postulan diversos lugares como Grecia, Asia, Egipto, la costa palestina, etc. sin embargo adquiere mucha fuerza la tradición, no exenta de polémica,   de su residencia en Roma.

”nada puede afirmarse  acerca de los puntos del camino  que lo llevó a Roma, de la

fecha de su llegada a la capital del imperio, ni sobre la duración de su estancia (¿pudo tener interrupciones?)”

(Jedin HUBERT , Manual de Historia de la Iglesia , v1, Barcelona, España, Editorial Herder, 1966, p. 186)

Sin embargo los testimonios que fortalecen la tradición pertenecen a Clemente, quien escribió a la iglesia de Corinto en nombre de la de Roma. En el cap. 5 de su Epístola, señaló refiriéndose a la persecucuón de Nerón:

”Pedro, que, por inicua emulación, hubo de soportar no uno ni dos, sino muchos más trabajos y, después de dar así su  testimonio, marchó al lugar de la gloria que le era    debido”.

(1ª Clem 5,1-4;  6,1-2)

            Estos   hace  presumir la muerte de Pedro en Roma en la década del  60.

Ignacio de Antioquía, obispo de la gentilidad dice,  “Yo no os mando como Pedro o Pablo”…. (Ignacio Ant. , Rom 4,3)  Dando a entender la autoridad de estos dos apóstoles en Roma, autoridad que se interpreta adquirida no en una ocasión de paso por la ciudad, sino por su estancia en la misma.

“La Ascensio Isaiae (4,2), cuya redacción cristiana data  hacia el año 100, habla en estilo de anuncio profético de que la plantación de los doce apóstoles será perseguida por Beliar, el asesino de su madre (Nerón), y uno de los doce será entregado en sus manos. Esta profecía se aclara por un fragmento del Apocalipsis de Pedro   , que hay que atribuir igualmente a los comienzos del siglo II . Aquí se dice: “Mira; Pedro, a ti te lo he revelado todo. Marcha, pues , a la ciudad de la prostitución, y bebe el cáliz que yo te he anunciado”.  (texto griego JThS 32 (1931) 270). Este texto combinado , que demuestra conocer el martirio de Pedro en Roma bajo Nerón, confirma y subraya considerablemente la seguridad de la tradición romana.”

(Jedin HUBERT, ob. cit  p. 188)

Si tomamos en cuenta la tradición utilizada por Jn [26], el texto de Jn  21, 18, sería una profecía sobre la muerte del apóstol, pero  la crítica literaria señala que este pasaje fue un agregado posterior a las últimas etapas redaccionales del evangelio. Por tanto se cuestiona la autenticidad del pasaje. Por otro lado y de gran  importancia, tenemos el texto de  la   primera de las epístolas atribuidas a Pedro en  cap. 5,13, donde señala escribir desde “Babilonia”, ciudad con la cual se a identificado a  Roma .

¿Por qué no hay otra tradición que contradiga la estancia en  Roma?

¿Por qué no hay otra iglesia que se atribuya la última estancia y muerte del apóstol? Tal vez porque la tradición es cierta.        El lugar en donde se presume se encuentran la tumba de Pedro y Pablo son la colina Vaticana y la Vía Ostiense.

Gayo , culto presbítero  romano, (199 – 217)  tuvo una polémica con Proclo, jefe de la comunidad montanista de Roma que puso en duda la autenticidad de las tradiciones apostólicas.  Gayo desafió a buscar en los sepulcros los restos de los apóstoles, denominándoles “trofeos”:

“Pero yo puedo mostrarte los trofeos; porque si quieres venir al Vaticano o a la Vía Ostiense, allí  encontrarás los trofeos de los que fundaron esta iglesia”. (Ibid., 2,25; cf Klauser, 1. c 20s)

( Jedin HUBERT, ob. cit. p. 189)

La arqueología ha encontrado en dichos lugares restos de tumbas cristianas tempranas, con grafitis que hacen suponer que corresponden a la última  morada de los mencionados apóstoles. Si bien es cierto no se ha descubierto ningún sepulcro que pudiera tenerse por segura tumba de Pedro,  la necrópolis encontrada bajo la basílica de San Pedro en el Vaticano evidencia enterramientos anteriores a la fecha de su construcción , aproximadamente entre el 130 y el 200.

A esta altura, podemos decir que el libro de  Hch no entrega información clara sobre el destino final de  Pedro. La 1ª Epístola atribuida a Pedro  sirve, entre otras,  para sostener  la tradición de que nuestro pescador galileo haya escrito desde Roma. Luego, no hay mas datos bíblicos de su estadía en la capital imperial.

Ahora, las tradiciones del siglo l y ll  manifestadas en textos de líderes de la iglesia de aquellos años, demuestran con gran fortaleza la posibilidad del apostolado paulino y petrino en Roma, incluso una aproximación cronológica del momento de su muerte, durante la persecución de Nerón. La arqueología no encontró la tumba de Pedro, pero sí grafitis que muestran veneración por el lugar de enterramiento  de Pedro. Entonces yo daría total crédito a la tradición que plantea la estancia de Pedro en Roma durante sus últimos años, ejerciendo probablemente como uno de los líderes de la iglesia  dentro de un sistema colegiado, como era costumbre en las comunidades cristianas que estaban comenzando expandirse por todo el Mediterráneo.

3.2  La cuestión de  La Roca

Una de las principales polémicas actuales sobre el significado de La Bienaventuranza de Pedro es la idea del “fundamento”.   Al respecto podemos preguntarnos ¿qué significa “Y sobre esta roca edificaré mi iglesia”?,  ¿Quién es La Roca?. Para algunos es Pedro. Para otros Pablo, otros piensan  que se refiere a las palabras mismas de Pedro, es decir que “Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Para otros La Roca  es el conjunto de los Apóstoles.

Veamos algunas consideraciones.

En primer lugar ¿Por qué utilizar el ejemplo de una piedra y no el de una montaña, un valle, un árbol, una pradera o cualquier otro símbolo? Mt al editar y recrear el diálogo de Cesarea de Filipo y la Bienaventuranza utilizó una tradición o algún  texto del Antiguo Testamento,  donde La Roca como símbolo, abunda.

La idea de la roca como “fundamento” es bastante utilizada en general por los textos bíblicos para referirse a Dios o como una metáfora del reino. Por ejemplo recordemos la parábola de la edificación en la arena y en la roca, demostrando el significado de solidez que quiere dar tal elemento.[27]

En el Nuevo Testamento en la 1ª epístola atribuida a Pedro se emplea dicho término para referirse a Jesús. En esta última encontramos en 2,4 los siguiente: “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida”. Pablo en la epístola a los Corintios señala : “ Porque nadie puede poner otro fundamento que es el que está puesto, el cual es Jesucristo” ( 3,11).  En realidad pasajes como estos existen en toda la Sagrada Escritura con la coincidencia de que en el Antiguo Testamento existentes referidos a Yahveh  o a Dios, así como en el Nuevo Testamento a Jesús. Entonces creo que no debería extrañarnos que en la construcción tradicional de  un pasaje, basado en algún episodio, se utilice una roca como símbolo de fundamento.[28]

En los textos, el cambio de nombre que está recibiendo Simón genera un cambio también en los capítulos posteriores de cada evangelio en los cuales ya no se vuelve a utilizar Simón para este apóstol, sino Pedro. La persona, Simón pasa a ser Kefa (en Arameo) es decir, Petros (en griego). Cabe mencionar que no era común el empleo de este vocablo arameo como un nombre para  una persona. Los críticos  discuten sobre el momento en que  Simón es reemplazado por Pedro, no llegando a acuerdo ya que  los evangelios no llevan una narración cronológica.

Entonces, la pregunta queda nuevamente abierta: ¿a quién representa La Roca?

Yahve – Dios

Jesús

Las palabras de confesión

Roca:

Los Apóstoles

Pedro

Llegar a una conclusión sobre este punto es difícil. No obstante yo me inclino a pensar, a la luz de los pasajes analizados , que La Roca en un sentido amplio es Jesús , el Cristo resucitado al momento de fundar la iglesia. Sin embargo ¿por qué cambiar el nombre a Simón? Yo creo que la razón es porque Pedro, al igual que los demás apóstoles, es el eslabón o enlace entre Jesús y la Iglesia naciente y destacarlo jerárquicamente es necesario y lógico           para la orgánica de las primeras comunidades. Por tanto Jesús, como el Cristo,  es la roca fundamental de la cristiandad primitiva y moderna, pero Pedro es  La Roca en la comunidad de Mt. O sea  La Bienaventuranza podría leerse : “Tú eres roca (Pedro) y sobre esta Roca (Yo Jesús) edificaré mi iglesia”.

Por último es importante determinar las razones por las cuales Pablo insiste en Jesucristo como el fundamento . Yo creo en primer término que dicho apóstol postula a Jesús porque es el credo y la razón de ser del cristianismo, en particular del mundo gentil hacia donde se dirige, es decir, aceptar que Jesús es el Hijo del Dios viviente  y quien lo cree, pasa a ser miembro de esta comunidad denominada Iglesia. Jesús es el vínculo entre los creyentes y sobre él como “fundamento” se levantará la comunidad de creyentes denominada  Iglesia.  En 2º lugar creo que Pablo polemiza sobre esta idea sabiendo que la tradición está ya aplicando esta Bienaventuranza a Pedro y lo está levantando por su liderazgo.

«Si lo que diferencia básicamente a judíos y cristianos es el juicio de Jesús, la confesión mesiánica de Pedro (Mt 16,13-20) adquiere una dimensión totalmente distinta que en la perícopa de Marcos. La fórmula ampliada «tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» es ahora la expresión plenamente válida de una fe que no se apoya en la «carne y sangre», es decir, en los presupuestos judíos, sino que fue «revelada por el Padre que está en los cielos» (16,17; cf. el interesante paralelo en Gal 1,16). Pero el nuevo acontecimiento de la revelación funda también una nueva comunidad salvífica, la Iglesia. Pertenecen a ella todos los que se sitúan sobre el fundamento rocoso de Pedro (cf7,24) y, con él, confiesan a Jesús como Mesías e Hijo de Dios»

(Joseph SCHIERSE, ob. cit. p. 117).

Así como Pablo se levantó entre algunas comunidades cristiano-gentiles, Mt, elevó la figura de Pedro en su evangelio, destacándolo en algunos pasajes entre los discípulos, tomando éste un protagonismo especial en la comunidad mateana.

Esta situación es comprensible si consideramos la discusión entre Pedro y Pablo en Antioquía, ante la cual Pablo defiende su postura en 1ª Cor 3,11, donde dice: “ Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo “. Este texto fue escrito antes  que el evangelio mateano. Así el último redactor de Mt, deja ver su posición con respecto a esta situación de poder y perspectiva apostólica de la autoridad, defendiendo los planteamientos de Pedro, a través de un rol protagónico en ciertos pasajes de su evangelio para judeo-cristianos.

 

 

3.3  Antioquía,  la apertura a la gentilidad y los problemas de liderazgo.

a) Antioquía

Esta ciudad era de gran importancia en el siglo l en la región de Palestina.  Desde que cayó bajo el dominio romano en el 64 a.C.  se levantó como  la capital de la provincia romana de Siria, creciendo hasta transformarse en la tercera ciudad del imperio. Su carácter cosmopolita explica el gran porcentaje de población gentil que la habitaba y los cientos de  visitantes extranjeros que iban a desarrollar actividades comerciales. En los inicios de la era cristiana era una ciudad floreciente y de  importancia estratégica para el control militar de los límites del imperio.

Desde otro punto de vista y por las razones antes enunciadas, después de Jerusalén, Antioquía tempranamente se levantó  como una de las ciudades de mayor desarrollo para la propagación del mensaje cristiano. Según lo relata el libro de Hch, los primeros creyentes de Antioquía aparecieron a  raíz de la persecución que siguió a la muerte de Esteban.  En forma paralela se formaron allí dos tipos de comunidades:  una  producto de la predicación de judeocristianos fieles a la circuncisión, posiblemente con un fuerte espíritu nacionalista y que pasaron primero por Fenicia y  Chipre hablando solamente a los judíos; La otra comunidad nació de la predicación de varones venidos de Chipre y Cirene que hablaron del evangelio a los griegos de Antioquía (Hch 11,19-20).

Desde entonces se desarrollaron en forma paralela dos tipos de comunidades cristianas separadas por una barrera nacionalista y cultural. Por otro lado vemos ya un ejemplo de la presencia de Antioquía en las tradiciones cristianas a través de  Nicolás, uno de los siete diáconos nombrados en Hch 6,5  prosélito de esta ciudad. Los apóstoles de  Jerusalén al enterarse de lo acontecido, enviaron a Bernabé  a observar estos grupos y, según las Escrituras, este  se regocijó al ver el aumento de creyentes. Luego de la llegada de Pablo, quien se quedó aproximadamente un año, el crecimiento continuó e incluso allí se llamó a los discípulos por primera vez “cristianos”.

Lc nos relata  en Hch 13,1 que en Antioquía había “profetas y maestros”, así como en otras ciudades  había epíscopos, pastores y presbíteros. Epíscopos parece ser un concepto utilizado en las iglesias gentiles, presbíteros en las comunidades judeocristianas y particularmente para Antioquía  se habla de “profetas y  maestros”. Destaca el párrafo de Hch 13 en que se menciona a Agabo, profeta de Antioquía  quien vaticinó la hambruna de Palestina durante el gobierno de Claudio, en el 46 d.C. aproximadamente, hecho corroborado por Josefo, y quien tendría, al igual que muchos otros, algún protagonismo y liderazgo dentro de las comunidades gentiles de Antioquía.

Por último , desde esta ciudad  las comunidades que allí se formaron tuvieron un importante rol al momento de expandir  la evangelización fuera de las fronteras del Cercano Oriente.

Antioquía fue escenario del conflicto sociopolítico y cultural que generó el creciente número  de paganocristianos entre los seguidores de Jesús. Allí  surgió una de las primeras grandes dudas y problemas que tuvo que enfrentar la nueva fe en su historia:  “¿Es el evangelio exclusivamente para los judíos o también para los gentiles ?”.

 

b)  Apertura a la gentilidad

La discusión comenzó con varios acontecimientos (narraciones – relatos) paralelos. Por una parte está la experiencia de Pablo al momento de convertirse camino a Damasco y, por otro, Pedro  en Jope, donde  tiene la visión de un lienzo con animales para comer, prohibidos por la Ley judía, antesala del encuentro con Cornelio. Analicemos cada caso.

Antes de que Lucas escribiera Hch, Pablo ya había señalado en la carta a los Gálatas su ministerio entre el mundo gentil:

“Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por       su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté       en seguida con carne y sangre, ni subí  a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que         yo, sino que fui a  Arabia, y volví de nuevo a Damasco.”

Gal 1,15-17

Posteriormente, según los relatos de la conversión de Pablo narrados en Hch  (9,1-19 ; 22,6-21 ; 26,12-23) se vislumbra claramente una misión especial que confirma lo anterior.  Lc escribe refiriéndose a Pablo:

“Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los         gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel, porque yo le mostraré cuanto le es necesario      padecer por mi nombre”

Hch 9,15-16

Luego  Pablo  mostró un acercamiento al mundo gentil y un distanciamiento  hacia la Ley Judía  a su regreso de  Antioquía.  Tal actitud generó tensión con Jacobo y Pedro, representantes de las comunidades judeocristianas  de Jerusalén,  tensión que vino a solucionarse después del  Concilio del año 49 en dicha ciudad.  Pablo, durante su ministerio misionero hizo notar cada vez más este distanciamiento con los judíos al sentirse reiteradamente  rechazado por  estos en cada ciudad que visitaba (Tesalónica , Berea, por ejemplo)  y que según lo demuestra Hch  le significó correr grave peligro de muerte (Hch 9,23 y 9,29). Por ejemplo, ante el rechazo de los judíos de Corinto, concluyó :

“Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo limpio, desde ahora me iré a los gentiles”

Hch 18,6

Según el relato de Hch, Pablo partió luego rumbo a Antioquía nuevamente y

sostuvo hasta el final  su polémica con los judíos ya que estos estaban dando una connotación distinta al cristianismo. En Jerusalén cuando fue apresado “a causa de los judíos” comenzó su largo camino hasta Roma. Los judíos le veían como  un traidor religioso, es decir, doblemente traidor: En primer lugar era para algunos un perseguidor de los cristianos  y ahora su defensor; Para otros, dentro de los  judeocristianos  estaba llevando el mensaje no al redil de Israel sino a los gentiles. Ambas situaciones originaron la fuerte oposición que el apóstol tuvo que enfrentar.

En Roma, al final de su viaje, Pablo  testimonió a la comunidad judía que el evangelio debe ser predicado a los gentiles citándoles Isa 6,9-10 [29] y que  se sintió llamado a predicar el evangelio de la incircuncisión, es decir, a los gentiles y sin necesidad de que estos practiquen los ritos religiosos judíos.

En 2º lugar, Pedro, tradicionalmente identificado como el inclaudicable defensor de la prédica del evangelio a los judíos y no a los paganos, tiene una importante experiencia que demuestra que no es tal, sino que también posee una convicción aperturista.  En Hch 10 se narra la visión de Cornelio, un centurión, y del éxtasis de Pedro mientras oraba en la azotea  de una casa en Jope. La interrelación de estos  relatos nos lleva al encuentro de ambos en Cesarea en donde  desde el principio Pedro  manifestó el peso de la sociedad ante dicha reunión:

“Vosotros sabéis cuan abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a  un     extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual , al ser llamado , vine sin replicar.”

Hch 10, 28-29a

Sin embargo el diálogo  continuó. Por lo menos hasta aquí Pedro fue capaz de superar  con obediencia el peso da la sociedad y las costumbres, quizá el anticipo de un choque cultural mayor. Cornelio expuso a Pedro acerca de la visita del ángel y de la conducta piadosa que este hombre tenía.  Ahí Pedro entendió todo :

“En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación        se agrada del que le teme y hace justicia.”

            Hch 10, 34,35

Cuando Pedro habló a Cornelio y su gente largamente acerca de Jesús, su ministerio, las profecías y de sí mismo como testigo, repentinamente cayó sobre los que le oían el Espíritu Santo, impresionando a los acompañantes de Pedro (“fieles de la circuncisión”). Estos manifestaron su extrañeza y quizás oposición a lo que estaba ocurriendo, empero Pedro concluyó:

“¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos  que han    recibido el Espíritu Santo también como nosotros?. Y mandó bautizarles en el nombre del           Señor Jesús.”

