Historia de Israel:
Una visión secular a la vida del pueblo escogido

Quiero dedicar este trabajo a Dios, puesto que Él es el dueño de la Historia. A mi esposa e hijas, quienes son mi inspiración para trabajar.

Maximiliano Hartard Vásquez

1990

PRÓLOGO

La historia de Israel es considerada por muchos una serie de relatos bíblicos, casi mitológicos y no como la historia certera de un pueblo. La idea de que en la historia israelita se mencionen hechos particulares que son verdaderos milagros (considerados así por quienes somos creyentes) genera en otras personas la sensación de poca veracidad de los relatos bíblicos y de la tradición hebrea.

Si algún historiador quisiera separar la historia llamemos secular de Israel, de la historia bíblica puede narrar y explicar todos los procesos por los cuales pasaron los judíos sin inconveniente. Sin embargo los relatos registrados en las Sagradas Escrituras no son una metáfora ni un conjunto de milagros creíbles o no por un lector, sino cada uno de ellos tiene estricta relación con la historia no sólo de Israel, sino además con toda la historia antigua. En algunos casos la única fuente de información respecto a etapas históricas israelitas es la Biblia misma. De tal manera que uno de mis objetivos es contribuir con una mayor valoración a los relatos históricos narrados en las Sagradas Escrituras.

Por otro lado, nos guste o no, toda la historia antigua, vale decir, la historia egipcia, mesopotámica, asiria, persa, griega, fenicia y romana, en algún momento tiene relación con la historia hebrea siendo este último pueblo un importante agente en la consumación de la ya mencionada Historia Antigua.

Por último creo que para todos los cristianos, entiéndase católicos, ortodoxos y protestantes en general, la historia del cristianismo comienza en la historia de Israel y la fe en la misión redentora de Jesucristo se fortalece al conocer la relación de esta nación con Dios.

Este trabajo presenta una perspectiva cristiana de la historia de Israel desde los fundadores de este pueblo hasta la diáspora durante el Imperio Romano y a través de él es probable que comprendamos el por qué , precisamente Israel, un pueblo oriental (léase del Cercano Oriente) cuya tradición y religión más ha llegado al mundo cristiano Occidental, aún pase por guerras como las de otrora y los que es más, aún esté esperando al Mesías.

Maximiliano Hartard Vásquez

Magíster en Historia

INTRODUCCIÓN

Aunque la tarea más importante del cristiano de hoy es la proclamación del Evangelio, es de mucha validez el perfeccionamiento del conocimiento de las Sagradas Escrituras, tanto del Nuevo como del Antiguo Testamento. Para conseguirlo debemos buscar el mejor apoyo a nuestra mano, sean textos, folletos, investigaciones, y todo tipo de publicaciones. Pensando en esto y considerando que la historia de Israel es, a su vez, la historia de la salvación de la humanidad, podemos mejorar dicho conocimiento a la luz de la misma Biblia, la ciencia histórica y la arqueología.

               La historia de Israel comienza con la promesa de Dios a Abraham, a quien dió una gran descendencia con la cual se formó dicho pueblo. Al mismo tiempo la salvación de la humanidad comienza en esta misma promesa, tal como lo vemos en Génesis XII,3. donde dice «Bendeciré a los que te bendijeren y a los que te maldijeren maldeciré; y serán en tí benditas todas las familias de la tierra.»,(1) haciendo una clara alución a Jesucristo como su más importante descendiente. De esta

manera el estudiar el Antiguo Testamento nos permite a nosotros comprender más aún la voluntad de Dios y la consumación posterior de la Redención.

Debemos recordar que la Historia de Israel no es una historia aislada. Muy por el contrario, la historia de este pueblo está totalmente ligada a los sucesos más importantes que marcaron el origen y desarrollo de las antiguas civilizaciones e imperios. Así Babilonia, Asiria, Egipto, Fenicia, Persia, Grecia y Roma se cruzan en diferentes períodos con las historia hebrea.