Hch 10, 47, 48a

            Gran trascendencia tiene el posterior informe y discusión de Pedro con los líderes de Jerusalén , quienes le reprendieron por haber entrado y compartido con los incircuncisos , pero luego de relatar todo lo acontecido, Pedro finalizó diciendo:

“Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el      Señor Jesucristo, ¿Quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”

Hch 11,17

El episodio general termina con la aceptación de parte de  los apóstoles de Jerusalén de llevar el evangelio a los gentiles, glorificando a Dios por ello.

Después de este análisis vemos que no es casual entonces que inmediatamente después de la experiencia de Pedro, Lucas haya situado en el capítulo 11 de Hch las características de la iglesia de Antioquía y de como el evangelio llegó  a esta, dando origen a dos tipos de comunidades. Como sabemos, los líderes de Jerusalén enviaron a Bernabé quien tuvo grata impresión de las comunidades cristianas de esta ciudad y que luego fue a buscar a Pablo a Tarso y pasó otro año con ellos.

c) El incidente entre Pedro y Pablo en Antioquía

A pesar de los distintos datos de Hch y Gal, ubicaremos  el  Concilio de Jerusalén antes del encarcelamiento de Jacobo y Pedro por orden de Herodes.

Según concuerdan los historiadores, hacia el 48 Pablo y Bernabé volvieron de su viaje misionero a Antioquía y expusieron  los resultados de la evangelización entre los paganos de Asia a loslíderes de Jerusalén. Tito era un caso. Los miembros de las comunidades judeocristianas (en adelante “judaizantes”) debido a su fuerte postura nacionalista y celosamente religiosa abrieron una discusión insistiendo en la observancia de la circuncisión como requisito para ser cristianos. Esta  conducta resulta ya extraña puesto   que la mayoría de los entonces miembros de las comunidades cristianas eran de ascendencia judía y reconocían, liderados por el propio Pedro,  que tal práctica no era obligatoria para los gentiles  (Hch 15,10).  Parece ser que tal conducta tuvo una raíz en la situación política del judaísmo, la cual ejerció una fuerte influencia en el mismo Pedro.

Según lo relata Pablo en Gal 2,11 Pedro visitó  Antioquía. Allí tuvo lugar un polémico encuentro con el hombre de Tarso  a raíz de la problemática generada por la apertura a la gentilidad.  Allí dice:

“Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues        antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que           vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión y en su             simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aún Bernabé fue      arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente         conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú ,siendo judío,          vives como los             gentiles y no como judío, ¿Por qué obligas a los gentiles a  judaizar?.”

Gal 2,11-14

Pablo y con dudosa actitud también Bernabé,  se opusieron a la circuncisión como  requisito y con ellos la comunidad pagano-cristiana de Antioquía. Era necesario llevar el problema ante los apóstoles en Jerusalén (Hch  15).

Paralelo a eso, Pablo criticó fuertemente la actitud de Pedro, tratándolo de “hipócrita”, es decir, como hombre de doble conducta al convivir con los gentiles y luego apartarse de ellos dada la visita de otros discípulos venidos de Jerusalén. Si recordamos, Pedro mismo había experimantado ya el mandato de Dios de predicar a los gentiles, por tanto no fue ese el problema, sino el doble comportamiento y el dejarse influenciar por los judaizantes venidos desde Jerusalén. Tal situación puso en jaque la autoridad petrina como apóstol y testigo, situación que molestó y preocupó a las comunidades que le tenían  gran estima. La crítica de Pablo despertó la defensa de la figura de Pedro en la comunidad mateana a la cual más adelante se escribió el evangelio.

La actitud de Pedro, perfectamente podría ser entendida e incluso justificada si observamos las características del entorno sociopolítico judío de esos años. Pedro pudo sentir temor de que los judeocristianos volvieran atrás , especialmente aquellos que estaban relacionando el mensaje de Cristo con el advenimiento del Mesías nacionalista que miles de ellos estaban esperando y que estaba comenzando a tomar bastante fuerza.

d) El Concilio y sus consecuencias

Se propone el año 49 como la más probable fecha del Concilio en Jerusalén, asamblea de gran trascendencia para el desarrollo de la iglesia apostólica. Los detalles están plasmados en Hch 15.

Los discípulos, una vez reunidos en la capital de Judea, entre los que encontramos fariseos que habían creído, tomaron parte por el evangelio de la circuncisión, es decir, la necesidad de cumplir ritos judíos para su plena aceptación del cristianismo. Pablo luego expuso su punto de vista oponiéndose a esta tendencia y   finalmente Jacobo, líder de la iglesia de Jerusalén,  elaboró una conclusión dando como resultado el apoyo a la postura paulina, pero con ciertas aprensiones. Los apóstoles decidieron escribir a Antioquía y enviar otros hermanos junto a Pablo (Hch 15,23-29) , en la misiva, se resumen algunas conductas y normas que el Concilio creía convenientes observar por parte de los cristianos provenientes de la gentilidad. La decisión tomada en esta reunión marcó el inicio de la lenta separación del cristianismo respecto del judaísmo, separación que se acentuó con la dirección que siguió el ministerio paulino hacia la gentilidad y la radicalización que fue tomando la apocalíptica nacionalista judía, que arrastró a cientos de judíos que estaban comenzando a creer en la nueva fe.

Posiciones legítimas pero irreconciliables hacen que Pablo olvide el juedocristianismo y emprenda una nueva misión directa al mundo gentil, situación que pronto le trajo gran oposición.

Pese al gran ministerio paulino, sus epístolas dejan ver la oposición que tuvo entre los judeocristianos a causa del espíritu político que tomaron algunos líderes.  La oposición comenzó con la negativa de Bernabé y Marcos a viajar con él (Hch 15,39 – Gal 2,14) . Luego , “por causa de los judíos” Pablo circuncida a Timoteo.  En Tesalónica, “por envidia”, los judíos levantan al pueblo contra él. Cuando Pablo llega a Asia, se encontró con la oposición de los judeocristianos  de la tendencia de Apolo (Hch 19,33  ; 1ª Cor 16,9). Luego, la comunidad judeocristiana se opuso, según parece , a la fundación de una comunidad cristiano-gentil, situación  que llevó a Pablo ante las autoridades locales (1ª Cor 15,32). En el año 61, Pablo chocó otra vez con los judeocristianos, pero esta vez con los de Efeso ( 1ª Tim 1,3) y finalmente se lamentó de que todos le habían abandonado (2ª Tim 1,15).

En suma, el Concilio significó, en teoría y de parte de los apóstoles, aceptar la evangelización de los gentiles, pero no pudo asegurar la correcta asimilación y obediencia de los demás judeocristianos, teniendo entonces un positivo resultado para Antioquía, pero no entendido  ni necesariamente aceptado para las demás comunidades.

Las epístolas continúan demostrando otros problemas similares, por ejemplo Gal 5[30]  que demuestra que hubo un claro retorno a la praxis legalista judía. A eso se suma la expectación escatológica del momento, es decir, a la creencia de la libertad y un Mesías político que les quitara  el yugo romano.

e) La apocalíptica judía y su relación con el distanciamiento entre judaísmo y cristianismo

Los cristianos de Jerusalén se vieron envueltos a partir del 57 en una fuerte corriente  de rebelión judía. ¿Cómo fue posible?. Los judíos decían que si Jesús era el Mesías (como pregonaban los cristianos), entonces esta era la hora de la libertad y había que presionarlos para que participaran de ella. Ante la negativa de Pablo y de algunos otros creyentes, la oposición judía se hizo cada vez mayor  y el apóstol sufrió las consecuencias.

El conflicto desemboca, el 58,  en una crisis dramática. Pablo sabe a lo que se expone regresando a Jerusalén (Hch 20,22). Allí es recibido por Santiago y los ancianos,  los cuales le advierten de las acusaciones que los judíos hacen circular a su cargo: aparta a los judíos de la circuncisión de sus costumbres.  ….. los judíos de Asia le reconocen y levantan contra él una sedición. Le acusan injustamente de haber introducido en el Templo a un pagano. Es detenido por los soldados de Roma…..Ante el Sanedrín tiene lugar una  discusión seguida de un nuevo tumulto. Un grupo de judíos concibe el proyecto de asesinarle.”

(L.J. Rogier, ob. cit p.78)

            Como relata Hch, Pablo fue prisionero del procurador Félix, interrogado por Agripa II  y luego trasladado a Roma. Desde allá, en libertad vigilada entre el 61 y el  63 escribió nuevas epístolas (Efesios, Filipenses), advirtiéndose a través de su lectura, nuevos conflictos producidos por judíos y judeocristianos en Asia.

Llegado el año 64, el incendio de Roma y la presunta culpabilidad de los cristianos , preparó el destino final de Pablo, no sin  la participación de los judíos que aprovecharon de implicar al apóstol de Tarso.

“..la agitación mesiánica de ciertos círculos judeocristianos. Ello querría decir que se relaciona con el mismo clima de siempre. Pedro parece haber sido víctima de la persecución. Es cosa que hoy admiten casi todos los historiadores. Es posible que lo denunciaran algunos judeocristianos, como parece indicar en un pasaje de 1ª Clemente (V, 2) y más aún el relato de Tácito, que habla de una denuncia a cargo de los primeros cristianos detenidos contra sus correligionarios. Pablo vuelve a estar preso en Roma. …..su muerte puede situarse el 67, sin duda después de haber sido denunciado a las autoridades romanas como sedicioso por algunos judeocristianos (2ª Tim 4,16; 1ª Clem. , V, 4)”

(L.J. Rogier, ob. cit. p. 80)

Podemos agregar que en Jerusalén también hubo graves problemas para los líderes de la iglesia. Jacobo murió aproximadamente en el 62, hecho atestiguado por Josefo y Hegesipo. Las causas de la denuncia y muerte estarían en el temor  de los fariseos hacia un levantamiento popular, provocado por el nacionalismo judío que abarcaba también a muchos judeocristianos, movimiento que efectivamente comenzó en su fase violenta en el 66. Al  comenzar  la guerra de liberación y el asedio de las legiones,  la comunidad cristiana de Jerusalén se retiró a Pella, en Transjordania, dejando de lado el nacionalismo que tan fuertemente le había influenciado en los años previos. La ruptura es definitiva entre el judaísmo y el cristianismo y a partir de este momento los liderazgos locales tomaron mayor relevancia.

3.4  Pedro el Papa

Durante mucho tiempo y para muchos cristianos, La Bienaventuranza de Pedro ha constituido el  nacimiento del primado de Pedro en la iglesia, el que sumado a las tradiciones los transformaría en el primer sumo pontífice de la cristiandad.

Nuestro primer comentario al respecto es que muy posiblemente el apóstol Pedro nunca pretendió ser el primer Papa y que Jesús tampoco  habría  encomendado un ministerio así  al impulsivo pescador de Galilea.

Si bien es cierto que  hemos reconocido la posibilidad de un liderazgo petrino entre los apóstoles, ya hemos comprobado que no fue el único y que éste, así como el de Juan, Pablo y Jacobo, se destacó fundamentalmente gracias a los escritores neotestamentarios y las comunidades destinatarias. Es difícil comprender que toda la autoridad eclesiástica y posteriormente infalible recayera en manos de un hombre descrito tan lleno de dudas como Pedro, que se resiste a la idea de un Mesías sufriente (Mc 9,5s), que es llamado “Satanás” (Mc 8,33), que negó a Jesús, volvió a Galilea a pescar como antes, que luego tuvo un doble comportamiento frente a la predicación a los gentiles y de quien   no se registra certeramente su fin después  de su prisión en Jerusalén.  Sin embargo la falta de coherencia entre la información bíblica y el asignado rol  de Pedro en Roma, el papel jugado por este apóstol durante el primer siglo y  una visión retrospectiva de los pasajes neotestamentarios referidos a él, hacen que la tradición se mantenga y acepte en la tradición popular.

Recordemos que Pedro habría estado en Antioquía y luego en Jerusalén donde fue encarcelado. En seguida “se fue a otro lugar”, no identificado en ese contexto.  Posteriormente  en la epístola atribuida a Pedro, éste escribe desde “Babilonia”, denominación quese refiere a Roma y Pablo lo menciona reiteradamente por su trabajo misionero entre los gentiles.  A la verdad no se sabe concretamente cual habría sido su viaje e intermedios hasta la capital imperial, pero suponiendo que  la epístola mencionada es de Pedro, su propia aseveración de estar en “Babilonia” es el mejor índice para señalar su última estancia en Italia.  Los datos posteriores resultan bastante interesantes, pero creo que la misión  de Pedro en Roma  está distante de un primer papado romano. ¿Cuando comienza la supremacía y el fortalecimiento de la tradición?. A partir del siglo III los obispos de Roma pretendieron tener una preeminencia suprarregional en el mundo cristiano. Luego al consolidar dicha percepción de autoridad en  la iglesia occidental hablamos de un papado romano.  Al respecto existen algunos argumentos que fortalecen esta tradición, no obstante su servicio no tiene nada que ver con el papado. Kehl, se pregunta:

“¿Qué relación guarda esta estructura de la Iglesia y, en particular, del  ministerio petrino con la iglesia del Nuevo Testamento? ¿No tomó la Iglesia (como se le ha reprochado siempre) , después del giro constantiniano, un camino equivocado que la fue desviando progresivamente del evangelio? ¿O cabe reconocer aún, sin intentos de legitimación ideológica, unas líneas maestras teológicamente fecundas que unen  la figura neotestamentaria de Pedro con la estructura de la Iglesia y del ministerio petrino  gestada en el transcurso del tiempo?

(Medard, KEHL, Eclesiología Católica,  Salamanca, España, ediciones Sígueme, 1996, p. 311)

Reconocemos  un gran predicador, misionero, mediador  y un apóstol de gran celo religioso, sin embargo más  tarde, cuando el primado romano se constituyó, se estableció a posteriori la conexión de pasajes bíblicos entre  Pedro y Roma, más allá de lo que hasta aquí hemos visto sobre Simón bar Yona.

“La afirmación de que Pedro había sido el primer obispo de Roma surgió en el siglo II con unas motivaciones dogmáticas. “….existen argumentos que postulan la cierta estadía y muerte del apóstol en Roma. “Que  fuera su obispo queda excluido, ya que por la historia del ministerio episcopal monárquico consta con toda certeza que hasta aproximadamente el 140 d.C. en Roma , como en otras iglesias regionales, no hubo obispos únicos, sino siempre un colegio episcopal. No hay duda de que en occidente el episcopado monárquico apareció más tarde aún que en Oriente.”

(Norbert, BROX, ob. cit. p. 135)

La idea de una supremacía romana, en cuanto a un sucesor de Pedro o Pablo,  obedece más que a fundamento bíblico a circunstancias  históricas en que se vieron envueltas las más importantes iglesias del siglo II.

“Sólo a finales del siglo II (en Ireneo, Hegesipo y Tertuliano, por ejemplo) cobró importancia la idea de la sucesión apostólica en la Iglesia, cuando se sintió la necesidad de subrayar, frente a las tradiciones secretas de los gnósticos, la tradición pública, accesible a todos históricamente  cierta de la fe cristiana. Para ello se confeccionaron en las Iglesias locales más importantes, con una referencia directa a los apóstoles, listas de “Obispos” que abrían sucedido a éstos en la Iglesia respectiva; ellos garantizaban la continuidad de la tradición de fe. A la iglesia romana y su obispo se atribuyó sin duda  una especial “preeminencia”.

(Medard, KEHL, Ob. cit. p 318)

Al momento de tomar decisiones, Roma quiso hacer pesar su jerarquía a partir de la jerarquía de su obispo, quien sería entonces, sucesor de Pedro.

“La primera manifestación segura de la pretensión de un primado por parte de un obispo de Roma se da a mediados del siglo III. En la controversia sobre el bautismo de los herejes,   el obispo de Roma Esteban (254.157) intenta imponer su opinión en el tema controvertido  presentándose como el sucesor de Pedro en la sede episcopal romana y como el  obispo preeminente y con autoridad sobre todas las iglesias. En su argumentación aduce también por primera vez el texto  de Mt 16,18s en apoyo de la presentación romana.”

(Norbert, BROX, ob. cit. p. 137)

Posteriormente Dámaso I  (366-384)  defendió su jerarquía episcopal con ayuda imperial obteniendo buenos resultados. Emulando  decretos imperiales y elaborando argumentos teológicos con estilo de jurista, fue consultado incluso por Oriente como mediador. Otros destacados obispos romanos que defendieron el primado fueron Siricio I (384-399) , Inocencio I (402-417) y Bonifacio I (418-422).

En los albores del siglo V se dieron las condiciones historico-políticas favorables para la consolidación de la supremacía romana. La descomposición imperial  producto de la invasión bárbara y la formación de nuevos y débiles reinos dejó un vacío de poder en la población itálica:  ya no había emperador. La iglesia de las siete colinas, bajo la dirección de León I (440-461) asumió la sucesión política fortalecida por la autoridad moral y espiritual del pontificado. León usó nuevamente Mt 16,18s y reclamó la plenitud de potestad sobre todos los obispos. El poder total se confiere luego, a partir del  concilio de Calcedonia (451) en que el papa se convierte en soberano, incluso con el correspondiente ceremonial palaciego.

La principal problemática consiste en la utilización que se hace de la Confesión y Bienaventuranza de Pedro narrada en Mt, episodio indeterminado en el tiempo y lugar, según la crítica literaria, y reconstruido como respuesta a una polémica de liderazgo en la iglesia primitiva. Entonces ¿Es correcto emplear dicho texto, como sustento de una orgánica eclesial surgida por circunstancias históricas más que teológicas? No. La mirada retrospectiva de este episodio evangélico es una interpretación del presente utilizando la memoria histórica.

Kehl, en su texto sobre Eclesiología Católica hace una importante reflexión:

“El estudio  hermenéuticamente responsable de los testimonios bíblicos e histórico -dogmáticos sobre el origen de la iglesia y de sus ministerios ha llevado a la convicción, incluso en la eclesiología católica, de que no se puede proyectar anacrónicamente en los textos bíblicos un concepto muy a posterior de la Iglesia y del papado, para leer en ellos algo que los textos en modo alguno pretenden ni pueden decir.”

(Medard, KEHL, ob. cit. p. 311)

Además la idea de un obispo monárquico se distancia sobremanera del rol que habría tenido Pedro en Roma, ya que según el testimonio de la primera carta de Clemente y de las Cartas de Ignacio, esta institución no existió en Roma hasta la llegada del siglo II.  Pedro participó allí de un colegio de presbíteros como un Co-presbítero, como se deduce de 1ª Pe 5,1-3. [31]

Ahora bien, si dentro de este sistema colegiado, Pedro hubiese ejercido alguna autoridad o liderazgo por sobre los demás, podríamos aceptarlo, pero solamente al interior de la iglesia romana, no por todo el Mediterrráneo.

“Si alguien hubiera preguntado a un cristiano hacia el año 100, 200 o incluso 300 si el obispo de Roma era la cabeza suprema de todos los cristianos, si había un obispo que estaba por encima de todos los obispos y que tenía la última palabra en cuestiones que atañen a toda la Iglesia, su respuesta habría sido sin duda negativa.”

(Medard, KEHL, Ob. Cit. p. 318)

El último proceso de consolidación del primado romano se desarrolló  en la alta Edad Media:

“La Eclesiología, determinante para el siglo XI, del cardenal Humberto de Silva Cándida,  De sancta romana ecclesia ( 1053) y la praxis del gran papa reformista Gregorio VII (1073 . 1085) recurren a la antigua terminología de León Magno: dado que Cristo fundó su Iglesia sobre Pedro (según Mt16,18s) y éste pervive en la Iglesia romana y en sus obispos, hay que reconocer a la Iglesia local de Roma como “origen y fuente” de todas las otras Iglesias. Ella es madre, cabeza, punto angular, fuente, origen y fundamento de las

Iglesias. “

(Medard, KEHL, Ob. cit. p. 320)

En conclusión ……

“La institución por Cristo (entendida como institución por obra del Jesús histórico) se considera históricamente garantizada en la fundamentación tradicional del primado  ante todo por los textos de Mt 16,18-19 y Jn 21,15-17. Y al respecto hay que considerar como resultado seguro de la exégesis bíblica que ambos textos bíblicos son axiomas de la primitiva teología cristiana, pero no palabras históricas de Jesús. Y como tales demuestran, a una con dos textos neotestamentarios, únicamente la circunstancia de que la figura de Pedro tuvo una importancia destacada en el cristianismo primitivo.”

(Norbert, BROX, ob. cit. p. 134)

3.5  La Bienaventuranza de Pedro y la fundación de la Iglesia.

 

Si la Eclesiología tradicional ha defendido por mucho tiempo que la fundación de la iglesia está totalmente ligada a la Confesión y Bienaventuranza de  Pedro, resulta complejo definir qué concepto de Iglesia habría sido el que Jesús quiso fundar en Pedro cuando  dicho episodio está sometido a tanto cuestionamiento. Sin embargo es importante intentar encontrar el momento en que la iglesia, como comunidad y concepto, empezó a desarrollarse en los seguidores del Jesús pre y postpascual. Claro,  si tanto tiempo se ha sostenido que la Iglesia se fundó en la Bienaventuranza de Pedro y a éste como La Roca, fundamento y  su primer sumo pontífice, y nos encontramos ahora con que el texto es postpascual ,  armado según el criterio de Mateo, que Pedro es considerado solamente el líder de la comunidad mateana y posteriormente un co-presbítero en Roma, que la verdadera fundación del papado es del siglo V y que la dignidad monárquica solamente se ha justificado mediante un análisis  retrospectivo de este pasaje , inmediatamente nacen las siguientes preguntas: ¿Cuando se funda la iglesia de Cristo si no fue en La Confesión y Bienaventuranza de Pedro? ¿Se funda en una manifestación postpascual  de Cristo resucitado a Pedro, no narrada en los evangelios? ¿Es la iglesia una consecuencia del trabajo literario de los evangelistas? ¿El concepto de Iglesia solamente vino a materializarse entre la comunidades cuando  surgieron los distintos tipos de liderazgos? ¿La  iglesia nace cuando las comunidades locales son reemplazadas por la iglesia institucionalizada y jerarquizada desde Roma?. Dada la profundidad del tema, solamente haremos algunos comentarios que se relacionan con el tema central, es decir, la Confesión y Bienaventuranza de Pedro y los alcances que esta ha tenido.

El origen de la Iglesia debe buscarse no exclusivamente en uno o algunos pasajes aislados, tampoco en episodios específicos elegidos extemporáneamente, sino en el cúmulo de experiencias de la iglesia primitiva, o sea en las raíces  y las fuentes. De gran importancia para ambos conceptos (raíces y fuentes) es la perspectiva de su fundación y de  las experiencias fundantes, entendiendo la primera como la acción de Jesús sobre esta nueva institución y la segunda como la estructuración  de esta entre las primeras comunidades.

Si Jesús mismo fundó la Iglesia, es importante dar con el  Acto Fundacional y precisar la Figura Concreta que esta institución tuvo a partir de entonces.

El Acto Fundacional  , para unos está en la Confesión y Bienaventuranza de Pedro. Para nosotros, no. Pero de todas formas aunque hubiese sido en Cesarea de Filipo, indicar el momento  exacto de un acontecimiento relatado en los evangelios es tarea casi imposible y sólo podemos aproximarnos a los contextos. Además los textos reflejan más el contexto en que fueron escritos que el que están relatando. ¿Podemos fechar entonces la Confesión y Bienaventuranza de Pedro, así como la fundación de la iglesia en el caso que correspondan al mismo momento?. Creo que no.        La crítica moderna no nos permite leer inocentemente los pasajes neotestamentarios ni emplear textos aislados para probar tesis.

Por otro lado, la crítica histórica nos ha llevado a pensar en las semejanzas y diferencias que existen entre el Jesús histórico y el Jesús de la iglesia, es decir el hombre y el Cristo. Como sabemos, los más radicales sostienen que  hay una gran distancia entre uno y otro y que el Cristo, el Jesús de la iglesia , es  una creación de las primeras comunidades. Sin embargo para zanjar tal concepción es necesario entrar en el campo de la fe, en donde nosotros no incursionamos. En todo caso más que un juego de palabras, existe una gran profundidad en el significado de los nombres y  así como Jesús es el hombre, el individuo histórico, el Cristo es el Mesías y hablar de Jesucristo es creer y pensar que Jesús es el Mesías. Ahora apliquemos el mismo análisis al caso de Simón bar Yona, Simón, que a partir de un momento determinado pasa a ser Pedro.  ¿Se produce el mismo fenómeno que implica una función asociada al nombre que adquiere históricamente? Tal vez. Si Simón era el discípulo que debió asumir un rol especial entre las primeras comunidades como puente, enlace, columna y roca en que se basa la naciente iglesia, perfectamente podría haber pasado  a ser Pedro. En otras palabras el nombre Pedro está plenamente vinculado a la iglesia más que al Jesús histórico, por tanto el cambio de nombre asignado a Simón corresponde a los momentos en que está estructurándose la nueva comunidad de creyentes, es decir, a partir de la resurrección y la experiencia fundante postpascual  de Simón con el Cristo resucitado.

Así podemos explicar, en parte,  el significado del cambio de nombre a Pedro y su relación con la iglesia, estableciendo además la  plena relación entre   Simón bar Yona y  Pedro, fundamento de la comunidad  mateana, así como el Jesús histórico y el Cristo de la Iglesia.

Nos queda pendiente la relación con la iglesia, es decir, las experiencias fundantes.

Según los evangelios, en la ubicación cronológica de Mt 16, y su interpretación tradicional, es el Jesús histórico quien funda la iglesia. Al aplicar la crítica literaria y comprobar que el episodio es postpascual , es el Cristo. Para ambos casos existe una diferencia. Si hablamos del Jesús histórico la imagen de la iglesia no concuerda con el desarrollo posterior  de esta, es decir , Jesús no fundó una iglesia con las características adquiridas en el tiempo, el vino a fundar un nuevo reino al que llama a  la conversión. Los Doce son reflejo de la intencionalidad de llegar primero a Israel (12 Tribus), mas cuando se concreta el rechazo, comienza la apertura al la gentilidad. El Cristo, es decir , el Jesús resurrecto, luego del rechazo de Israel en la pascua, no puede fundar el nuevo reino para Israel y  este es reemplazado por una nueva comunidad, o sea la “Iglesia de Cristo”.  Entonces, respecto a Mt 16 podemos citar a Velasco:

“Este texto, como es sabido, ha sido utilizado para justificar las conclusiones más extemporáneas, e incluso para montar toda una Eclesiología centrada en la autoridad papal.

Dos cosas conviene tener  presente en este momento:

– En primer lugar , es muy significativo que, en el contexto de la confesión mesiánica de Pedro, recogida por los tres sinópticos, sólo Mt recoja cosas tan importantes como el cambio de nombre de Simón por  Roca, y la afirmación expresa de Jesús de que sobre esa roca va a fundar su Iglesia. Es además el único texto en todos los evangelios en que se habla propiamente de la Iglesia.

– En segundo lugar, parece ser opinión de la mayoría de los exégetas “que Mt 16,17-19 procede de una tradición perdida que narraba la primera aparición de Jesús a Pedro” , y que Mt colocó en otro  contexto por motivos redaccionales o didácticos. “Además,  hay claros indicios (reconocidos por muchos exégetas) de que el nombre Kefas, Pedro o roca, que recibe Simón, está relacionado con su primacía en las apariciones de Cristo…., y que , seguramente, tal nombre fue dado a Simón por el Jesús Terreno”.

Deducir de este texto la fundación de la Iglesia y del primado de Pedro por el Jesús histórico en un momento preciso de su vida histórica, como lo ha hecho la Eclesiología clásica, parece por tanto, claramente excesivo.”

(Rufino ,VELASCO,ob. cit. p. 40)

Jesús terreno vino a fundar un nuevo reino, abierto a todo el mundo, a los judíos que crean y luego a los  gentiles. Solamente a partir de la construcción de los evangelios apareció la palabra Ekklesia y es contextualizada por Mateo en su manual eclesiástico al momento de situar él La Confesión de Pedro.  Históricamente creo que no podemos asegurar que Jesús dijera “sobre esta roca edificaré mi iglesia”.

Los acontecimientos pascuales dejaron completamente desconcertados a los discípulos  de manera tal que las manifestaciones del resucitado pasaron a ser los momentos claves en el convencimiento de la existencia de un nuevo reino espiritual y universal de Cristo. Entonces la resurrección es uno de los actos fundacionales de la iglesia.  La fe en el Cristo resucitado es la llave que abre el lento comienzo de separación entre cristianos y judíos, quienes continuaban siéndolo en términos de cultura, nacionalidad y que no se sentían ni estaban consientes de pertenecer a una comunidad religiosa nueva separada del judaísmo tradicional. Las primeras comunidades comenzaron a tener conciencia de la Iglesia de Cristo cuando se produjo el quiebre entre judaizantes y cristiano-gentiles. “Yo soy creyente en Cristo, pero no soy judío, entonces ¿qué paso a ser?, un cristiano. Si no pertenezco  a la religión judía, al Antiguo Pacto, entonces pertenezco a este Nuevo Pacto, a la Iglesia”, perfectamente pudo ser la reflexión de los primeros creyentes provenientes del paganismo que vislumbraron el futuro de esta fe.  La iglesia  fue fundada directamente por el Jesús histórico en términos futuros, es decir, habló de ella y su existencia a partir de su resurrección. Esta fundación se materializó  a partir de la experiencia de los creyentes de los primeros años. El rechazo judío y la apertura a la gentilidad comenzó en los mismos acontecimientos pascuales  y luego en la resurrección quedó atrás la oportunidad primera de salvación al pueblo de Israel abriéndose la puerta de la Iglesia Universal. Las manifestaciones del resucitado son una segunda experiencia fundante de la iglesia cuando se establece el nexo entre Cristo y las nacientes comunidades. El nexo o puente son los apóstoles, los testigos de la resurrección y por tanto  las columnas de la misma.  Pedro, Juan , Jacobo y Pablo son los pilares de la naciente iglesia y no es casualidad que los cuatro hayan experimentado un encuentro con el Jesús resucitado y a partir de  ellos aparecieran  también diversas comunidades.

“Todos los evangelistas muestran en la aparición del resucitado el coronamiento de la existencia y de la obra de Jesús , es decir, la inauguración, mediante su muerte, del tiempo de la iglesia. Las apariciones tienen todas como fin, fundar la iglesia.”

(Xavier, LEON- DUFOUR, Resurrección de Jesús y mensaje pascual, Salamanca, España, Ediciones Sígueme, 1978, 3ª Edición. p 54)

            La Iglesia de Cristo se ha fundado entonces a partir de la resurrección , luego con las experiencias fundantes, es decir, las manifestaciones del resucitado y bajo el liderazgo de aquellos que las experimentaron.

Sumario

 

         El discípulo universalmente conocido como Pedro , habría tenido originalmente un nombre arameo que según los evangelios correspondería a Simeón. La lengua griega predominante hizo que la tradición conservara este nombre bajo el de Simón. Los mismos textos entregan  diferentes datos sobre Simón, los cuales nos hacen deducir su origen galileo, que era casado y su oficio de pescador. Posteriormente al seguir a Jesús  es mencionado en reiteradas ocasiones participando de diálogos, enseñanzas, milagros y momentos claves en la vida del Maestro. Simón, quien experimenta el cambio de su nombre por Pedro, es mencionado en  los momentos del arresto y juicio de Jesús, negándole  por tres veces. Finalmente se le menciona visitando la tumba y como uno de los  primeros testigos de la resurrección.

 

         El cambio de nombre de Simón a Pedro corresponde al resultado de La Bienaventuranza, según se relata en Mt, generándose una problemática sobre el significado de éste. Pedro, Petra  y Roca se confunden en la tradición y levantan la duda hoy sobre qué o quien exactamente es la Roca señalada por  Jesús. La Roca es, en cierta medida, La Confesión, o sea las palabras de Jesús, y a la vez es Pedro como pilar de la comunidad destinataria del evangelio según Mateo, pilar que se interpreta como un respaldo a su autoridad y liderazgo. La necesidad de tal respaldo surge del denominado incidente de Antioquía en donde Pablo le critica fuertemente. Esta problemática respecto a la predicación a los gentiles, con la reserva de algunos círculos judeocristianos, nace a partir del crecimiento que experimentan las comunidades pagano-cristianas de Antioquía, una de las más importantes ciudades del Imperio y del primitivo desarrollo del cristianismo.

 

         El Concilio de Jerusalén ofreció una conclusión y respuesta  a la disyuntiva no obligando a los gentiles a judaizarse antes de ser miembros de la nueva fe, sino sólo a vivir una vida de buen testimonio. No obstante el resultado de este Concilio marcó el inicio del distanciamiento entre judaísmo y cristianismo. Aquellos judíos que empezaron a creer en Jesús como el Mesías, Hijo de Dios, se vieron inmersos en la realidad sociopolítica israelita, la cual vivió en esos años un bullente nacionalismo y mesianismo apocalíptico. Tal situación es lo que acentuó el exclusivismo hebreo sobre la nueva fe cristiana, que según éstos no correspondería a los gentiles y agrega también su cuota al ya mencionado distanciamiento entre judaísmo y cristianismo.

 

         Pedro, dentro del contexto general en que se sitúa el Concilio, está expuesto a la persecución de las autoridades judías,  asecho que afecta también a Jacobo y Pablo.  Pedro y otros discípulos sufren el encarcelamiento y luego de su liberación emigra de Jerusalén, según lo atestigua Hechos de los Apóstoles. La tradición postula diferentes destinos intermedios y un viaje final a Roma.  Los testimonios que argumentan dicha estadía son contradictorios en el sentido de la función ejercida por el discípulo, más que en la probabilidad de su estancia en la capital imperial. Tal  residencia y ministerio ha sido tomado por las autoridades locales de la iglesia romana posterior para argumentar su preeminencia frente a  los demás líderes de las comunidades que proliferaban por el imperio, preeminencia que fue, en los siglos siguientes, defendida y justificada con una visión retrospectiva de La Confesión y Bienaventuranza de Pedro.

 

         La Iglesia, que juntamente con interpretar el primado de Pedro, necesita complementar  y fortalecer tal utilización de este  episodio releyendo también en La Bienaventuranza el momento de fundación de la Iglesia de Cristo.

        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIÓN

 

La historia del cristianismo primitivo comienza con la vida misma de Jesús de Nazaret que,  para poder reconstruir históricamente, debemos recurrir a dos tipos de fuentes. Estas son las extrabíblicas contemporáneas y las bíblicas en sí mismas.  Sobre las primeras existen escasos datos ofrecidos por cronistas como Josefo, Tácito, Suetonio y  Plinio, no obstante son de mucho valor. Por su parte  las fuentes bíblicas están constituidas por los evangelios, Hechos de los Apóstoles y algunas  epístolas.

El historiador, antes de utilizar las fuentes neotestamentarias se pregunta sobre el grado de autenticidad de las mismas y su valor histórico, ya que para muchos son sólo teología, filosofía o un conjunto de metáforas. Al respecto debemos responder que sí podemos asignarle valor y que para aproximarnos a esta  se deben utilizar metodologías críticas de análisis de texto.

Los evangelios son las principales fuentes sobre la vida de Jesús, sin embargo, estos mismos , las  tradiciones y los autores no tenían un marcado interés biográfico sobre Jesús de Nazaret lo que ha dificultado su utilización historiográfica. No obstante al emplear la lectura crítica, estos textos aumentan su valor como fuentes ya que se obtiene información subyacente en el texto y que no siempre se identifica a simple vista. Las otras fuentes neotestamentarias aunque relatan acontecimientos posteriores, fueron escritos antes o paralelamente a los evangelios, por tanto reflejan los problemas de las primeras comunidades cristianas para quienes se estaban redactando estos textos, o sea,  un escrito se constituye en una fuente no sólo por lo que relata, sino por el contexto en que se redacta, a su vez reflejado en el mismo.  Por tanto al leer en profundidad los evangelios podemos identificar las características, por ejemplo,  de las primeras comunidades destinatarias de dichos textos y  acercarnos a la intencionalidad que cada evangelista dio a su relato comprendiendo el por qué de las diferencias o semejanzas entre uno y otro evangelio.

Entre las metodologías con cuya aplicación damos valor a los textos como fuentes, están la crítica de texto, crítica literaria, crítica de las fuentes, crítica de las formas y crítica de la redacción. Con estas se puede determinar los distintos tipos de relatos con que se armaron los textos y  elaborar una clasificación de los mismos.