               Finalmente quisiera agregar que aquellos que piensan que la vida del pueblo israelita es una serie de milagros o hechos narrados metafóricamente o son sólo fábulas, mitos o leyendas tienen aquí la oportunidad de comprobar lo contrario, ya que los historiadores consideran seriamente la actuación de esta nación en el marco general de la historia y además la arqueología ha demostrado fehacientemente la existencia de personajes y hechos cuya única fuente escrita de información ha sido la Biblia. Encontramos así cada vez mayores explicaciones a misterios del pasado y comprobamos grandes similitudes o paralelos entre las narraciones bíblicas y los hallazgos arqueológicos de los últimos años.

La historia de Israel es la introducción a la historia de la salvación, sin embargo el pueblo judío aún no ha reconocido este don inefable. Mediante la lectura de estas líneas podremos comprender por qué el pueblo escogido por Dios, aún no ha reconocido a su Hijo y Redentor y lo que es aún más, todavía le espera.

CITAS INTRODUCCIÓN

1)«La Biblia de Estudio» . Mundo hispano. Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569). Revisada por Cipriano de Valera (1602). Otras revisiones: 1862 – 1909 – 1960

CONSIDERACIONES GENERALES

               Lo primero que debemos aclarar en este trabajo es que ha sido difícil encontrar cronologías exactas o bien coincidencia entre los diferentes textos de Historia respecto a fechas importantes. En segundo lugar los datos y fechas conocidos se basan en cronologías locales, es decir, que en cada reino ( Egipto, Fenicia, Mesopotamia) tenían su propia secuencia de años y tiempo además de listas de reyes, en cuyos gobiernos ocurrió una u otra cosa, contando los años dentro de cada reinado y no con una secuencia general. Por ejemplo: El año 12 del reinado de Amenoteph III. De tal manera que sólo cuando se nombra un acontecimiento externo a alguno de estos reinos, recién allí se puede establecer un paralelo con lo que ocurrió en otro lugar. Así las fechas planteadas a nivel general, aunque muchas son de bastante exactitud gracias a la arqueología o los textos de los antiguos cronistas, corresponden a aproxima­ciones con márgenes que pueden ir desde 2 a 5 ó más años.

Por otra parte respecto a la historia humana, debemos pensar que muchos otros acontecimientos requieren explicaciones más profundas o complejas, las cuales encontramos en los fundamentos científicos o dogmáticos.

               Todo comenzó en la Creación. Para algunos la Gran Explosión. Respecto al origen de la Tierra, la explicación científica, aunque posee grandes coincidencias con el orden en que Dios creó todo, plantea aspectos distintos que atribuyen dicha situación sólo a fenómenos naturales o fortuitos. Por otro lado, aunque las teorías científicas se van renovando, siempre existirán hechos que serán difíciles de explicar.

De tal manera que aunque la historia humana comience mucho antes, nuestro estudio lo remitiremos a los últimos 3.000 años antes de Cristo, fecha en la cual ya existe información válida para nuestro objetivo y es una fecha perfecta para iniciar un estudio del pueblo de Israel.

Las fuentes utilizadas han sido principalmente la Biblia misma, Enciclopedias y libros específicos de Historia Universal, el texto «Y la Biblia tenía razón», de Werner Keller, la Nueva Biblia Latinoamericana, «Dios habla hoy» versión popular, reportajes de revistas diversas, «El Pentateuco» y «Los libros Históri­cos» de Pablo Hoff, los estudios de Donald J. Wiseman y José Borrás sobre «Cronología Bíblica» y «El Período Intertestamentario», » Historia de los Judíos» de Paul Johnson y algunas publicaciones de la comunidad Judía residente en Chile.

               Finalmente, para un erudito cristiano, las siguientes preguntas ya tienen una respuesta, pero aún hay muchas personas que se preguntan lo mismo y quizás sean dudas que hoy tiene Ud.

¿Por qué Israel aún espera al Mesías? ; ¿Qué importancia tiene el escenario geográfico de la historia Hebrea y la relación que esta tiene con egipcios, asirios, babilonios, persas, griegos y romanos?

Le invito a que busque sus propias respuestas.

CAPITULO PRIMERO

A B R A M   E N   M E S O P O T A M I A

I.‑ Marco geográfico.

Todo acontecimiento histórico se desarrolla en algún escenario particular. En muchos casos el entorno geográfico permite explicar situaciones de índole histórica, social, económica, bélica o cultural. Por ello siempre es importante dar una mirada a la geografía del lugar en que se desarrollan los acontecimientos para una mejor comprensión de estos y no hablar en abstracto sobre regiones específicas.