Según la crítica de texto  podemos decir que los evangelios están  formados por relatos que han sufrido distintas traducciones y que provienen de tradiciones rescatadas por  los más antiguos  manuscritos de que disponemos. La crítica de texto nos muestra diferentes variantes sobre las palabras de Pedro,  entre las cuales destacan los Códex Beza, Sinaítico, Vaticano y el texto de Bernard Weiss, además de algunos manuscritos. Las diferencias entre estos textos nos permiten pensar en las razones que tuvo cada autor y los copistas posteriores para utilizar una u otra expresión, como por ejemplo el Códex Beza diciendo , “tú eres el Mesías, el Hijo  de Dios Salvador”, o Weiss quien dice , “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios Viviente”.

La crítica literaria nos permite desmenuzar la información, identificando así la estructura de los relatos y los componentes del mismo, sin interpretación de estos.

La crítica de las fuentes nos lleva a un mundo de “arqueología” literaria, es decir,  tratar de identificar los materiales orales y escritos con los cuales contaron los evangelistas y que utilizaron para armar sus trabajos.

La crítica de las formas ha dado la posibilidad de que los especialistas identifiquen en las narraciones características muy particulares que permiten  clasificarlas, es decir,  así como podemos diferenciar ritmos dentro del mundo de la música, aquí se diferencian formas literarias. Ellas son apophtegmatas, historias de milagros, novellen, dichos de Jesús y la historia de la pasión. El  análisis de todos estos métodos es la herramienta que da mayor aproximación al personaje  histórico de Jesús de Nazaret, y mediante estos se pueden reconstruir los primeros años de la historia del  cristianismo.

La vida y actividad de Jesús de Nazaret tuvo importantes momentos, independientemente de la forma en que fueron narrados y contextualizados en los evangelios. Uno de estos tiene vital importancia considerando las consecuencias que dejó su inclusión en los textos. Nos referimos a La Confesión  y Bienaventuranza de Pedro, momento en que comenzó a abrirse el entendimiento de los discípulos sobre la el mesianizmo de Jesús, así como el instante en que giró su actividad rumbo a Jerusalén a enfrentar el sacrificio de la cruz. No exento de polémica sobre la autenticidad del episodio, al analizar mediante la crítica de texto dicho relato, podemos concluir que si ocurrió, mas no en la ubicación cronológica en que se aprecia en los evangelios.

Al respecto, la crítica literaria nos ha permitido identificar por ejemplo a los personajes presentes en el relato  (Jesús, sus discípulos y Pedro), las referencias a otros personajes (Juan El Bautista, Elías, Jeremías, algún profeta), el lugar  (Cesarea de Filipo)  y su posible contexto ( desde el punto de vista literario sería antes de la transfiguración, pero en cuanto a la crítica de texto, sería postpascual).

La crítica de las fuentes, trabajo para el cual nos basamos en el texto de Pierre Benoit, nos permitió identificar,  y en parte reconstruir, textos anteriores a las últimas redacciones de los evangelios y cómo llegamos a obtener estos mismos. Los escritos corresponden al Doc A, Doc B, Doc C, Q1, Q2, Mti, Mci, pLc, Jn  y la última redacción de los cuatro evangelios. Su análisis nos permitió identificar el proceso de formación de este texto empleando escritos anteriores, los aportes del autor y los elementos característicos de cada relato.

La crítica de las formas nos permitió concluir  que solamente en Mt encontramos dos perícopas, a diferencia de Mc y Lc y particularmente de Jn.

Detallando el trabajo de la crítica literaria, se pudo  hacer en este pasaje, un análisis estructural, el que nos permitió diferenciar las partes constitutivas del texto y resaltar aquellas más importantes. Al identificar las palabras introductorias o de enlace con los pasajes anteriores, pudimos apreciar si acaso el autor  siguió una línea cronológica o  si solamente  insertó dichas palabras para llegar al punto de interés de su relato. A través de este tipo de análisis pudimos valorar y conocer el estilo redaccional del autor, además de llevarnos a identificar esquemas o fórmulas redaccionales.  También se pudo apreciar el uso reiterado de palabras o conceptos  de pasajes encontrados en otras partes de los evangelios e  identificar similitudes o diferencias que nos llevaron a considerar el posible uso o no de las mismas fuentes  que hicieron los evangelistas.

Para el caso que nos atañe, al dividir estructuralmente La Confesión de Pedro, vimos que los sinópticos tienen la misma estructura hasta La Bienaventuranza relatada sólo en Mt y luego un mismo remate, aludiendo al secreto de la identidad de Jesús. Se concluye que Mt insertó La Bienaventuranza por disponer de otras fuentes. Por último al  identificar la estructura del texto de Mt, vemos que aunque el relato presenta cierta  unidad  e individualidad en general, definitivamente habría dos perícopas. O sea que en Mc y Lc  existe una sola perícopa (La Confesión) y en Mt en cambio, (si sostenemos el posible origen arameo de una tradición desconocida por los otros evangelistas y una segunda tradición insertada), habría dos perícopas, correspondiendo  una a La Confesión misma y otra a La Bienaventuranza de Pedro.

Respecto a la segunda perícopa, concluimos que refleja una tradición de origen postpascual derivada de una manifestación de Jesús resucitado a Pedro no relatada en los evangelios, pero mencionada por el texto según Lucas, recordada  por las comunidades e incluso reconocida por Pablo, caso no aislado ya que tampoco se relata la aparición a Jacobo.

Por otro lado, usando las fuentes contemporáneas y neotestamentarias, los análisis de los contextos históricos resultan importantes ,  si pensamos, por ejemplo , en los primeros años de la iglesia primitiva. Por ejemplo era  lógico que surgieran liderazgos, tal cual como debió ser lógico que entre los propios apóstoles existiera tal.  Pedro pudo ejercer tal rol sin pretender  ser el sucesor de Jesús, pero no en vano tuvo un protagonismo especial asignado en los textos de Mt y Mc que no puede ser casual. Pues bien al no estar ya Jesús entre los suyos, los discípulos debían comenzar la predicación del evangelio y en forma natural se formaron líderes. Entre estos yo creo que Pedro contaba con crédito, Jacobo con otro , Pablo tardía pero verazmente entre los gentiles y  finalmente Juan (asumiendo que corresponde al «discípulo amado» y  al «Anciano»).

La  tensión surgida entre las diferentes posturas de los líderes en la orgánica de la iglesia primitiva y su apertura a la gentilidad se debió zanjar en el  Concilio de Jerusalén. Los autoresevangelistas  se encuentran entonces no habrían podido escapar a esta situación y  tuvieron el derecho a orientar sus textos en la dirección que estimasen, sin apartarse del mensaje principal al cual se han comprometido. El último redactor de Mt, cuyo texto habría comenzado a ser escrito entre los años 58 d.C. y 65 d.C.,  levantó la figura de Pedro frente a la crítica de Pablo enunciada en la epístola a los Gálatas entre  5 a 8 años antes.

Ahora, al elaborar los textos finales de los evangelios, ambas perícopas circulaban por separado  mientras se hacía necesario argumentar las posturas del debate, especialmente Mt que estaba preparando una sección doctrinal. Estos tres elementos llevaron al último redactor a unir ambas perícopas aunque no tuvieran exacta secuencia cronológica, pero si doctrinal, es decir, Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios, y quienes creían esto pasaban ser parte de la iglesia, la cual estaba pastoreada por los apóstoles entre los que destacaba Pedro

Para lograr la idea completa, redacta La Confesión y Bienaventuranza de Pedro, o sea la tradición  sobre las palabras que el apóstol habría  enunciado en algún momento del ministerio de Jesús: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”;  seguido por aquella tradición en que Jesús da una misión especial a Simón, a quien cambia el nombre  por Pedro . El último redactor de Mt, siguió el Doc B  y aprovechó los relatos que muestran confusión entre los siervos de Herodes y la opinión de la gente pensando que Jesús era Juan el Bautista o Elías u otro profeta y complementó ambos relatos situándolos en Cesarea de Filipo, información proveniente del texto Mti. Es decir, por influencia de las circunstancias e intereses de liderazgo en las iglesias, éste tomó La Bienaventuranza y la situó luego de La Confesión dentro del manual doctrinal y con  el fin de  destacar la figura de Pedro entre los apóstoles. Para darle mayor sustento utilizó expresiones tradicionales  semitas a modo de una actualización y transferencia de atribuciones y conductas religiosas judías hacia la incipiente iglesia cristiana.

La necesidad de levantar la figura de Pedro en la comunidad mateana, responde a la crítica que le hace Pablo sobre  su doble comportamiento ante los judíos y gentiles de Antioquía.  Pablo , ante el liderazgo que Pedro desarrolla en algunas comunidades, defiende su derecho como testigo de la resurrección, igual que Pedro, reclamando también autoridad. El temor de que se interprete el texto mateano de un Pedro como roca sobre la cual se edificará la iglesia, hace que Pablo sostenga que frente a las columnas, o sea, los líderes de las iglesias, se levanta Cristo como el fundamento, o sea la roca, tal cual como lo anunciara el mismo Pedro según una de las tradiciones.

Es importante determinar las razones por las cuales Pablo insiste en Jesucristo como el fundamento . Yo creo  que dicho apóstol postula a Jesús porque es el credo y la razón de ser del cristianismo, en particular del mundo gentil hacia donde se dirige, es decir, aceptar que Jesús es el Hijo del Dios viviente  y quien lo cree, pasa a ser miembro de la comunidad . Jesús es el vínculo entre los creyentes y sobre él como “fundamento” se levantará la comunidad de creyentes denominada  Iglesia.   También creo que Pablo polemiza sobre esta idea sabiendo que la tradición está ya aplicando esta Bienaventuranza a Pedro y lo está levantando por su liderazgo.

Así como Pablo se levantó entre algunas comunidades cristiano-gentiles, Mt, elevó la figura de Pedro en su evangelio, destacándolo en algunos pasajes entre los discípulos, tomando este un protagonismo especial en la comunidad mateana.

Esta situación es comprensible si consideramos la discusión entre Pedro y Pablo en Antioquía, ante la cual Pablo defiende su postura quedando escrita en 1ª Cor 3,11, donde dice: “ Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo “. Este texto fue escrito antes  que el evangelio mateano. Así el último redactor de Mt, deja ver su posición con respecto a esta situación de poder y perspectiva apostólica de la autoridad, defendiendo los planteamientos de Pedro, a través de un rol protagónico en ciertos pasajes de su evangelio para judeo-cristianos y también por escrito en las dos perícopas.

Si bien es cierto que  hemos reconocido la posibilidad de un liderazgo petrino entre los apóstoles, ya hemos comprobado que no fue el único y que éste, así como el de Juan, Pablo y Jacobo se destacó fundamentalmente gracias a los escritores neotestamentarios y las comunidades destinatarias, más que por que su exacta actuación apostólica durante su compañía a Jesús, exactitud que no conocemos.

Ahora bien, importante resulta la suerte posterior corrida por Pedro y la fuerza de las tradiciones de los siglos 1 y 2, ya que todo apunta a que su última estancia fue en Roma. Tal antecedente, sumado a la interpretación posterior de los textos de La Confesión y La Bienaventuranza, llevó a conclusiones que han determinado importantes pasos en la historia del cristianismo

Es difícil comprender que toda la autoridad eclesiástica y posteriormente infalible recaiga en manos de un hombre descrito en los evangelios con un liderazgo de características tan humanas, a veces  lleno de dudas, que se resiste a la idea de un Mesías sufriente (Mc 9,5s), que es llamado “Satanás” (Mc 8,33), que negó a Jesús, volvió a Galilea a pescar como antes, que luego tuvo un doble comportamiento frente a la predicación a los gentiles y de quien   no se registra certeramente su fin después  de su prisión en Jerusalén.  Sin embargo la falta de coherencia entre la información bíblica y el asignado rol  de Pedro en Roma , el papel jugado por este apóstol durante el primer siglo y una visión retorspectiva de los pasajes neotestamentarios referidos a él, hacen que la tradición se mantenga y acepte en numerosos cículos cristianos .

El cambio de nombre de Simón a Pedro corresponde al resultado de La Bienaventuranza, según se relata en Mt, generándose una problemática sobre el significado de éste. jesús dice a Simón :”tú eres roca y sobre esta roca edificaré mi iglesia” , o sea Pedro será el fundamento, no obstante se puede interpretar como el fundamento de la verdad expresada por Simón, que Jesús es el Cristo. si Jesús es la Roca se comprende que a través de La Confesión se edifique la iglesia. Simón pasa en La Bienaventuranza a ser Pedro,  pilar de la comunidad destinataria del evangelio según Mateo, papel  que se interpreta como un respaldo a su autoridad y liderazgo, pero no como el fundamento de la Iglesia de Cristo.

La Eclesiología desarrollada en forma posterior  juntamente con interpretar el primado de Pedro en la Bienaventuranza, complementó  y fortaleció la utilización de este  episodio releyendo también en La Bienaventuranza el momento de fundación de la Iglesia de Cristo. Pero  como hemos visto la Iglesia de Cristo se ha fundado a partir de la resurrección , luego con las experiencias fundantes, es decir, las manifestaciones del resucitado y bajo el liderazgo de todos aquellos que las experimentaron.

En suma, Jesús fundó la iglesia a partir de la resurrección, no antes.  La fundación es un fenómeno postpascual y entre los testigos de la misma está Pedro, según la tradición, como el primero. Tal encuentro con el Crsito resurrecto sin embargo no ocurrió en Cesarea de Filipo. La Bienaventuranza se habría dicho en esta manifestación del resucitado, asignando a Pedro un rol pastoral por cierto y a través de él a todos los discípulos. Las circunstancias o contextos posteriores hicieron que el registro de tal acontecimiento se redactara junto a la perícopa de La Confesión.

Finalmente, las metodologías críticas    nos han permitido reconstruir estos  dos  posibles episodios, constituyéndose los evangelios en una fuente histórica, con un discurso diferente para los distintos contextos en que se fueron construyendo los evangelios y para las interpretaciones teológicas que se hicieron de los mismos en otras épocas.

Pedro no es la Roca de toda la cristiandad. Pedro no es el primer Papa. La iglesia no se fundó en Cesarea de Filipo a través de La Bienaventuranza y no se puede determinar cuando habría ocurrido La Confesión.

El fundamento de la iglesia es Cristo, él es la roca y cuando el hombre lo cree y  confiesa  pasa a ser cristiano y miembro de la comunidad. Esta comunidad se llama iglesia, institución que se constituye a partir de la resucrrección           .

Este hecho es narrado en nuestras fuentes neotestamentarias y el Cristo resucitado se manifiesta a los discípulos individual y colectivamente. La tradición sostiene que Pedro es el primer testigo de ésta. En este trabajo se sostiene que en tal encuentro Jesús fundó su iglesia y habría dado La Bienaventuranza a Pedro. La tradición es tomada por los redactores evangélicos , especialmente Mt, y la habrían contextualizado junto a La Confesión. Pedro no es la roca sobre la cual se fundamenta la iglesia cristiana, sino solamente una columna, un líder de las comunidades cristianas a quien se dirige el texto mateano.

Pedro habría terminado sus días en Roma, en donde lo más probable es que haya sido miembro de un colegio episcopal y no su único pastor.

Las interpretaciones medievales de los textos neotestamentarios hoy han  sido superadas por los análisis de la eclesiología moderna, incluso al interior del mismo catolicismo. Sin embargo se ha mantenido la autoridad atribuida a las tradiciones.

Como historiadores debemos, en temas como el origen del cristianismo y de los primeros años de la iglesia cristiana, desarrollar nuestro trabajo con cierta distancia a las tradicionesy la teología, empero muy cercanos a las metodologías de lectura crítica que nos permiten valorar como fuente historiográfica a los textos neotestamentarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

Glosario

Apocalíptica-o          Acción de descubrir o develar. Se toma como sinónimo de “Revelación”.  Designa al género literario de escritos que  interpretan la situación presente de las esperanzas de futuro. Está íntimamente relacionado a la “Escatología”, (ver más abajo) es decir,  la preocupación por las cosas últimas y definitivas.

Apología        Discurso oral o escrito que defiende y/o justifica una postura, credo o                  pensamiento. Se aplica a la  defensa de la fe cristiana ante los                             opositores y otras corrientes religiosas del primer siglo.

Apócrifo         Término que proviene del griego y significa “escondido”. Se aplica a los escritos que no pertenecen al A.T. y N.T.

Apophtegma             Forma literaria que corresponde a dichos de Jesús para los que se crea un breve  contexto narrativo.  Proviene de la literatura griega que retrata una escena menor  que  da el marco para un pronunciamiento de un héroe, filósofo o predicador religioso.

Arameo          Lengua semítica hablada en los tiempos de Jesús, por los habitantes                 de Palestina y Siria.

Canon           La palabra proviene de un concepto griego que indica “algo que mide”, o sea, regla o patrón.  Desde el siglo IV  y hasta hoy  se ha utilizado por los cristianos  para identificar la  lista autorizada de  libros pertenecientes al A.T. y N.T. Las distintas comunidades discuten sobre esta lista.

Catequesis   Ejercicio de enseñar e instruir en la fe cristiana a los nuevos adherentes de la misma. La Catequesis forma parte del  Sitz im Leben , o sea, de  las necesidades y conductas de las primeras comunidades ante las circunstancias históricas del primer siglo.

Eclesiología  Ciencia que se dedica al estudio de la historia, estructura, dogmas,                     principios y organización de la iglesia  (eklessia) cristiana.

Escatología   Palabra derivada del griego  esjatos que significa “último”. Se refiere                   a la doctrina de las últimas cosas y/o acontecimientos de la historia                     del hombre.  La escatología bíblica tiene que ver con la consumación                     de toda la historia del mundo hacia la cual se dirigen todos los actos                     redentores de Dios en la historia. Para el cristiano los “últimos                               tiempos” se han inaugurado con la venida de  Cristo.

Exégesis       Se aplica especialmente a los textos bíblicos, es decir al análisis teológico y/o filosófico de las Sagradas            Escrituras. Los cultores de esta disciplina reciben el nombre de exégetas.

Gnosticismo             Término derivado del griego gnosis (conocimiento). Considerado un conjunto religioso basado en el dualismo cosmológico , entre lo antrópico y lo metafísico ( lo divino y lo humano, el cuerpo y el espíritu, el ser verdadero y el ser falso).

Glosolalia      Se refiere al hablar extático en forma inteligible para los circunstantes. Considerado en la iglesia primitiva como un don espiritual.

Helenístico               Lo perteneciente o relativo a la cultura mixta greco-macedonia  y oriental, su influencia cultural (idioma, religión, arte, filosofía ,etc.)

Homilía          Diálogo, plática utilizado para la explicación de temas religiosos.                          Ejercicio desarrollado durante los cultos o reuniones de las                                        comunidades cristianas.

Kerigma         Deriva del griego  Keryx ,o sea, “pregonero”. Con él se identifica la predicación del evangelio      durante la iglesia apostólica, es decir anunciar el mensaje de Jesucristo buscando adherentes.

Liturgia          Estructura, forma y orden asignado al desarrollo de los servicios                           religiosos.

Logion           Palabra o sentencia breve. Dicho.

Novellen       Nombre asignado por Martín Dibelius a la forma literaria encontrada                    en los evangelios en que se relatan historias de un milagro realizado                  por Jesús. Estas buscan más que destacar el milagro en sí, resaltar                la figura de Jesús como el obrador del mismo.

Perícopa        Término que designa un trozo de los evangelios que tiene unidad propia, es decir, un principio y fin y como tal puede aislarse  y ubicarse en diferentes contextos sin que pierda su estructura y unión.

Parusía          Término que designa el “hacerse presente” del Mesías o del Salvador. En sentido estricto, los cristianos lo relacionan al cumplimiento de las profecías bíblicas, o sea los tiempos futuros, su ministerio y sacrificio. Para otros se relaciona más con la segunda venida del Mesías y el fin de los         tiempos en sentido apocalíptico.

Pneuma (ticos)        Proviene del griego Pneuma , es decir, soplo, viento, aire y                         que se traduce habitualmente como Espíritu.  En las epístolas de                           Pablo se aplica a los cristianos que se consideraban a sí mismos                                  como más espirituales por poseer dones especiales.

Parábola       Proviene del vocablo griego parabolê que significa literalmente “poner               las cosas a la par”. Se ha considerado como una forma de enseñanza                         que presentan al oyente  ilustraciones interesantes de las que pueden                         obtenerse lecciones  morales y religiosas.

Parenésis     Exhortación. discurso cuya finalidad es dar  normas, animar, exhortar.

Prosélito        No judíos simpatizantes del monoteísmo hebreo que no se habían aún convertido totalmente al judaísmo  aceptando en plenitud la circuncisión y la Ley.

Qumrán         Residencia de una secta judía a orillas del Mar  Muerto, habitada                         desde el siglo II a.C.  A partir de 1947 se han encontrado copias y                             traducciones de la Biblia, apócrifos y textos propios de la secta.

Semitismos               Término que designa la influencia de la lengua semita sobre la griega en los niveles del léxico y sintaxis.

Sinóptico       Concepto que significa etimológicamente, “ver muchos elementos con               una sola mirada”. Se aplica a los tres primeros evangelios porque                             presentan con una trama común, numerosas divergencias y                                coincidencias.

 

 

 

 

 

Glosario Onomástico

Anás              Sumo sacerdote del templo de Jerusalén entre los años 6 al 15 d. C. Ejerció gran influencia en la elección de los sucesores ya que sus cinco hijos y Caifás su yerno, ocuparon el mismo cargo. Durante el juicio a Jesús, Anás realiza un interrogatorio preliminar (Jn 18,13-24) y es llamado sumo sacerdote por los judíos a modo  de cargo honorífico.

Aquila            Judío fabricante de tiendas (Hch 18,23) colaborador de Pablo, oriundo del Ponto,  pero residente en Roma hacia el año 49 d.C. , cuando Claudio decretó la expulsión de los judíos de la capital imperial. Convertido al cristianismo antes de conocer a Pablo en Corinto lugar donde se radicó junto a su esposa Priscila.

Apolos           Judío de Alejandría (Hch 18,24) que conoce a Pablo en Éfeso. Importante líder de la obra cristiana, de gran elocuencia y profundo conocimiento del A.T. Viajó a Corinto donde defendió el cristianismo ante los ataques de  los judíos.

Augusto         Octavio, sobrino y sucesor de Julio César, reconocido como el 1º Emperador Romano, luego de cuyo ascenso tomó dicho nombre que significa ”Sublime”.  Asumió el trono el 27 a.C. , dejándolo el 14 d.C.  periodo de gobierno que se caracterizó por el mayor esplendor imperial. Durante este se realizó el censo  mencionado en Lucas.

Bernabé        Sobrenombre de José (Hch 4,36) , natural de Chipre, miembro de la iglesia de Jerusalén donde prontamente asumió un liderazgo. Acompañó a Pablo para ser presentado a los apóstoles (Hch 9,27), fue enviado  a Antioquía a informarse sobre la evangelización de los gentiles (Hch 11,19)  y acompañó a Pablo en su primer viaje  misionero. Participó del Concilio de Jerusalén y posteriormente se separó de Pablo en los siguientes viajes (Hch 15,36). No hay referencias bíblicas sobre sus últimos destinos, ministerio ni final.

Claudio          Emperador romano entre el 41 y 54 d. C. Sucesor de Calígula y antecesor de Nerón quien otorgó un breve periodo de rectitud y cordura al gobierno.  No obstante lo anterior se le reconoce la autoría de la expulsión de los judíos de Roma, según lo atestigua Hch 18,2 y Suetonio (Claudio , 25).

Clemente      Clemente romano. Presbítero, autor de la  Iª  Carta de Clemente y al igual se le atribuyen muchos otros escritos. En la lista de sucesión del siglo II aparece como el tercer epíscopo de Roma.

Cleopatra      Reina de Egipto entre el 51 y 30 a.C.  perteneciente a la  dinastía de los Tolomeos. Su reinado terminó con la guerra civil entre Octavio (posterior Augusto) y Marco Antonio con quien tuviera amoríos e intrigas.

Craso             Marco Licinio (115 – 53 a.C.). Pretor romano y Cónsul. Miembro del primer triunvirato junto a Pompeyo y César.

Cristo             Del griego Chrestos , que significa “Mesías” . Es el título asignado al Mesías esperado por Israel y tempranamente asignado a Jesús de Nazaret, según la fe de sus primeros seguidores. La convicción de que Jesús es el Cristo y el cumplimiento del rol mesiánico en su persona da origen al nombre-rol Jesucristo.

Esteban         Uno de los primeros siete hombres elegidos por los discípulos para colaborar en la atención a las viudas de la iglesia jerosolimitana.  Se caracterizó por estar lleno de gracia y como obrador de señales y prodigios. Pronto entró en conflicto con la sinagoga de Jerusalén la cual le condenó a la lapidación. Considerado el primer mártir del cristianismo su muerte tuvo, en todo caso , importantes consecuencias en la propagación del evangelio.

Felipe             Del griego  Filippos, apóstol llamado según los evangelios después de Andrés y Simón. Posiblemente originario de Betsaida (Jn 1,44) y escasamente nombrado durante el ministerio de Jesús. Papías se refiere a él como uno de los integrantes del  presbyteroi.

Felipe             Del griego Filippos  , hijo de Herodes el Grande y Mariamne, por un tiempo heredero de la sucesión después de la muerte de Antípater. Su esposa Herodías le abandonó para casarse con su medio hermano Herodes Antípas.

Felipe             Del griego Filippos  ,  hijo de Herodes el Grande y Cleopatra de Jerusalén. Criado en Roma salvose de las intrigas de su padre. A la muerte de este, Augusto le asignó la gobernación limítrofe entre Galilea y Siria donde reinó con justicia hasta el 33-34 a.C.  Cesarea de Filipo (lugar donde los evangelios sitúan  la Confesión de Pedro) fue la antigua Panias, ciudad reedificada por él.

Festo              Porcio. Procurador de Judea después de Félix en el año 54 .d.C.  Actuó como juez ante Pablo (Hch 25 y 26) congraciándose con la dirigencia judía, no obstante derivó el caso a Agripa II.

Galba             Sucesor de Nerón en el trono imperial romano durante 7 meses en el año 69 d.C. Murió asesinado por los pretorianos.

Ireneo            Considerado uno de los Padres de la Iglesia, fue Obispo de Lyon y autor de importantes textos cristianos del siglo II. Muere martirizado en el 202 d.C.

Josefo            Flavio. Historiador judío nacido entre el 37 y 38 d.C. Tuvo participación en la rebelión judía del 66 d.C. aunque se impuso su espíritu pro- romano. El año 70 d.C. fue intérprete de Tito durante el sitio de Jerusalén y posteriormente se fue a vivir a Roma como cliente del emperador. Allí se dedicó a tareas literarias e históricas entre las que destacan Historia de la Guerra Judía y Antigüedades judías.   Murió a principios del siglo II.

Jacobo           Del hebreo Jacob. Hijo de Zebedeo, pescador de Galilea llamado al apostolado (Mt 4,21). Mencionado reiteradamente en  los evangelios,  pertenecía al círculo más intimo de Jesús.

Jacobo           Del hebreo Jacob. Hermano de Jesús (Mt 13,55) quien reconoce la autoridad de este después de que se le apareciera resucitado (1ª Co.15,7). Líder y dirigente de la iglesia judeocristiana de Jerusalén, gran mediador en la disputa por la apertura del evangelio a la gentilidad. Según la  tradición  es el autor de la epístola de Santiago y según Josefo (Ant 20,9) habría muerto por instigación del sumo sacerdote Anano en el 61 d.C. Para otros historiadores es quien muere por orden de Agripa en 44 d.C. (Hch 12,2).

Juan               Hijo de Zebedeo, discípulo primeramente de Juan El Bautista y luego de Jesús. Autor del 4º evangelio, las epístolas y Apocalipsis. Asociado e identificado también con “el Discípulo Amado”  y   “El Anciano”, habría sido uno de los íntimos de Jesús.  Según los relatos del libros de Hechos acompañó a Pedro en los primeros momentos de la propagación del evangelio y posteriormente habría ejercido un importante liderazgo en la iglesia primitiva.

Julio César   General y dictador romano de gran popularidad. Sirvió en las Galias bajo el consulado de Pompeyo (59 a.C.). Junto a Craso y Pompeyo formó parte del primer triunvirato, luego del cual ascendió como único gobernante de Roma al imponerse ante sus adversarios.  Defensor del sistema republicano cayó víctima de una intriga de los miembros del Senado en el 44 a.C.

Lucas             Los argumentos que fortalecen la tradición aseguran que Lucas fue amigo y compañero de Pablo en su cruzada misionera.  Para algunos judío  y otros gentil, era médico y desde principios  del siglo II es a quien se atribuye el tercer evangelio y el libro de los Hechos.  Se desconoce su paradero final a pesar de que el prólogo antimarcionita señala que murió a los 84 años en Boecia.

Lépido            Miembro del segundo triunvirato romano junto a Marco Antonio y Octavio.  De escaso  protagonismo histórico en la década del 20 al 10 a.C. no fue un gran obstáculo para el ascenso al poder de Octavio. Muere en el 13 a.C.

Mateo             Uno de los apóstoles llamado según Mt 9,9 en plena función como cobrador de impuestos. Identificado como Leví  por Marcos y Lucas, era hijo de Alfeo y está presente en todas las listas de los doce. Según Papías,  habría  sido el recopilador de materiales tradicionales que sumados a su propios aportes, dio forma al evangelio que lleva su nombre. No existen datos acerca de su vida durante el siglo I .

Marcos           (Juan). Tradicionalmente identificado como autor del primer evangelio, posiblemente judío de Jerusalén, perteneciente a una familia poseedora de ciertos bienes.  Vivió en Jerusalén hasta que acompañó a Pablo y Bernabé (tal vez su pariente. Col 4,10) a Antioquía desde donde viajó  con ellos ( Hch 13,5) hasta Perge. Luego se volvió a Jerusalén y posteriormente fue con Bernabé a Chipre.  Las posteriores referencias en las epístolas hacen pensar que realizó otros viajes misioneros pero no se puede asegurar su estadía final en Roma o Alejandría.

Marco Antonio         General romano que formó parte del segundo triunvirato y que tras entrar en alianza con Egipto ( y amores con Cleopatra) se enfrentó con Octavio, sobrino de Julio César.  Derrotado en Accio se suicida en Alejandría el 30 a.C.

Mesalina       Esposa del emperador Claudio, de licenciosa r influyente conducta en el palacio. Poderosa en intrigas y maquinaciones llevó a su hijo Nerón al trono, previo asesinato de su esposo. Murió el 48 d.C.

Nerón             Emperador entre los años 54  y  68 d.C. de buen desempeño al principio y gran crueldad al final, dio muerte a su propia madre y a todos aquellos que lo adularan por su inclinación artística y literaria.  El cristianismo le debe la primera de las persecuciones y múltiples atrocidades que sirvieron de precedente legal para el futuro. Conocido por su incendio de Roma, murió asesinado originando una leyenda en oriente que esperó su reencarnación.

Octavio          Sobrino de Julio César y vengador de su muerte. Formó el segundo triunvirato y luego de derrotar a Marco Antonio el 30 a.C. llegó a  la máxima autoridad romana.  Denominado Augusto (“El Sublime”)  es el primer emperador y  gestor del máximo apogeo cultural, militar y económico del imperio.  Consolidó la paz en sus dominios y luego de su muerte, el 14 d.C. , fue elevado a divinidad y heredó a sus sucesores el título de César.

Pablo             (Saulo de Tarso). Fariseo de la tribu de Benjamín, celoso perseguidor de los cristianos hasta su conversión camino a Damasco (Hch  9).  Se presentó a los apóstoles en Jerusalén y luego de un período en su tierra natal, Bernabé lo integró al trabajo misionero. Desde entonces sufrió la constante amenaza de los judíos a pesar de lo cual llevó adelante un importante trabajo misionero en las regiones de Asia Menor y  Grecia. Defendió con ahínco la apertura del Evangelio a los gentiles y  desarrolló una abundante literatura epistolar a las iglesias que fundó y visitó.  Acosado por los judíos de Jerusalén  enfrentó un juicio que lo llevó finalmente a Roma, donde terminó sus días bajo  la persecución neroniana en el 67.

Pedro             Simón (del hebreo  Simeón ). Apóstol llamado a orillas del mar de Galilea  donde vivía de la pesca.  Según los relatos parece ejercer un importante rol entre los doce, nombrado siempre en primer lugar en las listas de los discípulos. Habría también formado parte del círculo más íntimo de Jesús y participado en varios episodios de importancia en la vida de éste. Luego de negar a Jesús en los acontecimientos pascuales, vuelve a Galilea a su profesión no obstante regresa al  llamado apostólico y se trasforma en un pilar de la iglesia de Jerusalén.  Mediante una experiencia en Jope reconoce la apertura del evangelio a los gentiles, aunque en Antioquía practica lo contrario.  Encarcelado y liberado luego de la muerte de Jacobo, se desconoce su exacto paradero, suponiendo  el desarrollo de  viajes misioneros que habrían terminado en Roma hasta su muerte como consecuencia de  la persecución  de Nerón.

Pilato              Prefecto de Judea por orden del emperador Tiberio a partir del año 26 d.C. Su cargo cambió por Procurador y con él controlaba totalmente la provincia con casi 5000 hombres de las huestes romanas. Ejercía además el poder judicial, ratificando o revocando los dictámenes del Sanedrín de Jerusalén. Nombraba los sumos sacerdotes y controlaba los fondos del templo. Su política fue de hostigamiento a la cultura y tradición judía e incluso de represión. Luego de su participación en el juicio a Jesús demostró una vez más su burla al colocar la consigna a la cabeza de la cruz. Finalmente fue  reemplazado en la procuraduría por Marcellus a raíz de un juicio en su contra en roma.

Plinio                         Cornelio Plinio Cecilio II. Nacido el 61 d.C.  Cónsul  en 100. A partir del 110 fue gobernador en Bitinia, región del Ponto. En 112 envió  correspondencia  al emperador  Trajano, material  que  permite echar un vistazo  a la vida y situación jurídica de los cristianos de la zona.

Pompeyo       General romano cuya  prestigiosa carrera le llevó  a la política durante la inestabilidad de la década del  50 a.C. Formó parte del primer triunvirato junto a Craso y César. La rivalidad  con este último terminó en una guerra civil acaecida en el 48 a.C. y su derrota militar y política. Murió asesinado en Egipto en el mismo año.

Priscila           Judeocristiana, esposa de Aquila (*). Originalmente habitante de Roma  y que  debió abandonar debido al decreto imperial de Claudio quien expulsó a todos los judíos de la capital itálica. Posteriormente vivió en Corinto y junto a sus esposo colaboraron con Pablo en su ministerio. ( Hch 18,2).

Silas               Destacado miembro de la comunidad cristiana de Jerusalén (Hch 15,22-32), identificado por algunos como ”Silvano” (2ªCo 1,19).  Enviado por  la iglesia jerosolimitana a Antioquía a fraternizar con los nuevos creyentes, acompañó posteriormente a Pablo en su segundo viaje misionero. Nunca se le menciona como apóstol, pero si Pablo lo destaca por sus labores en Corinto ( 2ª Co 1,19).

Suetonio       Historiador latino que sirvió como tribuno militar bajo el mandato del emperador   Trajano y como  director de archivos bajo Adriano. La principal obra que se ha conservado es  Vidas de los doce césares . Vivió entre los años 70 y 141 de nuestra era.

Tácito             Historiador latino nacido el 55 d.C. destacado por su trabajo  como uno de los más grandes de la Antigüedad. Escribió Anales e Historia y diálogo de  los oradores.  Murió en el año 120 d.C.

Teófilo            Cristiano-gentil a quien están dedicado los libros de Lucas. Su título de “excelentísimo” hace suponer un importante estatus social (Lc 1,3)  o político. Sólo  se puede inferir  que tendría nociones del evangelio y que pretendieron ser confirmadas por Lucas.  Aunque Teófilo significa “Querido por Dios”,  la tradición se inclina por pensar que corresponde al nombre propio de una persona.

Tiberio            Hijastro y sucesor de Augusto César en el cetro imperial en el año 14 d.C. Gobernó 23 años don una rectitud que fue desapareciendo con el tiempo. Se le menciona en Lc 3,1 e indirectamente en cada ocasión que se menciona a César en los evangelios.  Murió asesinado en su residencia de la isla de Capri.