               Partamos entonces por lo más gráfico, si observamos un mapa de la región hoy día denominada ‘Golfo Pérsico’, veremos que desembocan dos ríos que escurren en forma paralela: el Tigris y el Eufrates los cuales nacen en las montañas de Armenia en el Kurdistán. El área encerrada por ambos ríos recibe el nombre de ‘Mesopotamia’, palabra griega que significa ‘Tierra entre ríos’. Es en este lugar donde comienzan a desarrollarse una de las primeras civilizaciones de la historia, al igual que en el norte de África en donde está la desembocadura del río Nilo.

¿Por qué esta coincidencia?. Pienso que para que una agrupación humana se desarrolle y alcance un alto grado de civilización, es necesario que pase por algunas etapas:

a) Cazadores y recolectores (nomadismo)

b) Agricultores y domesticadores (sedentarismo)

c) Levantamiento de aldeas, urbanismo simple y dominio de la naturaleza (diques, canales de regadío)

d) Aumento de población y división en clases sociales

e) Aparición del comercio y organización monárquica y/o sacerdotal.

f) Urbanismo complejo (templos, edificios, fortificaciones), sistema monetario y escritura.

Del mismo modo, y para que estas etapas se desarrollen normalmente, son necesarias ciertas características geográficas que faciliten e incentiven el proceso ya señalado.

Dichas características, en igual orden de importancia son las siguientes:

1) Agua dulce; para beber y regar los cultivos.

2) Tierras fértiles; para pastizales y siembras.

3) Cercanía del mar; para obtener alimento y vía de comunicación.

4) Montañas cercanas; protección natural y minerales.

5) Clima ideal; es decir Mediterráneo, aquel en que se diferencian claramente las cuatro 4 estaciones facilitando los períodos de siembra y cosecha.

Pues bien si revisamos una serie de lugares ubicados en el Cercano Oriente, comprobaremos que cumplen con los requisitos geográficos mencionados y que al fin de cuentas fueron el escenario de los primeros milenios de la historia antigua. Mirando el mapa vemos que se destacan las regiones de Mesopotamia, Asiria, Palestina, la costa mediterránea del Asia Menor, Fenicia, Chipre, Creta, y la desembocadura del Nilo. Si uniéramos imaginariamente todos estos puntos conseguiríamos formar una perfecta Media Luna, a la cual los historiadores han llamado ‘Fértil Media Luna’.

               Conjuntamente con esto el área llamada Fértil Media Luna, corresponde a la intersección de tres continentes: África, Asia y Europa. Esto le convierte además en ruta obligada para todos los pueblos nómadas de la antigüedad, ruta comercial y migratoria. Por esto es un punto de vital importancia estratégica para el contacto entre pueblos de ayer y hoy. Esto permite comprender el por qué todos los grandes imperios alcanzaron su mayor esplendor al controlar esta zona.

II.‑ Marco Histórico.

Los trabajos arqueológicos del presente siglo, al igual que investigaciones hechas sobre mitos y leyendas de aborígenes de todo el mundo, comprueban la existencia de un fenómeno diluvial y de vida anterior a este. Por ejemplo en la mitología de los Hopi, indios que habitaron el gran cañón del Colorado en los Estados Unidos, los Aztecas en Centroamérica, los Vedas , sacerdotes de la India anteriores al budismo , tibetanos y aborígenes australianos, se habla de los primeros hombres destruidos por lluvias y tormentas ya que desobedecieron al ‘dios del bien’.

Por otro lado los mismos arqueólogos que descubrieron Ur y otras ciudades de Mesopotamia, encontraron gruesas capas de lodo a varios metros de profundidad. Además hallaron utensilios de piedra primitivos en niveles más profundos que las mencionadas capas, diferenciándose claramente de los encontrados en capas superiores, lógicamente más refinados y más desarrollados.

               Esta situación permite concluir la existencia de vida anterior a una gran inundación en la región y un posterior y nuevo asentamiento humano.