Timoteo          Misionero acompañante de Pablo de origen judeo-gentil. Oriundo de Listra (Hch 16,1) y de gran estima por la comunidad de dicha ciudad y de Iconio.  Estuvo con Pablo a partir de la separación de este con Bernabé y Juan Marcos, siendo constantemente mencionado y elogiado por el epistolario paulino. Timoteo fue circuncidado con el fin de evitar conflictos con los sectores judaizantes y  enviado  a distintas tareas a Tesalónica,  Efeso, Macedonia y Corinto. Posteriormente sufrió la persecución, estuvo en prisión ( Hch, 13,23)  y  terminó siendo el destinatario de dos cartas atribuidas a Pablo.

Tito                 Emperador entre los años 79 al 81 de nuestra era. sucesor de Vespasiano y cultor de las letras destacó por su  rectitud y la paz que reinó durante su mandato.

Vespasiano              Emperador romano entre los años 69 al 79 d.C.  Destacado en la historia  por la erección del Coliseo, la reedificación del Capitolio y el aplastamiento de la rebelión Judaica.

Vitelio             Cruel y desequilibrado emperador que ejerció el poder durante algunos meses del año 69 d.C. en tiempos de la anarquía y la incipiente influencia del poder pretoriano en la designación de los césares.

Índice Geográfico

Alejandría                 1, J-10

Antioquía                  1, K-9

Asia Menor               1, J-8

Cafarnaum               4, E-3

Corinto                      6, H-6

Efeso                         6, J-6

Egipto                                    1, J-10

España                     3, C-5

Damasco                  1,K-9

Galia                          3, E-2

Galilea                       4, E-3

Grecia                        3, K-7

Imperio Romano      3

Italia                           3,H-5

Jerusalén                 5,L-9

Judea                        4,C-9

Macedonia               1,I-8

Mediterráneo                       1,J-9

Palestina                  2

Roma                                    3, G-5

Siria                           6,O-7

ANEXOS

1

    El imperio romano en  los albores del cristianismo.

En sus orígenes, Roma comenzó con  una monarquía bajo la dominación de un pueblo conocido como los Etruscos, forma de gobierno que se extendió hasta el año 510 a.C. Apartir de entonces los  latinos fueron capaces de crear un sistema de gobierno diferente denominado Res-pública.  El  Asunto público, como podría traducirse, consistía en el gobierno de un Senado y dos Cónsules quienes tomaban todas las decisiones que concernían a los más importantes asuntos  de Roma.

Luego de controlar política y militarmente la península Itálica, Roma en el siglo III a C. derrotó a su mayor oponente en el Mediterráneo Occidental, Cartago, y luego de éste, no hubo reino ni dominio que se interpusiera en su ascendente expansionismo.

La República comenzó a carecer de la estructura para administrar y controlar tan vasto territorio y comenzó a confiar cada vez más en el poder de sus generales y dictadores. Estos a su vez se levantaron como representantes de los sectores político-sociales y  contaron con el apoyo de las  masas populares, por una parte, y el poder de los terratenientes por otra, sobrepasando  el control del Senado.

En medio de luchas civiles , surgieron acuerdos e intentos por estabilizar la política de Roma en base al prestigio personal, dando origen al sistema  de Triunviratos. El primero de éstos estuvo compuesto por Craso, Pompeyo y César.

En el año 49 a.C. y luego de la muerte de Craso, el conflicto personal llevó a Roma al enfrentamiento entre sus líderes y César decidió enfrentarse a Pompeyo luego de que éste se declarara cónsul único y ordenara a su oponente licenciar sus tropas.

César con su triunfo militar  y habilidad política se ganó el apoyo de patricios y plebeyos  recibiendo  los más variados nombramientos que legitimaron su liderazgo. Entre el 48 y 44 a. C. desarrolló un gobierno ejemplar, pero al transcurrir el año 44 a C. una conjura encabezada por algunos senadores, terminó con su vida el 15 de marzo,  víctima de más de una decena de puñaladas.

El rechazo popular al asesinato pronto cobró justicia y Roma confió el gobierno a un segundo y efímero triunvirato. Esta vez los elegidos fueron Lépido, Octavio (sobrino e hijo adoptivo de César) y Marco Antonio, quienes pronto revivieron las querellas por el poder. Octavio desplazó a Lépido y Marco Antonio, quien desarrollaba una campaña en Egipto, se mostró hostil a su único   cogobernante.  La lucha entre ambos terminó con la consolidación de Octavio en el poder, quien confirmado por el Senado recibió luego el título de Augusto, es decir el  Sagrado o Sublime, lo que, al morir, le transformó en toda  una divinidad. A partir de entonces comenzó a figurar en los textos, inscripciones y monedas con los nombres de  Imperator , César , Augustus.  Corría  el año 27 a C, la República terminaba.

Octavio contó con el apoyo de los ejércitos de todas las provincias e introdujo importantes reformas que dieron al naciente imperio 401 años de paz y prosperidad. Creó un sistema burocrático compuesto por esclavos fieles al César quienes velaban de los bienes del Estado como si fueran la propia casa del emperador, neutralizando así a la aristocracia. Estos podían alcanzar estudios para la administración en la Domus Africae, desde donde comenzaban una carrera funcionaria. Este importante detalle tuvo gran relevancia  cuando el cristianismo se propagó al interior del imperio. Estos burócratas, en número ascendente, estaban aceptando el cristianismo como nueva forma de vida. Tal aumento llegó a ser complicado para el sistema e intereses imperiales de modo que Domiciano, al finalizar el primer siglo,  prohibió la permanencia de los cristianos entre los funcionarios públicos. En las provincias norafricanas se quedaron sin funcionarios teniendo que recontratarlos. Más tarde, durante las grandes persecuciones  hubo edictos manipulados o retrasados por los burócratas cristianos con afán de protección.

César Augusto como no tuviera hijos adoptó a su sobrino, Tiberio quien, por consiguiente, se transformó en su sucesor a partir del año 14 d.C. Jesús  de Nazaret nació y vivió bajo estos dos emperadores.

Tiberio comenzó gobernando con gran sabiduría y justicia, no obstante no tuvo las capacidades de Augusto y sus falencias levantaron enemigos y  ambiciones , muriendo  asesinado .  Transcurría el año 37, y los cristianos comenzaban a dar sus primeros pasos en Palestina. Sus sucesores se han transformado en el ejemplo vivo de la corrupción, locura y depravación llegada al poder: Calígula, Claudio y Nerón.

Este último gobernó entre los años 54 al 68 d.C., la falta de  escrúpulos , sumado al poder absoluto, le llevó a cometer  toda clase de crímenes y atrocidades, entre los cuales se destaca  la muerte de sus esposa y su propia madre. Ahora bien, cuando mencionamos a Nerón siempre viene a nuestra memoria el incendio de Roma por el cual se ha hecho famoso, cuyo objetivo era destruirla para hacer una nueva ciudad, según otros para la inspiración del emperador y  poder escribir versos en conmemoración al incendio de Troya. Las llamas arrasaron vastos sectores de la ciudad por el lapso de 17 días, y como las sospechas se centraban en su persona, culpó en primer lugar a los judíos residentes y luego la responsabilidad derivó a los cristianos. Era la primera  persecución. Cayeron cientos de fieles crucificados o transformados en antorchas que iluminaban los jardines de palacio por las noches. La tradición cuenta que durante esta persecución habrían muerto Pedro y Pablo en Roma.

La decadencia moral del gobernante era evidente y las legiones, comandadas por Galba, decidieron intervenir acorralando al funesto poeta. Nerón se suicidó y dio paso a una anarquía que se extendió durante los años 68 y 69, en que participaron de la querella  por el poder el propio Galba, también Otón, Vitelio y Vespasiano, quien finalmente quedó con el cetro imperial.

Vespasiano gobernó  diez años  (69 -79 d.C.) con gran rectitud . Desarrolló múltiples beneficios para Roma, especialmente reconstruyendo  el deterioro causado por Nerón. Vespasiano tuvo especial cuidado de restaurar la hacienda pública y devolver la disciplina al ejército, con el cual reprimió la sublevación judía y luego de un  sitio, su hijo destruyó la ciudad de Jerusalén en el año 70, al momento de ser proclamado.

Tito, sucesor y modelo de rectitud gobernó solamente dos años, no obstante fue famoso y muy querido por los súbditos del Imperio por la gran cantidad de buenas obras que realizó.

Su hermano Domiciano era paradojalmente todo lo contrario. Tuvo el poder entre el 81 y el 96 y lo que respecta a nuestra historia, autorizó una terrible persecución de los cristianos a quienes calificó de “enemigos del imperio”. Nuevamente  las avenidas de Roma vieron los cuerpos de miles de fieles que sufrían la política domiciana, otros vivieron el exilio, como habría ocurrido al autor del libro de Apocalipsis, presumiblemenrte el apóstol Juan. Sus atrocidades llegaron al tal extremo que su propia esposa encabezó un complot mediante el cual le dieron muerte.

Los conjurados llevaron al trono imperial a Nerva, anciano senador y renombrado jurista que gobernó entre el 96 y  98 d.C.. Este emperador dio un respiro a los cristianos y actuó con gran justicia, pero su avanzada edad le hizo gobernar el breve lapso ya mencionado.

Sucesor y último emperador de la primera centuria fue Trajano.  Hijo adoptivo de Nerva dirigió los destino del imperio entre los años 98 al 117 d.C. en los cuales revivió los tiempos de gloria de Augusto. Gran guerrero y  notable político llevó las legiones hasta la India, no obstante continuó marcando el límite oriental en Siria y Palestina. Embelleció Roma y construyó grandes edificios, puentes, caminos y acueductos. Sus victorias han quedado testimoniadas en la Columna Trajana en la capital. Sin embargo su magnífica figura quedó ensombrecida al decretar una nueva persecución de los cristianos.

2

Emperadores romanos

Emperador                            Años de gobierno

Julio César      48 -44

Augusto           27 aC – 14 dC

Tiberio           14 – 37

Calígula        37 – 41

Claudio         41 – 54

Nerón            54 – 68

Galba -Oton – Vitelio                       68 – 69

Vespasiano 69 – 79

Tito                 79 – 81

Domiciano    81 – 96

Nerva             96 -98

Trajano 98 -117

 

3

Palestina , siglos 1 a.C. al 1 d. C.

La región de Palestina, ubicada estratégicamente en la intersección de tres continentes, fue el paso obligado de los ejércitos de todos los imperios de la Antigüedad. Basta recordar la historia de Israel bajo dominio Egipcio, Caldeo, Asirio,  Babilonio, Persa y Griego para comprobarlo.

El siglo  I a. C.  es rico en acontecimientos históricos puesto que se cruzan  el decadente dominio macedonio, el control sirio, un período de independencia, libertad y establecimiento de relaciones diplomáticas  con  Roma, hasta el dominio total por parte del imperio itálico.

A partir del dominio sirio de Antíoco IV Epífanes, (175 a.C.  – 163 a.C.) quien saqueó Jerusalén,  ofreció sacrificios a Zeus en el altar e impuso la adoración pagana en el templo, el celoso espíritu judío levantó un movimiento nacional de liberación encabezado por el sacerdote Matatías y sus cinco hijos, quien emprendió la empresa de luchar  hasta restaurar el culto  al Dios de Israel.

La guerra duró 26 años, hasta que los judíos consiguieron su independencia. El movimiento nacionalista de liberación de los Macabeos, como se les recuerda, fue dirigido por Judas (165 a.C. -160 a.C.) , Jonatán (160 a.C. – 143 a.C.) y Simón (143 a.C. – 135 a.C.). A partir del gobierno de este último se recuerda  el 143 a.C. como el año de la libertad de Jerusalén, a partir del cual los judíos volvieron a tener tropas regulares y establecieron dominio sobre los vecino y alianzas con gobiernos poderosos como por ejemplo Roma.

Durante los años en que gobernaron los Macabeos, desde Juan Hircano (134 . 104 a.C.) hasta Aristóbulo (67 – 63 a.C.) se produjeron muchas querellas por el poder, hasta que el vuelo del águila imperial dejó caer su sombra sobre Palestina a través de Pompeyo.

Aunque bajo el control de Roma, en Palestina y Judea continuaron los gobiernos locales aliados o pro-imperiales . Es en este período cuando Herodes Antípater, idumeo de nacimiento, adquirió una importante posición debido a su comportamiento pro-romano, por el cual Julio César lo designó gobernador de Judea el 47 a C.  Su hijo, Herodes el Grande se congració de tal manera con los romanos, especialmente con Marco Antonio,  que el Senado le nombró rey de Judea en reemplazo de Antígono. Reprimió la oposición judía y fue confirmado por Marco Antonio. Gobernó en medio de  constantes intrigas y asesinatos con el fin de mantener el poder, sin embargo se mantuvo fiel a Roma y a Augusto, desarrollando obras públicas en honor al emperador.

Herodes el Grande terminó sus días en medio de su acostumbrada política de asesinatos e intrigas, ya que poco antes que él muriera, mandó matar a los hijos que tuvo con Mariamne Hasmonea (Alejandro y Aristóbulo) y también a Antípater, otro de sus hijos, por sospechar de él una conspiración .  Por fin  muere el 4 a.C. dejando en su testamento su reino a tres de sus hijos: Judea y Samaria a Arquelao (Mt 2,22), Galilea y Perea a Herodes III   (también llamado el Tetrarca y Antipas) y los territorios del NE a Filipo (Lc 3,1),  todos confirmados por Augusto.

Arquelao gobernó sus dominios entre la muerte de su padre y el año 6 d.C., con la oposición del pueblo. Una delegación de la aristocracia de Judea y Samaria viajó a Roma a denunciar su represivo mandato y el peligro que significaba una sublevación.  Arquelao fue depuesto y exiliado a las Galias, Judea se transformó en una provincia romana , administrada directamente por prefectos designados por el emperador. Publio Sulpicio Quirino, o Cirenio en griego,   a la sazón gobernador de Siria , fue comisionado para administrar Judea dejando allí a un procurador de su confianza y  quien habría realizado un censo, posiblemente el que es narrado en Lc2,2.

Herodes el Tetrarca  (Antipas – Lc 3,19)  era el menor de los hijos del rey. Este  personaje era un fiel vasallo romano y como gran edificador, levantó la ciudad de Tiberíades en honor a Tiberio, demostrando ser  el más capaz de los hijos de Herodes el Grande. Ocupó el trono entre el 4 a.C. y el 39 d.C.  La historia cristiana lo juzga por la muerte de Juan El Bautista    (Mc 6,14-28)  y se le recuerda por el breve interrogatorio que hace a Jesús antes de su muerte (Lc 23, 7).  Terminó sus días  con una gran derrota (36 d.C.) ante el ejército de Aretas IV y  además, denunciado por su sobrino Herodes Agripa como conspirador, cayó en desgracia ante  el emperador Calígula.

El  mismo Agripa, quien lo denunciara, asumió el control de Judea  gobernando entre el 37 d.C. y  44 d.C. Se le conoce como Herodes Agripa  I  , nieto de Herodes el Grande, que  se criara en Roma a salvo de su abuelo. Su repentina muerte no tiene explicación y está registrada por Josefo (Ant. 19 343ss) y en Hch 10,1-11.18.  dejando el trono a su hijo Herodes Agripa II.

Aunque considerado muy joven , fue finalmente confirmado por Claudio desde Roma, 50 d.C., y posteriormente  Nerón amplió sus dominios, alcanzando la antigua tetrarquía  de Filipo , Lisanias y parte de Galilea y Perea.  Astuto cambió el nombre de Cesarea de Filipo por el de Neronías en homenaje al tirano. Así contó con la libertad de designar a los sumos sacerdotes durante su gobierno. Hizo todo lo que pudo para evitar la sublevación judía del año 66, pero no lo logró, a pesar de lo cual quedó bien considerado por Roma. Después de la destrucción de Jerusalén siguió en el poder hasta el año 100 d. C. Su nombre aparece en los relatos de Hch 25 y 26 en que conversa con el apóstol Pablo.

Tal como se dijo anteriormente, a la destitución de Arquelao en Judea, Augusto transformó la región en provincia romana, comenzando por una administración interina de Cirenio quien designó al primero de los procuradores o prefectos en Judea.

4

Gobernantes de Judea:

Gobernantes                                  Periodo

Juan Hircano 134 -104

Aristóbulo I   104 – 103

Alejandro Janneo 103 -76

Alejandra      76  – 67

Aristóbulo II  67 -63

Pompeyo  63 –  55

Antípater   55 – 43

Antígono  40 – 37

Herodes el Grande 37 – 4 a.C.

Arquelao  4 a.C. – 6 d.C.

Filipo  4 a.C. – 34 d.C.

Herodes Antipas  4 a.C. – 39 d.C.

Herodes Agripa I  37 – 44 d.C.

Herodes Agripa II   46 – 100 d.C.

5

Gobernantes romanos de Judea

Procuradores Romanos               Periodo de administración

Coponio  6-10 d.C.

M.Ambivio  9 – 13

Anio Rufo  12 – 15

Valerio Grato   15 – 26

Poncio Pilato           26 – 36

Marcellus  38

Marulo 37 – 41

Cuspio Fado 44 -46

Tiberio Alejandro 46 – 48

Ventidio Cumano 48 -52

Antonio Félix  52 – 59

Porcio Festo  59 – 61

Clodio Albino  61 – 65

Gesio Floro  65 – 70

6

Contexto histórico de la vida de Jesús

Respecto a la contextualización histórica de la vida de Jesús, podemos decir que son muy pocos los testimonios extrabíblicos de su existencia, tal como se comprobara en el capítulo 1. No obstante vale la pena recordar las menciones que  hicieron de él,  Tácito, quien sostuvo que Jesús fue condenado a muerte bajo la orden de Poncio Pilato y durante el reinado de Tiberio (Tácito, Anales 15.), Josefo que, aunque se sospecha de una manipulación posterior, deja ver alguna idea de Jesús como obrador de prodigios en Galilea en los tiempos de Pilato (Antigüedades XVIII, iii,3).

Por otro lado  las fuentes cristianas principales son los evangelios, los cuales mencionan algunos acontecimientos paralelos que podrían aproximarnos al Jesús histórico. Por ejemplo, nació bajo el reinado de Herodes el Grande, específicamente poco antes de su muerte en el 4 a.C.  Lucas menciona el censo ordenado por Augusto César, situación que complica las cosas ya que también menciona a Cirenio como gobernador de Siria al momento de hacer el censo, situación que presenta algunos problemas de orden cronológico. Pues bien , Quirino, a quien podría referirse pensando en  una posible traducción del latín al griego, gobernó Siria en 6 ó 7 d.C. y por tanto no coinciden las fechas. Existe una remota posibilidad de que Quirino haya estado en Siria en dos ocasiones, siendo el anterior entre los años 11 a.C.  y 4 a.C.,  ya que el 12 a.C. era cónsul en Roma y el  3 a.C. era Procónsul de Asia. Entre los años mencionados  Quirino llevó adelante una campaña  en Asia Menor y tal vez tuviera contactos con el gobernante de Siria en los años 8 a.C. – 6 a.C., Sencio Saturnino y allí  estaría la base de la mención, pero no es más que una suposición.  Por último Tertuliano sostuvo que  la lectura original de Cirenio era Saturnino o bien como  Quirino hiciera un empadronamiento de Judea en su gobierno, se piensa que este censo fue confundido con el de Augusto y se mencionaron juntos en los evangelios.

.           Por otra parte, la bíblica Estrella de Belén  tiene dos posibles explicaciones. Primero que sea el cometa Halley que se vio alrededor del 12 a.C. o bien podría   corresponder a una conjunción de los planetas Júpiter, Saturno y la constelación de Piscis ocurrido el año 7 a.C. Los visitantes de oriente habrían observado desde sus tierras, presumiblemente Mesopotamia y Persia estos astros y habrían tardado dos años en llegar a Palestina.

La infancia de Jesús transcurrió en Nazaret siendo sus padres José y María  y donde habría tenido hermanos y hermanas. La ausencia de menciones sobre José en la vida adulta de Jesús, hace suponer que este habría muerto joven y que Jesús debió hacerse cargo de la carpintería de su padre para mantener a su familia, de ahí su reconocimiento como hijo de María (Mr 6,3) y no de José, como correspondía a la cultura judía de esa época. Aunque para muchos constituye una gran incógnita el resto de la infancia de Jesús y más que eso las razones de su  omisión. Jesús habría sido presentado en el templo como cualquier infante judío y también habría participado juntoa a su familia en las fiestas tradicionales jerosolimitanas.

Los testimonios  de los evangelios nos dicen que Jesús comenzó su vida pública  después de Juan el Bautista, en el año quince del reinado de Tiberio César (Lc 3,1ss), o sea  en 26 a 29 d.C. de acuerdo con cálculos variantes. Jesús tendría entonces, entre treinta  y cuarenta años (Lc 3,23) y no más de cincuenta (Jn 8,57).  La mayoría se inclina a la cifra cercana a los treinta.

En estos años Jesús vivió bajo Augusto y Tiberio en Roma,  Arquelao, Antipas y Filipo en Galilea y Coponio, M. Ambivio, Anio Rufo, Valerio Grato y Poncio Pilato, administrando Judea.

Respecto a los últimos momentos del  ministerio de Jesús, debemos decir que no sólo los evangelios atestiguan su muerte en manos de Pilato, sino que también Josefo y Tácito. Además según los estudios que han buscado la determinación de estas fechas, Fotheringham y Schoch  han  concluido que  el 15 de Nisán cayó viernes el año 27 y el 14 de Nisán en los años 30 y 33. Entonces, la cronología de Juan sería la más aceptada ya que él es quien data el 14 de Nisán como día de la crucifixión y registra tres fiestas pascuales a las cuales habría asistido Jesús, coincidiendo con el año 30  ó 33 como data de su muerte en la cruz.

7

                        Entorno sociopolítico del ministerio de Jesús.

 

El entorno socio político de la actividad pública de Jesús es muy complejo. En este encontramos, además del dominio romano, un gobierno local en manos del Sanedrín (un consejo de ancianos con atribuciones religiosas y de  administración local), siendo posiblemente el de Jerusalén el que tuviera mayor incidencia en las relaciones con las autoridades romanas.

Existían distintos grupos, según su posición frente a la ocupación imperial . Se destacan  los herodianos, fieles vasallos de Herodes y pro-rromanos,  saduceos, quienes pactaban con las autoridades romanas de manera tal que ostentaban poder mediante el control religioso del pueblo a través del Sanedrín. Otros dos grupos que podríamos considerar como los intelectuales y conocedores de la Ley ,eran los fariseos que disputaban con los saduceos por el arrogante dominio que dicho grupo tenía sobre el templo de Jerusalén, las finanzas y la hegemonía religiosa. Los fariseos eran absoluta minoría en el Sanedrín y no pertenecerían, como los saduceos, a las familias de la aristocracia judía.  Los evangelios menciona también  a escribas,  sacerdotes y ancianos, refiriéndose en el primer y segundo caso a fariseos y saduceos indistintamente y en el tercero a los patriarcas miembros y no miembros del Sanedrín, aristócratas y terratenientes que se preocupaban más de los aspectos políticos que religiosos, en el alto nivel judío. Con excepción de algunos fariseos, la mayoría de estos grupos eran partidarios o  a lo menos tolerantes del dominio itálico.

En el otro sector de la sociedad judía de esos años se encuentran los campesinos, pescadores, pastores, artesanos, pequeños comerciantes, gentes de lo que llamaríamos hoy clase media y baja, entre los cuales no había simpatizantes con el imperio.  Posiblemente de entre estos  sectores sociales surgió el grupo revolucionario conocido como los Sicarios o Zelotes, que esperaban el momento de usar las armas contra Roma.  Además existían otros movimientos populares de tipo mesiánico.

Es factible que existieran además un gran número de otros grupos que anidaban sentimientos mesiánicos y de liberación, así como otros predicadores y maestros que iban y venían con y sin seguidores por el desierto de Judea.

8

Cornelio Tácito (54 – 119)       Anales (68 – 117)

“…… Pero ni por la laboriosidad humana ni por los sobornos del “Princeps” ni por las expediciones al dios cesó la mala opinión ( “infamia”) de que se dejase de creer  que el incendio había sido ordenado.

Por lo tanto, para acabar con el rumor, Nerón declaró reos a los que el vulgo llamaba “Chrestianos”, mal vistos por sus abominaciones (“flagitia”) y los condenó a castigos muy rebuscados.  El autor, cuyo nombre fue “Christus”, había sido condenado por el Procurador Poncio Pilato, siendo emperador Tiberio. Habiendo sido reprimida, esta ,miserable (“exitiabilis”) superstición irrumpía de nuevo al presente, no sólo por Judea, origen de este  mal, sino también por la ciudad, lugar donde confluye y se  celebra todo lo atroz y vergonzoso  que viene de todas partes.

En consecuencia, castigados primero los que eran conocidos y después por denuncia, una enorme (“ingens”) multitud de ellos no fue en realidad condenada por el crimen del incendio sino por odio al género humano. Y a los condenados a muerte se les agregaron escarnios tales como que, recubiertos con pieles de fieras, perecieron destrozados por perros; muchos fueron crucificados o quemados y otros, al acabar el día, fueron quemados como iluminación nocturna.

Nerón había ofrecido sus jardines para espectáculo y devoraba esta diversión circense mezclado con la plebe, estilo de cochero o instalado de su carro. por esto se originó un sentimiento de compasión hacia los que debían haber recibido merecidos castigos ejemplares ya que fueron consumidos no en algo de utilidad pública sino por la crueldad de uno solo.”

(id., op. cit. , nn.33-34)

9

C. Suetonio Tranquilo (75 – 160)       Vida de Claudio (ca. 120)

         Condenó los tributos a perpetuidad a los troyanos en cuanto padres de la nación romana, habiendo leído una antigua carta en griego del Senado y Pueblo Romano en que, finalmente, se prometía alaianza (“societas”) y amistad al rey Seleuco si conservaba libres de toda imposición a sus consanguíneos troyanos.

Expulsó de Roma a los judíos que continuamente armaban tumultos por iniciativa de “Chresto” (“impulsore Chresto”).

Permitió a los embajadores de los germanos que se sentaran en la “orchestra” ……

10

Vida de Neron (ca. 120)

            Bajo su gobierno, muchas cosas, aunque severamente resistidas fueron de todos modos impuestas, incluso sin estar legalmente constituidas: …… los cristianos, clase (“genus”) de gente de una superstición nueva y dañona (“maléfica”) fueron cargados de suplicios; fueron prohibidas las diversiones de los cocheros que tenían la antigua costumbre de  …………………………………………………

Noperdonó ni siquiera al pueblo ni las formtificaciones de su tierra  natal.

Alguien dijo en el hablar común:

“cuando yo muera, la tierra se mezclará con fuego”.

            El dijo, más bien: “Cuando yo viva”. Y así lo hizo a cabalidad: Como le disgustaba la fealdad de las viejas construcciones y las estrecheces y recovecos de las callejuelas, incendió la Ciudad tan abiertamente que muchos “consulares” no tocaron a sus “Cubicularii” sorprendidos en sus propiedades con estopa y yesca; ciertos graneros cercanos a la “Domus Aurea”, cuyo emplazamiento deseaba grandemente, fueron demolidos con maquinaria de guerra ya que estaban construidos con muro de piedra, e incendiados. Seis días y siete noches se ansañó esta calamidad, empujada la plebe a los refugios de las tumbas y nichos. Entonces ardieron además una inmensa cantidad de villas (“insula”), las casas de los antiguos generales adornadas aún con los trofeos de los enemigos y los templos de los dioses consagrados  y dedicados por los reyes  y posteriormente durante las guerras púnicas y de las Galias y todo lo que se conserva desde  antiguo como digno de ser visto y recordado.

Contemplando este incendio desde la torre Meceniata y, – según él decía – , estimulado por la belleza de la hoguera, cantaba “La destrucción de Trioya” con su acostumbrada teatralidad (“in illo suo scaenico habitu”). Además, para no perder nada de lo que pudiera  ser considerado como boptín y “manubia”, no permitió que nadie se acercase a los restos de sus cosas, prometiendo la remoción gratuita de cadáveres y escombros. No habiendo recibido casi ninguna contribución, casi agotó con exacciones las provincias y la riqueza de los particulares.

(id. op. cit.,nn 39-41)

11

Clemente Romano (escirbe  ca. a 96)        Carta a los Corintios

La Iglesia de Dios que peregrina en Roma a la Iglesia de Dios que peregrina en Cirnto, a los llamados por voluntad de Dios para ser santificados por medio de Nuestro Señor Jesús Cristo: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios “Pantókrator”; que sea plena por Jesús Cristo.

Hermanos:

A causa de las repentinas y sucesivas calamidades y tropiezos que nos han sucedido, estimamos que volvemos  tarde nuestra atención a los asuntos deseados por vosotros, queridos. (se trata) de la anarquía (“stasis”) extraña y ajena a los hijos de Dios, aborrecible e indigna que unas pocas personas temerarias y audaces encendieron hasta tal insolencia que vuestro nombre sacro e ilustre y digno de ser amado por todos los hombres, es grandemente insultado ………………………..

Pero, para dejar los ejemplo (“hypodeigma”) de los antiguos vengamos a quienes llegaron a ser atletas cercanos: Tomemos los exelente ejemplos (“hypodeigma”) de nuestra generación. Las mayores y más justas columnas fueron perseguidas por celo y envidia y combatieron hesta la muerte. Pomgamos ante nuestros ojos a los nobles (“agathos”) apóstoles : A Pedro quie, a causa de un celo injusto, soportó no uno o dos sino muchos trabajos y así, habiendo dado testimonio, partió al debido lugar de la gloria. Por celo y discordia, Pablo pudo ostentar el premio de la perseverancia: siete veces llevó grilletes, escapó, fue apedreado; hecho pregonero (“keyx”) en Oriente y Occidente, recibió la  excelente fama de su fe. Enseñó la justicia al mundo entero, llegó  a los límites de Occidente y habiendo dado testimonio ante los prefectos (“hegoumenos”), se alejó así del mundo y partió al lugar santo habiendo llegado a ser el mayor ejemplo (“hypogrammos”) de perseverancia.

A estos varones que llevaban su vida civil (“hosiôs politesaumenos”) se agregó una gran muchedumbre y tormento por celo llegaron a ser entre nosotros un óptimo ejemplo (“hypodeigma”). Por celo fueron perseguidas las señoras (“gynaikes”) Danaides y Dirke : Habiendo padecido suplicios terribles e indignos, llegaron a la firme carrera de la fe. Las débiles de cuerpo recibieron excelente premio (“geras”). El celo apartó las esposas de los varones y cambió lo dicho por nuestro padre Adán: -”ahora ésto es hueso de mis huesos y carne de mi carne”.

El celo y la discordia subvertieron grandes ciudades y desarraigaron grandes naciones (“ethne”).

( C. Kirch, op cit. , nn. 10 : Inscriptio y && 1.5-6)

12

Q. Septimio Florens Tertuliano  ( + post 222) Ad Nationes ( Ca. A. 197)

 

Este nombre (cristiano) nació siendo “Princeps” Augusto; su escuela (“disciplina”) brilló con  Tiberio. Bajo Nerón arreció la  condenación para que desde aquí comencéis a ponderar acerca de la persona del perseguidor: Si ese “Princeps” fue piadoso, fueron los cristianos impíos, si justo, si casto, fieron los cristianos injustos, incestuosos. ¿Ese condenador demostró cómo somos nosotros, castigando, en verdad lo que era semejante a él!

Y sin embargo sólo quedó en vigor este único “Institutum neronianum”, el único justo y distinto de su autor: todos los demás fueron derogados!

(id. op cit. n 187)

BIBLIOGRAFIA

I.-         Fuentes

1.1                  Evangelio según Mateo

2.2                  Evangelio según Marcos

2.3                  Evangelio según Lucas

2.4                  Evangelio según Juan

II.- Literatura secundaria

2.1      Sobre método

2.1.1               Discurso de Juan Pablo II y Documento de la Pontificia comisión Bíblica. (1994), Interpretación de la Biblia en la Iglesia, Santiago, Chile, Editorial San Pablo.

2.1.2               TOPOLSKI, Jerzy (1982), «Metodología de la Historia»,      Madrid,                      España, Ediciones Cátedra.

2.1.3               WATSON, Duane (1994), Rethorical Criticism of the Bible. A                              comprensive Bibliography with notes on History and Method.                         New    York. USA.

2.2      Comentarios sobre las fuentes

2.2.1               ALEXANDER, David (1981), Manual Bíblico Ilustrado, Miami, USA,       Editorial Caribe, Tercera Edición.

2.2.2               BENOIT, Pierre (1974), Exégesis y Teología, Vol 1, Madris, España,                  Stvdivm Ediciones.

2.2.3.              BENOIT, Pierre, (1971),  Pasión y Resurrección del Señor,  Madrid, España, Ediciones Fax.

2.2.4               BENOIT, Pierre (1974), Sinopsis de los cuatro Evangelios,                                  Bilbao,España, Editorial Española Desclee de Brouwer.

2.2.5               BLANK, Josef  (1982), Jesús de Nazaret. Historia y Mensaje , Madrid, España, Ediciones Cristiandad, 2ª Edición.

2.2.6               BLINZLER, Josef (1959),  El Proceso de Jesús, Barcelona, España, Editorial Litúrgica Española S.A.

2.2.7               CULLMAN, Oscar (1974) , La realeza de Cristo y la Iglesia según el Nuevo Testamento , Madrid, España, Stvdivm Ediciones.

2.2.8               DOUGLAS, J.D, y otros, (1991) Nuevo Diccionario Bíblico , Barcelona , España, Ediciones Certeza, Primera Edición en Castellano.

2.2.9               BROX, Norbert (1986), Historia de la Iglesia Primitiva, Barcelona,           España, Editorial Herder.

2.2.10             DOWLLEY, Tim (1991), Atlas Bíblico, Michigan , USA, Editorial    Portavoz.

2.2.11             DUCCI, Francesco (1982) Jesús llamado Cristo. Introducción al Jesús de la historia y a su comprensión desde la fe, Bolognia, Italia, Ediciones Paulinas, Colección Teología y Pastoral.

2.2.12             DUFOUR, León (1982), Los Evangelios y la hisotira de Jesús,                          Barcelona, España, Editorial Herder.

2.2.13             FENTON, J. C. (1963), Saint Matthew, Baltimore, USA, The Pelican                    Gospel Commentaries, Penguin Books.

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2.2.15             HURAULT, Bernardo (1980), Sinopsis Pastoral de Mateo- Marcos-                   Lucas – Juan con notas exegéticas y pastorales, Madrid, España,                       Ediciones Paulinas.

2.2.16             HURLBURT, Lyman y otros (1977), Historia de la Iglesia Cristiana ,                   Miami, USA, Editorial Vida, Décima Edición.

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2.2.18             KLAUSNER, Joseph, (1991) Jesús de Nazareth, Su vida, su época,     sus enseñanzas, Madrid , España,     Editorial Paidos Orientalia.

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2.2.20             MC DOWELL, Josh (1988), Evidencia que exige un veredicto, Vol         II . Barcelona, España, Editorial Clie.

2.2.21             MORENO, Jaime (1996) La Búsqueda del Jesús Histórico, Texto de         consulta para la cátedra de Historia del Cristianismo y su base judaica          del programa de Magíster del Depto. de Ciencias Históricas de la         Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile,             Santiago, Chile.

2.2.22             MORENO, Jaime (1996) Introducción al estudio de la historia de   Jesús. Texto de consulta para la cátedra de Historia del Cristianismo     y su base judaica del programa de Magíster del Depto. de Ciencias             Históricas de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la             Universidad de Chile, Santiago, Chile.

2.2.23             ORLANDIS, José (1991), Breve Historia del Cristianismo ,                                   Santiago, Chile, Editorial Universitaria.

2.2.24             PIKAZA, Xavier (1992)  La figura de Jesús. Profeta, taumaturgo, rabino, mesías, Estella – Navarra, España, Editorial Verbo Divino

2.2.25             ROGIER, L. J. y otros (1982), Nueva Historia de la Iglesia, Vol 1,              Madird , España, Ediciones Cristiandad.

2.2.26             RYRIE, Charles (1996), Biblia de Estudio, Chicago, Illinois , Editorial Portavoz.

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2.2.28             SCHILLEBEECKX, Edward, (1971) Jesús la historia de un viviente, Madrid, España, Ediciones Cristiandad, Segunda Edición.

2.2.29             SCHWEIZER, Eduard (1974), Matthäus und seine gemeide,                               Stuttgarter Bibelstudien, KBW.

2.2.30             TOYNBEE, Arnold (1988), El Crisol del Cristianismo, Madrid, España, Editorial Labor S.A.; Flusser, David, El Hijo del Hombre.

2.2.31             TREBOLLE, Julio (1993), La biblia Judía y la Biblia Cristiana,                             Madrid, España, Editorial Trotta, S.A.