Si buscamos en el Génesis de la Biblia y analizamos el final del Diluvio, el Arca de Noé quedó en el monte Ararat. Esta ubicación geográfica es exacta. El monte Ararat está ubicado en el Kurdistán (Armenia) al norte de Mesopotamia, precisamente donde nacen los ríos Tigris y Eufrates. Ararat es también llamado Nisir y tiene una altura de 5156 m.

Entre las leyendas de los pueblos de Mesopotamia existe una narración de extraordinaria similitud con la historia de Noé. Tal vez se refiere a él mismo, explicando el diluvio desde otra perspectiva. La leyenda en resumen es así : «Gilgamesh, un héroe legendario trató de robar a los dioses los frutos del árbol de la vida para ofrecerlos a los hombres y hacerlos así inmortales. Enlil, descontento de los hombres y con la aprobación de los demás dioses decidió castigarlos por sus pecados, enviándoles una terrible inundación. Pero Ea, dios del mar, era contrario a este castigo y advirtió a su amigo Utanapishtim, quien construyó un barco que pudo salvarse él, su familia y sus animales». (1)

              Ahora bien, si continuamos la historia a través del relato bíblico, Noé descendió del arca comenzando así el lento repoblamiento de esta área a través de la migración de sus descendientes quienes dieron origen a los distintos pueblos del Cercano Oriente y la costa oriental del Mediterráneo. Existe una teoría que plantea un lapso de 8.225 años desde Adán hasta el Diluvio y 3.346 años entre el Diluvio y la muerte de Taré. Sea exacta esta teoría cronológica o no , los arqueólogos que han trabajado en el Cercano Oriente han dado una antigüedad de 8.000 años a algunas ciudades conocidas como por ejemplo Jericó en Palestina y Catal Hüyuk en Turquía.

La misma seguridad cronológica se tiene respecto a aldeas aparecidas en Mesopotamia tales como Tepe Gawra, Tell Halaf, Tell Hassunna, El Ubaid y los Nomos en Egipto, las cuales tienen una antigüedad de 5.000 años aproximadamente (2). Todas estas corresponden a aldeas y ciudades fundadas por los lejanos descendientes de Noé. Al respecto la Biblia es bien clara en Génesis Cap.X,15 donde se refiere a Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, como progenitores (padres) de quienes «… poblaron las costas , cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones». (3)

               Según los estudios étnicos y lingüísticos, está comprobado el parentesco entre los descendientes de Cam, quienes emigraron a las tierras costeras del Líbano, dando origen a los cananeos (jebuseos, amorreos, gergeseos, heveos, araceos, sineos), fenicios y filisteos. En África a egipcios, libios y etíopes. Otros grupos fueron los acadios, asirios, y los fundadores de Babel (posterior Babilonia) en Mesopotamia.

Por la parte de Jafet sus descendientes partieron rumbo al Cáucaso, en el centro de Asia y de allí a Europa, poblando las costas del Mar Negro (Gomer – Askenaz), la península de Asia Menor (Tubal – Mesec – Togarma – Rifat), Grecia (Javan), Italia y la península Ibérica (Tarsis). De este grupo aparecieron los hititas, armenios, griegos, troyanos, persas, afganos, indios, celtas, latinos, eslavos y posteriormente germanos.

Finalmente los descendientes de Sem componen todos los grupos semitas, es decir, elamitas, arameos, árabes y por su puesto los israelitas.

En todo caso, estas migraciones, corresponderían a la descripción bíblica y probablemente se encontraron con otros habitantes primitivos de cada una de aquellas regiones, procediendo al mestizaje, convivencia o dominio.

Como vemos, el origen de la historia israelita está en la historia particular de un individuo, en su familia y sus descendientes. Considero una constante que la etapa de los Patriarcas sea un relato basado en la vida misma de ciertos hombres, como fue el caso del mencionado Noé y como veremos a continuación.

Un lejano descendiente de Noé, específicamente de Sem, de nombre Taré , habitó en la zona sur de Mesopotamia, en donde se desarrollaron dos grupos étnicos muy singulares y que dieron origen a dos reinos importantes.

En primer lugar, en la parte norte vivían los acadios, un pueblo camita cuyo origen está en un gran líder llamado Nemrod. Estos habitaban en ciudades independientes unas de otras y se caracterizaban por ser excelentes guerreros. Sin embargo carecían de otras cualidades capaces de desarrollar un sistema religioso, científico, artístico y filosófico. Eran más bien prácticos y dedicados al comercio.

               Este personaje bíblico llamado Nemrod es el fundador de Erec, Babel y Acad (de esta última ciudad se deriva el nombre de acadios), calificado según la Biblia como ‘el primer poderoso de la Tierra’. Para el historiador Carl Grimberg, Nemrod corresponde al personaje histórico Sargón I, llamado ‘El Grande’. Según Grimberg, Sargón invadió «el país del norte, a lo largo de los ríos y las regiones montañosas del Este; Luego ya fue lo bastante poderoso para conquistar Sumer y más tarde sometió a los príncipes de Elam , de Siria, así como la parte central del Asia Menor hasta el mar Negro».(4)

En el sur de Mesopotamia, en cambio, habitaban otro pueblo con grandes diferencias a los acadios. Estos eran los Sumerios un grupo étnico que ha sido difícil de identificar, ya que no existe información concreta respecto a ellos. Solamente se ha planteado una cierta similitud étnica y cultural entre los sumerios y los antiguos habitantes de la India, los Drávidas, quienes fundaron dos ciudades gemelas (Moenjo y Daro) cuya construcción presenta grandes parecidos a las construcciones sumerias. Por ejemplo en ambos casos las edificaciones eran de arcilla y sus santuarios o templos tienen terrazas, escaleras para procesiones, dos, tres y más pisos. Probablemente la tendencia a construir templos de gran altura es para recordar su origen montañés, lo cual es muy proba­ble si aceptamos que ambos pueblos son descendientes de Noé y primeramente habitaron el Kurdistán, allá donde quedó el Arca.

      A diferencia de los acadios, los sumerios eran más intelectuales, cualidad que tuvo singulares frutos. Por ejemplo, son los creadores del sistema más antiguo de escritura, llamado ‘Cuneiforme’. Para poder hacer sus signos usaron una cuña, herramienta de la cual se deriva su nombre. Esta intelectualidad se refleja en el estudio y origen de ciertas ciencias como las matemáticas y la astronomía.

En general las ciudades de Mesopotamia (los acadios recibieron la influencia cultural sumeria) tenían una ordenada distribución de calles, residencias, entradas y salidas por majestuosas puertas. Se caracterizaban por ser Ciudades ‑ Estado, es decir, eran autónomas e independientes y sólo se complementaban en el plano comercial.

Por otra parte el edificio más importante de la ciudad era el templo, construido con arcilla, adobe y ladrillos.

               Según la religión sumeria, la cual había olvidado principios religiosos que Dios entregó a Noé, era politeísta, es decir, adoraban variadas divinidades. En ellas el Rey era al mismo tiempo el Sumo Sacerdote. Por este motivo el templo pasaba a ser también el edificio de gobierno. Como era común en los pueblos orientales, existían los sacrificios de animales a los dioses e incluso a Dios, razón por la cual muchos mercaderes llevaban sus ganados a orillas del templo para aprovechar de venderlos. Dicha práctica fue bien mirada por los sacerdotes de manera tal que los templos comenzaron a tener lugares especiales para los comerciantes, transformándose con el tiempo en el mercado de la ciudad. Así los sacerdotes de cada ciudad recibían impuestos por las ventas y con tales ingresos hacían préstamos y aceptaban depósitos.

Como si esto fuera poco la parte más alta del edificio era dedicada a la observación de los astros. Esta cuádruple función es razón más que suficiente para destacar la importancia de dicho edificio.

Toda esta actividad en los templos es lo que llevó a los sacerdotes sumerios a crear un sistema de escritura para poder llevar las cuentas y dejar registros de toda índole, naciendo así la ya mencionada escritura cuneiforme.