2.2.32             TRILLING, Wolfgang ( 1980), El Evangelio según San Mateo,                              Barcelona , España, Editorial, Herder.

2.2.33             TRILLING, Wolfgang (1970), Jesús y los problemas de su                                   historicidad, Barcelona, España, Editorial Herder.

2.2.34             UNGER, Merril (1987) Nuevo Manual Bíblico Unger, Michigan,                           USA, Editorial Portavoz.

2.2.35             VELASCO, Rufino (1992), La Igleisa de Jesús, Navarra España,                                    Editorial Verbo Divino.

2.2.36             VIELHAUER, Philipp (1991) , Historia de la Literatura Cristiana                          Primitiva  , Salamanca, España, Ediciones Sígueme.

2.2.37             WILLMINGTON, Harold (1995), Auxiliar Bíblico Portavoz   Michigan                   USA. Editorial Portavoz.


[1] Según Schierse  este habría comenzado desde muy temprano.

“Existió un evangelio desde el momento mismo de pascua, desde que los discípulos de Jesús creyeron que el crucifi­cado había sido resucitado por Dios y colocado en una existencia nueva y definiti­va»

(Franz, SCHIERSE, Introducción al Nuevo Testatmento, Biblioteca Teológica, Barcelona, España,Herder, 1983, p 106

[2] Por ejemplo, Vielhauer, citando a Kümmel, plantea que el autor no es «el médico amado», compañero de viaje de Pablo (Col 4,14 ; Fil 24) puesto que de haberlo sido no tendría los errores históri­cos que a continuación se resumen:

La afirmación de un segundo viaje a Jerusalén antes del Concilio de los Apóstoles (Hch 11,29 ; 12, 25) que contradi­cen  Gal 1,17 ; 2,1.

El relato del Concilio de los Apóstoles según el cual Pedro y Santiago defienden la misión a los paganos libre de la Ley (Hch 15,17-21), mientras que Gal 2,1 es Pablo el que las defiende.

El «Decreto Apostólico» (Hch 15,23-29) que se halla en contradicción con Gal 2,6-9.

Se agregan diferencias de tipo teológicas y detalles del apostolado de Pablo.

                                              (Philipp VIELHAUER, ob. cit. ps 409-410)

[3] Para Schierse el contexto histórico es reflejado en el evangelio al resumir que :“la creciente distancia temporal de los acontecimientos salvíficos originales, el retraso de la parusía, la  aprición generalizada de las primeras señales de cansancio en las comunidades.”

(Joseph SCHIERSE, ob. cit. p 121)

[4] Como señala Vielhauer:

«Los primeros testimonios de la iglesia antigua acerca de Juan son divergentes, como hemos indicado. La opinión que se impuso y que atribuía su composición a Juan, hijo de Zebedeo, aparece por primera vez en Ireneo (año 80 aproximadamente). Escribe este: «Además(de Mt, Mc y Lc), Juan, el discípulo del Señor, que  reclinó la cabeza sobre su pecho, compuso también su evangelio durante su permanencia en Efeso, Asia menor.»

(Adver­sus hareses III 11; Euseb HE V 8,4)…….

Según Ireneo, pues, Jn, fue el último de los cuatro evangelios en cuanto a fecha de redacción, y su composición, y su autor es el «discípulo del Señor» y apóstol Juan, que lo compuso en Éfeso, donde vivió hasta los días de Trajano (haer II 22,5;III 3,4). Polícrates, obispo de Éfeso (190 aproximadamente), atestigua asimismo la existencia de un Juan en Éfeso y lo identifica como el discípulo amado: «Pero también Juan, el que había reclinado la cabeza en el pecho del Señor, el sacerdote, el portador de la bandeleta en la frente, es el testigo y maestro que murió en Efeso» (Adver­sus hareses III 31,3; Euseb HE V 8,4) »

 

(Phillip VIELHAUER, ob. cit. p. 471)

            Las fuentes externas al mismo evangelio se complementan algo más con el canon de Muratori (año 200 aproximadamente), pero a la larga identifican a tres personajes, en forma independiente uno de otro, que tal vez correspondan a personas distintas o sean el mismo aunque no hagan asociación entre ellos: a Juan, el hijo de Zebedeo, a Juan de Efeso y al Anciano Juan.

En los escritos joánicos encontramos interpreta­ciones que nos aproximan al o los autores. El texto menciona varias veces al discípulo amado (13,23-25; 19,26 s; 20,2-8), pero no aclara que este sea el autor. Ahora bien, los críticos de las formas indican que el cap 21 es una adición de un especie de editor posterior y que constituye la única parte en que se atribuye el cuarto evangelio al discípulo amado. De ser así, faltaría por comprobar que efectivamente el discípulo amado era Juan hijo de Zebedeo, situación que aún se discute. Del mismo modo, en las cartas de Juan vemos que quien firma es el Anciano y no se puede establecer que sea Juan, aunque parece ser el mismo autor del evangelio dadas las características del estilo literario y la retórica sobre el amor. Finalmente es Juan quien firma como autor de Ap, manteniéndose la tradición que es el mismo Juan, hijo de Zebedeo.

[5]               Ellas se resumen:

1.-           Persecución social de parte de los paganos (1ª Tes).

2.-           Inminente regreso de Cristo (Parusía) y desorientación por la resurrección de los muertos. (1ª Tes ; 1ª y 2ª Cor).

3.-           La salvación por gracia, en comparación con la ley judía (Gal).

4.-           División de la iglesia en partidos o grupos.[5]

5.-           Problemas en torno al matrimonio y la sexualidad (1ª y 2ª Cor).

6.-           Procesamiento ante tribunales paganos ( 1ª y 2ª Cor).

7.-           Expulsión de los judíos de Roma. (Rom – 1ª Cor).

8.-           Aparición de falsos maestros y herejes (Fil).

9.-           Persecución a la iglesia (Fil).

10.-         Esclavitud y fraternidad (Flm).

11-          Distanciamiento del judaísmo sinagogal (Rom)

[6] Ejemplo.

                «En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron    hambre, y comenzaron a arrancar  espigas y a comer. Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.»     (Mt 12,1-2)

El primer tipo de análisis literario  podría hacerse como quien llena una ficha tipo o modelo.

1.- Personajes:   Jesús, sus discípulos, los fariseos.

2.- Lugar:   Los sembrados.

3.- Momento:   En aquel tiempo, durante el día de reposo.

4.- Circunstancia:   Los discípulos tenían hambre.

5.- Actitud – acción:   Los discípulos cortan espigas y comen.

6.- Actitud – acción:   Los fariseos critican a los discípulos.

7.- Problema:   Transgresión de la ley sobre la actividad durante el día de reposo.

[7] Ejemplo:

1.-Estaban en las afueras de alguna aldea o ciudad.

2.-Jesús no tuvo hambre, sino sus discípulos.

3.-Los fariseos critican a  los discípulos basados en la Ley.

[8] Ejemplo no es correcto concluir que :

1.-Los fariseos no se atrevían a criticar a Jesús y sólo lo hacen sobre los discípulos.

2.-Los fariseos no comían durante el día de reposo.

[9] Veamos un ejemplo:

«Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les repren­dieron.

Pero Jesús dijo : Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.»

(Mt 19, 13-15)

Del texto podemos decir que tiene la siguiente estructura:

1.-Introducción:   «Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase.»

2.-Núcleo:

a) Reacción de los discípulos:         «Y los discípulos les reprendier­on»

b) Respuesta de Jesús:                      «Pero Jesús les dijo: dejad a los niños venir a mí, y no se lo impi­dáis;

c) Enseñanza de Jesús:                     «porque de los tales es el reino de los cielos.»

3.- Conclusión y remate:                    «Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.»

[10]             Al respecto, Ernest Käsemann postula tres etapas de la tradición oral, dentro de un proceso de formación de cuarenta años:

a)            Dichos individuales, perícopas.

b)            Recopilación con fines omiléticos.

c)             Establecimiento de la aparición de Jesús sobre la Tierra dentro de un marco de espacio y tiempo.

Por su parte Vincent Taylor propone:

1º            Período: 30 d.C. 50 d.C. ; no hay registro escrito a parte de la pasión.

2º            Período: 50 d.C. 65 d.C. ; la característica es el intento de recoger los elementos dispersos de la tradición en grupos.

3º            Período: 65 d.C. – Final ; impulso especial en la tarea de la recopilación, posiblemente por la expansión de la misión gentil.

Respecto a este último período, Taylor señala:

«Un impulso especial a la tarea de la recopilación del Evangelio fue dada por la rápida expansión de la Misión Gentil, el lapso de tiempo y la creciente necesidad de instrucción y defensa cristiana»

(Josh McDOWELL,ob. cit. p  310)

[11]

a)            El hombre hidrópico                                         Lc 14,1-6

b)            Pregunta del Bautista                                       Lc 7,19; Mt 11,2

c)            El paralítico                                                         Mc 2,3

d)            Comiendo con publicanos                                              Mc 2,15

e)            El ayuno                                                                              Mc 2,18

f)             Trigo y sábado                                                   Mc 2,23

g)            La mano seca                                                    Mc 3,1

h)            Belzebub                                                             Mc 3,22

i)             Limpio e impuro                                                Mc 7,5

j)             El divorcio                                                           Mc 10,2

k)            El rico                                                                   Mc 10,7

l)             Los hijos de Zebedeo                                       Mc 10,35

m)           La autoridad                                                       Mc 11,27

n)            El dinero y el tributo                                          Mc 12, 13

ñ)            La resurrección                                                  Mc 12,18

o)            El gran mandamiento                                       Mc 12, 28

[12]

a)            El endemoniado en la sinagoga

b)            La suegra de Pedro

c)             El leproso

d)            El paralítico

e)            El endemoniado gasareno

f)             La hija de Jairo

g)            La mujer con el flujo de sangre

h)            El sordomudo

i)              El ciego cerca de Betsaida

j)              El epiléptico

k)             El ciego Bartimeo

l)              El endemoniado mudo

m)           El joven en Naín

n)            El apasiguamiento de la tempestad

o)            La alimentación de los cinco mil

p)            Andar sobre el agua

q)            La maldición de la higuera

r)             La pesca milagrosa

[13]

a)            El leproso                                                                            Mc 1,40-45

b)            La tempestad                                                                     Mc 4,35-41

c)            Los demonios y la piara de cerdos                                               Mc 4,1-20

c)            La hija de Jairo                                                                  Mc 5,1-20

d)            La alimentación de 5000                                                 Mc 6,35-44

e)            Andando sobre el mar                                                     Mc 6,45-52

f)             El sordomudo                                                                    Mc 8,32-37

g)            El ciego de Betsaida                                                         Mc 8,22-26

h)            El muchacho epiléptico                                                   Mc 9,14-29

[14]             Algunos pasajes tipo son:

a)            Acerca de la división y las señales                                               Lc 12,49 – 51

b)            ¿A qué vino Jesús?                                                          Mc 2,17

c)             El exorcismo a distancia                                                 Mt 15,24

d)            Curaciones en Capernaum                                            Mc 1,38

e)            Milagros en Galilea                                                          Lc 4,43

[15]

a)            Del sembrador                                                                  Mt 13

b)            Del buen samaritano                                                       Lc 10, 30-37

c)             Del rico insensato                                                             Lc 12, 16-21

d)            De la oveja, la moneda,

y el hijo perdidos                                                                              Lc 15, 3-32

e)            De Lázaro y el hombre rico                                            Lc 16, 19-31

f)             Del rebrote de la higuera                                                Mt 24, 32-35

g)            De las diez vírgenes                                                         Mt 25, 1-13

h)            De la separación de las                                                   Mt 25, 31- 46

ovejas y los cabritos

[16] El Códex Bezae, identificado por un letra “D”,  corresponde a un texto del siglo VI que aunque no contiene completamente el Nuevo Testamento es aceptado por algunos críticos por la aproximación que conserva con los vocablos griegos de los textos antiguos.

[17] El Códex Sinaítico pertenece al siglo IV y contiene en 148 hojas al Nuevo Testamento íntegramente. Fue encontrado por Tischendorf en el monasterio de Santa Catalina en el monte Sinaí en 1844 y 1859. Este Códex contiene además algunos fragmentos del Antiguo Testamento en griego.

[18] Tertuliano es un escritor latino de Cartago (150  d.C.- 222 d.C.) que leyó  cuatro evangelios, 13  epístolas paulinas, Hch , 1ª de Pedro, 1ª Jn, Judas y Apocalipsis y elaboró sus opiniones.

[19]             Entre los manuscritos  más antiguos encontramos también el Códice Vaticano. Este, representado mediante una “B”, pertenece al siglo IV y se encuentra en la biblioteca del Vaticano, en Roma desde 1481. Contiene casi todo el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, excepto Hebreos 9,14 al 13,25, las epistolas pastorales de Filemón y el Apocalipsis.

[20] El Hades corresponde al infierno en la tradición judía.

[21] Veamos un ejemplo: En Lc 5,1-11 tenemos la  Pesca milagrosa en la cual Jesús dice a Pedro: «desde ahora serás pescador de hombres»; Mt 4,18-22  por su parte relata la misma expresión de Jesús  a Pedro, pero no  incluye  pesca alguna; Lo mismo ocurre con Mc 1,16-20  quien  repite el llamamiento y no describe ninguna pesca que pudiera relacionarse al relato de Lc. Finalmente Jn 21,1-14 describe una escena en que Jesús se aparece a los discípulos después de la Pascua. Aquí están  Pedro y los hijos de Zebedeo y se produce una pesca milagrosa. Estos relatos nos narran los mismos episodios, pero con el sello de cada autor. Mt y Mc narran simplemente el llamamiento de los discípulos y Lc y Jn incluyen un milagro sobre los peces capturados por estos pescadores. La diferencia categórica es que en Lc el hecho es prepascual y en Jn postpascual. ¿Qué razón podemos encontrar para explicar tal diferencia cronológica? Posiblemente a Lc le pareció un buen contexto para una tradición recreada a orillas del mar en Galilea, al momento de ser llamados los discípulos.

[22]  Ver capítulo III el imaginario de Pedro, según las menciones que de él hay en los evangelios.

[23]   “Lo más llamativo es que no figura en el anuncio del ángel que, según Mc. 26,7 era para “sus discípulos y Pedro”; Mt 28,7 lo hace valer sólo para “sus discípulos” . Pero también en el descubrimiento del milagro de la higuera, figuran en Mt 21,20 “los discípulos” en vez de Pedro (Mc 11,21).

Por otra parte aparece en 15,15 ; 17,24-27 y 18,21.  En estos tres casos se trata de instrucciones halájicas que regulan comportamientos éticos. Es necesario subrayar que aquí Pedro habla en nombre de todos los discípulos. Según 15,15 es él quien pregunta, pero Jesús responde a todos los discípulos en segunda persona plural. También en la cuestión del tributo del templo o en la práctica del perdón, el contenido de la instrucción vale para todos. Y cuando Pedro habla en 19,27, dice: “Nosotros hemos dejado todo”, y Jesús les responde a todos. Y justamente en la confesión de Pedro, cuando se le hace promesa tan especial sólo a él, Jesús se dirige a , una vez más a todos (16, 20-21-24). También en 26,35 habla Pedro; sin embargo se agrega inmediatamente: “Del mismo modo hablaron también los discípulos “. En Getsemaní, Jesús se dirige a Pedro en segunda persona plural (26,40) porque, de hecho, en él se dirige a todos los discípulos”.          (Rufino  VELASCO, La Iglesia de Jesús, proceso histórico de la conciencia eclesial , Navarra, España, Ediciones Verbo Divino,1992, p 16)

[24]  “Las referencias a él en  Jope, Cesarea y otros  lugares, sugieren que se decicó a la obra misionera en Palestina (es indudable que Jacobo se hizo cargo del liderazgo en Jerusalén). Fue encarcelado en Jerusalén , y después de escapar milagrosamente se dirigió a “otro lugar” (Hch 12,17). Es inútil toda tentavida de identificar dicho lugar. Sabemos que fue a Antioquía (Gá 2,11ss); puede haber ido a Corinto, aunque  probablemente no por mucho tiempo (1ªP 1,1) . Está intimamente ligado a cristianos residentes en el N de Asia Menor (1ªP  1,1)  y posiblemente la prohibición cuando Pablo quizo ir a Bitinia (Hch 16,7) se debió al hecho de que Pedro estaría trabajando en esa zona. “          (DOUGLAS. Ob. cit. p 1063)

[25] “Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar.Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los  de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aún Bernabé fue también arrastrado po la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban correctamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú ,siendo judío, vives como los gentiles y no como judío ¿Por qué obligas a los gentiles a judaizar?”          Gal, 2, 11-14

[26] Pedro procedería de Betsaida (1,44) y fue llevado a Jesús por su hermano Andrés, ex discípulo de Juan el Bautista. Confesó que Jesús es el Cristo (6,68-69) y dejó que Jesús lavara sus piés. (13,6-24). El autor narra un anuncio  de la negación en la noche del arresto (13,36), cuando corta la oreja de Malco en el huerto defendiendo a Jesús (18,10-11)  y por su puesto la triple negación (18,15-18). Jn señala que visitó la tumba vacía (20,2-10), participa de la pesca post pascual (21,1-3) y finalmente recibe la orden de Jesús de apacentar sus ovejas (21,15-19)

[27] No debemos olvidar que el Antiguo Testamento fue un recurso utilizado reiteradamente por los escritores neotestamentarios, así como la necesidad de utilizar figuras metafóricas que fueren familiares para los judíos. O sea, en el Antiguo Testamento, La Roca tiene diversos usos simbólicos; los autores de la tradición usan los referentes a la circunstancia.

[28] Los textos en donde se utiliza Petra son :

Mt 7,24 – 25 ; 16,18 ; 27,51 y 60 ; Mc 15,46 ; Lc 6,48 ; 8,6 ; Ro 9,33 ; ; 1ª Co 10,4 ; 1ª Pe 2,8 ; Ap 6,15-16

[29] “Ydijo: Anda, y di a este pueblo:Oid bien, y no entendáis; ved por cierto, más no comprendáis.

Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta ni haya para él sanidad. “

[30] “He aquí yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovecha Cristo. Y otra vez testifico  a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar  toda la ley. De cierto os desligásteis, los que  por la ley  os justificáis, de gracia habéis caído……..porque en Cristo  Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.”             Gal 5, 2-6

[31]  “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto: no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. “

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