Los templos tenían una forma escalonada, como una inmensa torre, se denominaban Zigurat y coinciden con la descripción bíblica de la torre de Babel en Génesis XI.                                                        

Entre las ciudades que más destacaron en Mesopota­mia fueron Uruk, Kish, Umma, Lagash, Nipur, Jarán, y Ur. Cuando transcurría aproximadamente el año 2.600 a C. los acadios hicieron salir su espíritu belicoso y conquistaron por la fuerza las regiones sumerias al mando de Sargón I. Este dominio militar, con el tiempo, se fue revirtiendo, perdiendo poder y siendo reemplazado , pero no por otra fuerza militar, sino por la lenta, pero poderosa, influencia cultural sumeria. Esta etapa es conocida como el ‘Renacimiento Sumerio’ y sirvió como entorno sociopolítico para los años de Taré y sus hijos Nacor, Harán y Abram, lejanos descendientes de Noé. (Ver Génesis XI)

Entre el 2.000 y 1.900 a.C. en Ur habitaban mayoritariamente caldeos y sumerios, entre los cuales se encontraban Taré y su familia. Luego de la muerte de su hijo Harán, Taré tomó la decisión de emigrar a otra ciudad.

               «Taré salió de Ur de los Caldeos para ir a la tierra de Canaán, y se llevó con él a su hijo Abram, a su nieto Lot y a su nuera Sarai. Sin embargo cuando llegaron a la ciudad de Harán, se quedaron a vivir allí.»                                  Génesis XI,31 (5)

‘Ur de los Caldeos’, ciudad buscada por los arqueólogos y encontrada para suerte de los historiadores. ¿Cómo vivía Abram antes de salir de Ur? veamos una descripción:

«Ur en su mejor época, en la III dinastía, la ciudad abarcaba más de 15 kilómetros cuadrados….los barrios residenciales tenían calles estrechas para el tránsito de peatones y asnos . Las viviendas de la burguesía acomodada tenían 10 a 12 habitaciones. Las casas tenían un patio central, rodeado por los cuatro costados con dependencias cuyo techo era de sauce o arcilla cocida. Cada casa contaba con una cámara funeraria (subterránea) para enterrar a los antepasados.» (6)

El templo de Ur contaba con un atrio, plataforma y diversos templos secundarios. En la parte más alta está la torre sagrada. En total tenían 50 por 70 m. de base y 23 m. de altura. En las terrazas se plantaban árboles y flores. En Ur la divinidad local era el dios lunar Nannar.

En las excavaciones realizadas en Ur se encontraron hermosos utensilios de bronce y oro lo que demuestra que en dicha ciudad sus habitantes desarrollaron un arte muy refinado. Además existen hallazgos de figuras taurinas y caprinas, también de bronce y oro, animales a los cuales se les atribuye cierta relación con las divinidades. Es interesante recordar que el frustrado sacrificio de Isaac y su reemplazo por un carnero está representado en una figura de lapizlazuli y oro en la cual vemos un carnero enredado en una zarza.

Pensemos en Abram y su padre, Taré, quienes decidieron dejar Ur y dirigirse a otra tierra, a Canaán. Para ello siguieron la ruta más lógica, es decir, seguir hacia el norte por las riberas de los ríos hasta Asiria y desde allí dirigirse hacia el sur por la costa del Mediterráneo. Si examinamos nuevamente el pasaje, ellos pasaron por Harán, Jarán para algunos estudiosos.

Jarán es una ciudad ubicada en el norte, en el nacimiento del Éufrates, y no tenía ninguna relación con el hermano de Abrám llamado también Harán. Por ello y para evitar confusiones hablaremos de Jarán, el poblado. Este seguramente era un paso obligado para las caravanas ya que así evitaban cruzar el desierto, la región montañosa de Siria y la altiplanicie de Jordania. En esta ciudad Taré decidió terminar sus días, generando el asentamiento de toda su gente y sus esclavos en Jarán. Abram, quien siente el llamado de Dios mientras estaba en aquella ciudad, se quedó con su padre hasta su muerte. Continuó luego su viaje a Canaán con Lot, su sobrino, sus esclavos y sus rebaños. Se calcula la edad de Abram de 75 años al momento de partir y como el 1.900 a.C. la fecha aproximada de este episodio histórico.

               Una vez instalado en Canaán, Abram pasó por momentos muy difíciles puesto que era un extranjero, además las reiteradas sequías del Cercano Oriente producían verdaderas hambrunas en forma habitual. Si examinamos los pasajes bíblicos veremos que emigró a Egipto en busca de alimentos y tierras para sus ganados. Quizá sea interesante mencionar que en esa fecha en Egipto había serios problemas internos debido a luchas civiles, las cuales estaban derrumbando el gran reino, pero que por lo menos aún tenía tierras y recursos para sobrevivir.

Abram luego de su regreso a Canaán, se separó de su sobrino Lot para que los rebaños de sus respectivos pastores tuvieran tierras distintas en qué hacerlas pastar. Conflictos locales entre los reyes de las ciudades de Sodoma, Gomorra, Sinar, Elam y Goim entre otras pusieron en contacto a Abram con Melquisedec rey de Salem, sin duda un aliado para esta nueva etapa de su vida.

Los descendientes de Abram, según la promesa de Dios serían tan numerosos como las estrellas (Génesis XV, 5). Sus hijos en total fueron ocho, aunque generalmente se recuerdan dos. Veamos, su hijo mayor fue Ismael, hijo de la concubina Agar, posteriormente Sara en su vejez dio a luz a Isaac. A la muerte de esta Abram Abram contrajo nuevas nupcias con Cetura la cual le dio seis hijos más ( Génesis XXV, 1). A partir de ellos sin duda alguna que sus descendientes han sido incontables como las estrellas ya que Ismael es el padre de la nación árabe. El pueblo de Israel en tanto, se formó siguiendo la línea patriarcal de Isaac quien protagonizó su importante rol bíblico e histórico entre los años 1.900 y 1.750 a.C. mientras que Jacob, su hijo y por consiguiente nieto de Abram debemos situarlo entre el 1.800 y 1.700 a.C.

Mientras tanto en Mesopotamia y el resto de la fértil Media Luna, sucedieron numerosos hechos que no debemos perder de vista.

En el centro de Mesopotamia, un poco más al sur de Acad, se fortalece la ciudad de Babilonia bajo el mando del célebre Hammurabi, quien subió al trono entre 1780 a.C. y 1760 a.C.

               Hammurabi logró unir a acadios y sumerios fusionando el belicismo y la intelectualidad en un sólo gran pueblo y cuya capital fue la ciudad de Babilonia, que significa «Puerta de los dioses» (7). Esta ciudad estaba dividida en pequeños grupos de viviendas, especies de barrios y atravesada por rectas calles. Los barrios estaban dominados por 53 grandes templos y otros 955 más pequeños en forma de capillas. Por si esto fuera poco existían multitud de altares diseminados por las calles para que los ciudadanos que lo desearan pudieran adorar a sus dioses (Istar o Marduk entre otros) en cualquier momento y lugar. Existían barrios dedicados al trabajo artesanal, ejerciendo allí sus ofi­cios alfareros , orfebres, carpinteros, los cuales tenían un sistema gremial de organización y trabajaban en la misma calle.

Las casas estaban construidas con adobes, que era la manera más barata, ya que sólo era necesario mezclar barro y paja. Los ladrillos cocidos se utilizaban

solamente en la construcción de templos y palacios. Las viviendas populares no tenían ventanas y sus techos eran de paja. La luz entraba por los patios interiores en donde se desarrollaba la vida familiar. El mobiliario era muy sencillo, básicamente de paja trenzada y no de madera ya que era muy cara en aquella región. Las viviendas de los ricos eran verdaderos palacios, donde abundaba el lujo. Los pisos estaban cubiertos de losas y contaban con piscinas en su interior.

Otros detalles sobre Babilonia los daré cuando estudiemos el cautiverio de Judá en dicha ciudad. Respecto a Hammurabi no puedo dejar de mencionar la obra histórica más importante de este monarca. Creó un sistema de leyes recopilando las costumbres, ideas, pensamientos religiosos y de convivencia, estructurándolos en un gran código. El llamado ‘Código de Hammurabi’ tenía cerca de 285 leyes dispuestas en títulos diferentes, por ejemplo: Bienes raíces, comercio y negocios, familia, trabajo, accidentes, robos, esclavitud y alquiler de animales.

Por otra parte, Egipto, habitado más o menos desde el 5.000 a.C. por tribus que vivían en pequeñas aldeas, denominadas ‘nomos’ (pequeñas ciudades), se organizaron en dos reinos bien definidos: uno al norte (Bajo Egipto) y otro al sur (Alto Egipto), los cuales se unificaron mediante la gestión política de Menes en el 3.100 a.C. quien fundó la primera dinastía. Este rey , llamado por ellos Faraón y considerado como una divinidad, inició el período de mayor grandeza de su nación, período conocido como el Reino Antiguo. Esta etapa histórica duró desde el 3.100 hasta el 2.270 a.C. y entre algunas de sus características se destaca la construcción de las grandes pirámides de Cheops, Chefrén y Micerinos.

Con posterioridad Egipto cayó en una decadencia a causa de luchas civiles e internas (período de Abram) que abarcaron desde el 2.060 hasta el 1.785. a.C.

               Si volvemos atrás veremos que en esos años Jacob ya está instalado en la tierra de Canaán y le tocó vivir una era de grandes convulsiones demográficas y migratorias en toda la costa Este del Mediterráneo. En aquellos años se acrecentó el poderío de los fenicios y comenzó la decadencia de los cretenses, quienes dejaron su isla y algunos probablemente pasaron a vivir al sur de fenicia (los ‘Pulesatim’ , es decir, ‘Pueblos del Mar’. De ahí su nombre de ‘Palestina’). Los mencionados fenicios fueron los habitantes de las ciudades fundadas por los antiguos descendientes de Sem y Cam, en la costa de Canaán, por ejemplo Tiro, Ugarit, Biblos y Sidón, entre otras y se caracterizaron por ser excelentes comerciantes y navegantes.

Otros pueblos con costumbres nómadas, fueron los hicsos, quienes llegaron a vivir, a partir del 1785 a. C., lentamente y en oleadas sucesivas, a Egipto, aprovechando las luchas civiles y que no había un poder central que se los impidiera. Por diversos motivos se ha pretendido relacionar la migración de los hicsos con la partida de José, el hijo menor de Jacob a Egipto (vendido por sus hermanos a unos mercaderes árabes) y el posterior traslado de Jacob y toda su familia. En todo caso debemos aclarar que la invasión de los hicsos pudo ser paralela o anterior al viaje de José, pero en ningún caso corresponden al mismo grupo étnico.

               Las vicisitudes de la vida de Abram e Isaac son muy importantes ya que afianzan la relación de estos hombres con Dios. A través de la vida de estos ‘Patriarcas’ y los ‘pactos’ que hicieron con el Altísimo, se fue formando la base de la fe, la tradición y cultura de los israelitas.

Abram, cuyo nombre significa ‘padre excelso’, gracias a su fe recibió de Dios una modificación a su nombre y pasó a llamarase Abraham, que significa ‘padre de multitudes’, nombre acorde a la promesa que Dios le hiciera. Según Génesis XVII, Dios establece un Pacto con Abraham y la señal de este es la circuncisión, práctica israelita hasta el día de hoy.

Un episodio muy importante de la vida de Abraham fue la compra de la cueva de Macpela, con motivo de la muerte de Sara a quien debía dar digna sepultura, tranformandose este hecho en el documento más antiguo que certifica la propiedad de los Israelitas en la tierra de Canaán (Génesis XXIII).

A la muerte de Abraham, sus restos fueron enterrados junto a los de Sara en Macpela e Isaac continuó con el pacto y las tradiciones familiares de su padre.

Los hijos de Isaac, Jacob y Esaú dieron origen a los pueblos de Israel y Edom, mediante el sistema tribal y patriarcal heredado de su padre.

CITAS CAPITULO PRIMERO

(1) Keller, Werner, Y la Biblia Tenía Razón , Traducción Caballero Cuesta José María, Editorial Omega, Barcelona – España , 1956 ,pág……..

(2) Casin, E….., y otros, Los Imperios del Antiguo Oriente, TRADUCTOR, Editorial Siglo XXI, vol 1, México, 1972.

(3) Dios Habla Hoy,Versión Popular, Sociedades Bíblicas Unidas

(4) Grimberg, Carl, Historia Universal , Editorial Ercilla, vol 2, pág. 10 , Santiago de Chile, 1985.

(5) La Nueva Biblia Latinoamericana, Ediciones Paulinas Verbo Divino, España. 50º Edición

(6) Grimberg, Carl, Historia Universal , Editorial Ercilla, vol 2, pág. 14 , Santiago de Chile, 1985.

(7) Herrera, Héctor, Antigüedad y Edad Media, Editorial Universitaria, Santiago, 1983, pág. 22

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